Meztli Roja

Indudable es el reconocimiento y la legitimidad histórica del EZLN a 25 años de su aparición pública con el alzamiento armado en 1994 y 35 años de construcción en resistencia ante el despojo de los derechos de los pueblos indígenas, bajo las demandas étnicas por la libertad, justicia y democracia con igualdad en los derechos individuales y colectivos, cuestionando las prácticas hegemónicas del Estado mexicano.

Después de las elecciones del 1 de Julio de 2018 y la campaña del CIG por Marichuy declaramos que, por su influencia y capacidad de convocatoria, el EZLN debe y puede erigirse en un referente para construir una alternativa nacional de oposición para dar cara al régimen desde una perspectiva anticapitalista, no sólo indígena sino incluyendo a los trabajadores del campo y la ciudad.

El nuevo gobierno bajo las manos de Obrador goza de alta legitimidad popular que no tuvieron los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, le habla a la gran inversión nacional e internacional, vendiendo nuestro país como territorio comercial, a través del desarrollo de megaproyectos capitalistas como lo son el Tren Maya, el Plan Integral Morelos (PIM), el Corredor del Istmo de Tehuantepec, entre otros que sostienen al régimen Neoliberal capitalista legitimando el despojo de territorios con consultas antidemocráticas. Ante esto el rechazo de los pueblos se enfrenta al nuevo gobierno con firme resistencia, un gobierno que a costa de lo que sea acciona a la continuidad de dichos proyectos, como lo fue el asesinato de Samir, activista social y delegado del Congreso Nacional Indígena.

Posterior a un período de silencio, el 31 de diciembre de 2018 el EZLN da cara a AMLO, emitiendo un comunicado, ante la profundización de los megaproyectos capitalistas en su territorio y a nivel nacional, como de las políticas neoliberales; ellos responden: ¡No tenemos miedo! y así como Obrador no titubea en dar continuidad, nosotros ¡No lo vamos a permitir! ¡Defenderemos nuestro territorio! No nos oponemos al progreso, pero a costa de que, en manos de quién y para beneficio de quién.

Mientras el régimen de Obrador aprovecha para continuar fortaleciendo sus proyectos y ataques, tratando de desarticular las luchas en resistencia desde abajo; en el último de los encuentros convocados en Chiapas, el EZLN declara su rotunda oposición ante los megaproyectos neo-extractivistas, el despliegue de la Guardia Nacional, los programas discriminatorios hacia los pueblos indígenas y los ataques militares en su territorio. Pero además, lanza un reproche crítico hacia sus simpatizantes así como hacia otros referentes de la izquierda: ¡Estamos solos!

Y en verdad es visible el aislamiento en que han ido cayendo progresivamente desde la represión y desarticulación de La Otra Campaña en 2006, hasta el fracaso sin un balance autocrítico de la candidatura independiente de Marichuy y la campaña del Consejo Indígena de Gobierno entre 2017 y 2018.  Lo anterior, además de errores secundarios de organización y planteamiento político en la campaña, responde fundamentalmente a su ausencia en procesos de movilización emergentes en los últimos años, debido a su estrategia centrada en construir procesos autonómicos y a su negativa a asumirse como vanguardia de lucha a nivel nacional e internacional.

A ello se aúna al cerco establecido por el Estado a las bases zapatistas, el hostigamiento permanente del paramilitarismo, la desarticulación de las comunidades a través de programas asistenciales así como megaproyectos impuestos que amenazan las formas de vida y cultura de las comunidades, todo lo cual continuará con el nuevo gobierno de AMLO, quien hasta el momento no ha hecho ninguna acción concreta en favor de cumplir con los Acuerdos de San Andrés y, al contrario, todos sus proyectos gubernamentales van encaminados hacia el despojo y el desplazamiento de sus territorios contra los pueblos originarios.

A pesar de nuestras discrepancias con el EZLN, defendemos el proceso de autoorganización de las bases zapatistas y reconocemos al movimiento zapatista como uno de los principales referentes de resistencia y lucha en México; por ello, planteamos que el EZLN tiene la legitimidad y capacidad para hacer un llamado a conformar un referente nacional de lucha, orientado estratégicamente a disputar el poder al Estado burgués y constituir un Consejo Nacional de Gobierno obrero, campesino, indígena y popular, en el campo y la ciudad, donde estén presentes los principales referentes de lucha: sindicatos, comunidades campesinas, pueblos originarios y organizaciones populares. Como Agrupación de Lucha Socialista reiteramos nuestro apoyo a todas las luchas en resistencia de los pueblos ante la opresión y explotación del Capitalismo.

¡Viva la autodeterminación de los pueblos!

¡Por la unidad de todas las luchas de resistencia del campo y la ciudad!

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