por Michael Pröbsting, Secretario Internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), 2 de octubre de 2021, www.thecommunists.net

Los observadores de informes sobre la economía mundial notarán que el estado de ánimo entre los analistas burgueses ha cambiado notablemente en las últimas semanas. Hace uno, dos meses, estaban llenos de optimismo. Un instituto tras otro revisó su pronóstico al alza. Hoy, el nerviosismo y el miedo se están extendiendo.

Este cambio de humor refleja un número creciente de malas noticias de todo el mundo. El volumen del comercio mundial disminuyó un -0,9% en julio (mes a mes), la primera vez desde el catastrófico período de confinamiento en la primavera de 2020. Disminución de la producción fabril, aumento del proteccionismo (como resultado de la Gran Depresión y de la rivalidad entre las grandes potencias), la política de encierro y la escasez de contenedores de envío están provocando interrupciones masivas de las cadenas de suministro globales. Se estimó que el 10% de la capacidad mundial de contenedores está esperando en alta mar para su descarga.

La producción industrial mundial ha pasado del crecimiento al estancamiento y busca “girar hacia el sur”, como a los estadounidenses les gusta parafrasear el declive. En el segundo trimestre de 2020 ya descendió un -0,2% (intertrimestral).

Añádase a esto la crisis energética global. Los precios del petróleo rondan actualmente los 80 dólares por barril, un máximo de los últimos tres años. Se espera que esta tendencia continúe y los analistas de Goldman Sachs esperan que el crudo Brent alcance los 90 dólares el barril para fin de año. Relacionado con estos desarrollos está un aumento de la inflación, que no se había visto en décadas.

China, la locomotora de la economía mundial, está plagada de problemas cada vez mayores. El volumen de producción industrial descendió un -2,9% en el segundo trimestre de este año (intertrimestral) y en los últimos meses continuó descendiendo. Como reflejo del empeoramiento de la crisis energética, las fábricas y los ciudadanos de China han sufrido cortes de energía en los últimos meses. Como resultado, el gobierno se ha visto obligado a imponer un racionamiento de la electricidad en al menos 20 de las 31 provincias de China.

Además, el exagerado sector inmobiliario de China, dominado por la especulación impulsada por el lucro, se encuentra en una profunda crisis. El gigante inmobiliario Evergrande está empantanado en un atolladero de deuda de 300.000 millones de dólares. Si se enfrenta a un incumplimiento, tendrá consecuencias dramáticas para la economía y para muchos compradores de viviendas. Si el gobierno lo rescata (como hizo la Administración de los EE. UU. con Lehman Brothers en 2008), aumentará enormemente el ya alto nivel de deuda pública con consecuencias negativas a largo plazo para toda la economía (una mayor deuda limitará el gasto estatal futuro y aumentará Tasas de interés).

China no es el único ejemplo de la crisis que se avecina en la economía mundial. En Japón, la producción industrial cayó en agosto un 3,2% con respecto al mes anterior, tras una caída del 1,5% en julio.

Los mercados de valores de EE. UU. sufrieron pérdidas del 4,76% en septiembre, la peor pérdida mensual desde marzo de 2020. La economía de EE. UU., que depende en gran medida de la importación de bienes, ya que ha subcontratado la mayor parte de su producción industrial en las últimas décadas, también sufre interrupciones en sus suministros. Para citar un informe de The Guardian: “Hay un pánico silencioso en la economía estadounidense. Los laboratorios médicos se están quedando sin suministros como pipetas y placas de Petri, los campamentos de verano y los restaurantes tienen problemas para conseguir alimentos, y las empresas de automóviles, pintura y electrónica están reduciendo la producción porque no pueden conseguir semiconductores. Un hombre me dijo que no podía conseguir una comida Whopper en un Burger King en Florida, ya que había un letrero que decía “Lo siento, no hay papas fritas con ningún pedido. No tenemos patatas”. Imagínese eso, no hay papas fritas en Estados Unidos.”

Gran Bretaña también enfrenta estantes de supermercados vacíos y surtidores de gasolina cerrados, y el gobierno planea desplegar el ejército para transportar combustible. El resto de Europa también teme cortes de energía y escasez de suministros.

Todos estos desarrollos confirman el análisis marxista de que la economía capitalista mundial permanece estancada en la Gran Depresión. Mientras los economistas burgueses estaban llenos de ingenuo optimismo en los últimos meses, pronosticamos que la economía mundial sigue presa de sus profundas contradicciones internas.

En el último documento de Perspectivas Mundiales de la CCRI, escrito hace dos meses, proporcionamos un análisis marxista sustancial de la economía mundial capitalista. Comentamos las predicciones optimistas de los analistas burgueses: “Pensamos que estos economistas están básicamente equivocados y mezclados por su apego ideológico al sistema capitalista de ganancias. Si bien no es posible hacer una predicción concreta del curso del ciclo económico, uno de los siguientes desarrollos nos parece mucho más probable: a) o bien la economía mundial experimentará una segunda recesión (similar a la racha de la recesión en 1980-1982); b) o habrá un pseudo-repunte bastante estancado (similar al desarrollo después de la Gran Recesión en 2008-2009).” (Perspectivas mundiales 2021-22: Entrando en una situación global prerrevolucionaria, Tesis 13, https://www.thecommunists.net/theory/world-perspectives-2021-22/#anker_1)

Lo que vemos ahora son fuertes indicios de que la economía mundial capitalista se encamina hacia una segunda recesión dentro de la actual Gran Depresión, después de la primera recesión en el período comprendido entre el otoño de 2019 y el verano de 2020. Sin duda, esto tendrá dramáticas consecuencias sociales y políticas. Esperamos volver pronto a este tema con más detalle.