Informe presentado por CS a reunión de Comité Ejecutivo Internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, 23 de octubre

1) Burbuja financiera, China y el mundo

2) Guerra comercial y despliegue militar

3) Contrarrevolución Covid y lucha de clases

El contexto general para el estallido de la burbuja inmobiliaria en China es mucho peor para la economía mundial que el del 2008. Fundamente porque ahora existe un proceso de recesión que hará mucho más grave el efecto de la quiebra del gigante inmobiliario chino, que como ya señalamos en notas precedentes está diversificado en varias ramas de la producción y entrelazado con empresas de varias partes del mundo, que acompañarán inevitablemente el colapso. 

En ese marco, América Latina será mucho más golpeada por una eventual caída de la corporación asiática que cuando explotó Lehman Brothers. Países como Chile, Perú y Brasil, dependen fuertemente del mercado chino del cobre, los dos primeros, y del hierro -el último- que es el principal abastecedor de este metal, que es básico para la industria de la construcción, una de las ramas centrales que será afectada por la crisis de deuda de la mega empresa asiática.

La crisis de deuda no es un rayo en un cielo despejado, es producto de un mecanismo utilizado por los capitalistas para continuar su expansión en medio de un proceso de constante caída de la economía.

La Gran Depresión de la economía mundial capitalista, que comenzó en otoño de 2019, también ha afectado a China. Esto no es sorprendente, ya que China constituye un componente clave del capitalismo global, ya que es la nación líder en la fabricación mundial (con una participación del 28,7% de la producción mundial)[1].

Hay otros aspectos que diferencian esta burbuja de la que estalló en EEUU, que culminó en grandes salvajes, el Estado chino hoy no está en condiciones de salvar a Evergrande, porque se sumiría en una crisis financiera mayor, al absorber la deuda del gigante inmobiliario, ya que la deuda pública China (Gobierno y sector privado no financiero) alcanza hoy el 280% de su PBI.

A raíz de esta situación, la estrategia del gobierno chino fue que empresas privadas acudan en el savatage de Evergrande, comprando acciones y con ellas absorbiendo parte de la deuda, pero este paso también fracasó. Evergrande Group dijo este miércoles que el acuerdo para vender una participación de un 50,1% en su unidad de servicios de propiedad fracasó, lo que propinó un golpe a las esperanzas del desarrollador inmobiliario por evitar una cesación de pagos potencialmente problemática.[2]

Esto hace que hoy la tendencia más fuerte es al estallido de la burbuja, que como señalamos arrastrará a centenares de bancos, empresas constructoras y de muchas otras ramas vinculadas.

Guerra comercial y despliegue militar  

La crisis capitalista, la depresión de la economía y la ausencia de mercados para el inmenso cúmulo de mercancías que produce en la actualidad el capitalismo, implican la necesidad, por un lado de destruir fuerzas productivas y por otro de un nuevo reparto de los mercados existentes, un nuevo reparto del mundo.

Lo que hemos denominado «Contrarrevolución Covid», fue un intento de destrucción de fuerzas productivas, que también permitió el despegue de una de las ramas de la producción, la industria farmacéutica, que es directamente el complejo militar industrial, pero acelerando también la competencia entre las grandes potencias por la producción y venta de vacuna. 

Esa carrera aún continúa hoy con el Green Card o pasaporte sanitario, que además de imponer despidos, frenar migraciones y golpear a la clase obrera, es también un medio de proteccionismo para habilitar determinadas vacunas e inhabilitar otras. La magnitud de la crisis es tan grande, que hoy es imposible para los capitalistas sostener la relativa unidad que tuvieron en los tiempos de calma, la puja entre fracciones imperialistas llegó incluso al FMI.

El cuestionamiento hacia Kristalina Georgieva -como directora del Fondo Monetario Internacional- es apenas otro episodio de una crisis que no se puede cerrar en lo inmediato. La jefa del FMI fue acusada de manipular datos de un informe sobre inversiones, «Doing business», para beneficiar a China, cuando era directora del Banco Mundial, en 2018.  

La acusación dividió aguas dentro del organismo multinacional, entre los países de la comunidad europea por un lado y EEUU y Japón por otro. Si bien EEUU es el principal accionista del FMI, Francia viene teniendo peso político (como voz de Europa) en la elección de los directores.  

La decisión de EE.UU. de desafiar a Francia por el liderazgo del FMI podría reavivar las tensiones entre ambas naciones, tras las recientes desavenencias por un pacto de defensa con el Reino Unido y Australia, que supuso que este último país renunciara a un contrato multimillonario de submarinos con Francia[3].

Esta escalada de tensiones tiene también su fase militar, aunque todavía prima la imposibilidad para los imperialistas, de desatar una guerra a gran escala, porque el movimiento de masas no lo permite (la clase obrera no está dispuesta a morir por la patria capitalista),sin embargo la crisis los empuja en esa dirección, esa es la razón del pacto con el Reino Unido y Australia y también de la carrera armamentista de China.

En el período actual, la Guerra Fría inter-imperialista entre estas dos Grandes Potencias (EEUU y China) encuentra su expresión más explosiva en la lucha por el control de Taiwán. Parece que la guerra entre Estados Unidos y China es inevitable en los próximos años, si la clase trabajadora internacional no puede derrocar el orden mundial imperialista dominante a tiempo[4].

Green Card, lucha de clases y crisis de la izquierda

La lucha de los portuarios italianos contra el pase sanitario es un punto de inflexión en la contrarrevolución Covid, probablemente el inicio de una nueva oleada de luchas, que será muy superior a las anteriores. La lucha de los obreros de Trieste tiene, en este contexto un carácter claramente político, es una lucha que va, objetivamente, más allá de la reivindicación parcial, de los puestos de trabajo, es una lucha contra la política principal del imperialismo, que al haber sido derrotada la política de confinamiento, solo le queda el pase sanitario para reglamentar a la clase obrera.

La oleada de huelgas en EEUU acompaña objetivamente el proceso que inició en Italia, estas golpean a un gobierno debilitado por la derrota en Afganistán y en plena crisis económica. Como parte del mismo proceso global, la clase obrera de Corea del sur convocó a una huelga general el día miércoles, contra la precarización y por derechos elementales como el derecho a sindicalizarse.

Estamos ante un viraje en la situación mundial, el movimiento de masas está retomando el centro del escenario, en un contexto de profunda crisis para el capitalismo, razón por la cual la tarea central de las fuerzas que conformamos la CCRI, en cuatro continentes, es volcarse a liderar sectores de vanguardia de la clase trabajadora, que como lo demuestran las luchas de Italia, Estados Unidos y Corea -solo por citar algunas- está recomponiéndose y convirtiéndose en el actor principal de la realidad. 

En ese marco, las consignas relacionadas a los ajustes perpetrados por los gobiernos, que afectan directa y contundentemente el nivel de vida y los puestos de trabajo de millones, deben combinarse con aquellas que tienen que ver con la defensa de las libertades, ya que la Contrarrevolución Covid continúa, a pesar de sus retrocesos, en marcha. A los gobiernos capitalistas, para resolver la crisis, no les queda otra que avanzar hacia la imposición de regímenes mucho más duros, de carácter «bonapartista», dejando atrás los aspectos más «democráticos» del parlamentarismo, que aún continúa vigente en buena parte del planeta.

La izquierda, tanto reformista como revolucionaria, que en general ha capitulado a las políticas de confinamiento, vacunación masiva e indiscriminada, pases sanitarios y otras restricciones a las garantías democráticas, entrará, en la medida en que se profundice el ascenso obrero, en crisis. En ese proceso surgirán fracciones internas, tanto de derecha como de izquierda, siendo estas últimas con las cuales trataremos de confluir para poner en pie el estado mayor de la revolución, que reclaman las actuales circunstancias.


[1] CCRI «La burbuja inmobiliaria en la China capitalista». 06/10/2021

[2] Ámbito financiero 20/10/2021

[3] Convergencia Socialista, «La guerra comercial dentro del FMI » 12/10/2021

[4] https://www.thecommunists.net/worldwide/global/the-coming-inter-imperialist-war-on-taiwan/