Declaración publicada por Comité de Enlace, Convergencia Socialista y la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional

Fuera Duque y el régimen corrupto y criminal colombiano. Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo, asentado en sus organismos democráticos de decisión

Colombia atraviesa una de las mayores rebeliones de su historia, marcándole el rumbo al resto del continente, donde la huelga portuaria de Chile había sido el punto más alto de las luchas obreras y populares, que después de algunos meses de cierto retroceso, debido a la contraofensiva del imperialismo y las burguesías locales -con la excusa del Covid-19- volvieron a explotar, en varios países de la región.

El gobierno asesino de Iván Duque tuvo que retroceder con la implementación de una pretendida Reforma Tributaria, que afectaba a la clase trabajadora y a la empobrecida clase media de ese país, donde los salvajes atropellos de las clases dominantes son moneda corriente. En este marco, el presidente colombiano tuvo que pagar un precio alto, entregando la cabeza de su ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla.

Sin embargo, el retroceso gubernamental y su llamado al “diálogo” no frenaron, para nada, las movilizaciones, ya que las demandas que subyacen detrás de éstas provocaron una explosión de odio en amplios sectores de la población contra los de arriba, los ricos y los poderosos de siempre. Este sentimiento se expresa en un nivel de consciencia, cada vez más avanzado, del movimiento de masas en lucha, que comenzó a asumir la obsolescencia de las instituciones de la “República”.  

Esta realidad se expresa en la aparición de gérmenes de un poder paralelo, que cuestionan al que ejercen los capitalistas a través del Estado. Este es el poder de las asambleas que nacen y se extienden en las barriadas obreras y populares, donde el vecindario discute sus problemas y, principalmente, la manera de enfrentarlos, recurriendo a la democracia y la acción directa, dos métodos que crecen con el avance de la situación revolucionaria.

Así hicieron, en definitiva, los trabajadores y el pueblo de Siria, que construyeron desde abajo los consejos locales, que se hicieron cargo de la producción, la distribución y el control de las carreteras en bastas zonas de ese país. Además, estos organismos de doble poder, se encargaron de conducir, por lo menos en la primera parte del proceso, a las milicias populares que se enfrentaron heroicamente con el ejército asesino del carnicero Bashar al Assad.

Aquí también, en las asambleas barriales, se discute la manera de enfrentar las balas del enemigo, o formas de organizar la autodefensa de los y las miles que ganaron las calles para pelear por su dignidad. Desde el Comité de Enlace, constituido por Convergencia Socialista -Argentina- y la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional -con presencia en más de 12 países de todos los continentes- nos solidarizamos con el heroico pueblo de Colombia, convocándolo a profundizar la construcción de sus herramientas de discusión, resolución y autodefensa.

Allí, las bases deben decidir democráticamente el Plan Económico y Social que reemplace al de Duque y los suyos, que es la continuidad de los planes capitalistas de los anteriores gobiernos, subordinados a los intereses de los monopolios nacionales e internacionales. Con la lucha habrá que imponer un Gobierno de los de abajo con un Plan Obrero y Popular Alternativo, para cambiar de una vez por todas la situación de las mayorías, ya que casi el 50% de la población colombiana se mantienen en condición de pobreza y un 15% de la misma en la indigencia.

Ese Plan Alternativo tiene que financiarse con fondos provenientes del desconocimiento de los pagos de las deudas contraídas con las grandes entidades financieras internacionales, y la aplicación de impuestos progresivos a las grandes empresas y fortunas. Para eso, uno de sus objetivos debe ser el de poner en marcha un Plan de Obras Públicas, que además de mejorar la calidad de vida del conjunto, construyendo escuelas, hospitales, fábricas, caminos, vías férreas, tendidos eléctricos, etc. brinde trabajo a los millones de desempleados y subempleados.  

Un plan de esas características, que entre otros objetivos encare una verdadera revolución agraria, para evitar que miles y miles en el campo y en la selva continúen dependiendo de ese comercio infame – construido alrededor del narco tráfico- sólo podrá implementarse con la derrota del gobierno y del sistema capitalista que representa. Para eso, la rebelión debe eliminar las caducas instituciones del régimen, reemplazándolas por las que están naciendo en lo más profundo de la clase obrera y el pueblo, a partir de las asambleas de base. 

¡Además, habrá que remover todas las bases militares estadounidenses en Colombia y la expulsión de todos los «asesores», «contratistas» imperialistas, etc.!

Cuando las masas salden cuentas con Iván Duque y compañía, tendrán que juzgarlos por sus crímenes de lesa humanidad, ya que la represión gubernamental, que golpea, tortura, viola y encarcela, ha cobrado la vida de decenas de colombianos y colombianas, mientras que más de 500 permanecen “desaparecidos”. ¡Ni qué hablar del asesinato, durante estos últimos años, de cientos de líderes sociales, tal como ha sido denunciado por diferentes espacios democráticos, nacionales e internacionales!

Cali, uno de los principales centros económicos e industriales de Colombia, después de Bogotá y Medellín, está jugando un papel central en la resistencia, no sólo por su combatividad, sino por la experiencia política que allí se está gestando, como la que tiene lugar en  Puerto Rellena, o “Puerto Resistencia” para sus habitantes. ¡Según informan -con horror- los medios burgueses allí han erigido una pequeña república independiente, donde prácticamente desapareció la presencia del Estado!

En ese espacio crecen y se multiplican las asambleas de base, que discuten el futuro de la nación, junto con los grupos de autodefensa, que tomando el ejemplo de la rebelión chilena, se han bautizado como la “Primera línea”, que juega un papel fundamental ayudando a neutralizar gases, cubriendo la movilización y enfrentando las balas de las fuerzas represivas.

Desde nuestro Comité de Enlace Internacional les decimos a los trabajadores y al pueblo, que no se dejen engañar con los llamados al “diálogo”, realizados por Duque y los gobernadores, bajo presión para levantar los bloqueos de carreteras, que más bien deberían seguir extendiéndose. Asimismo, decimos que el pueblo no debe tener miedo de las amenazas del gobierno de decretar el estado de emergencia. Son maniobras, perpetradas en complicidad con los jefes de la oposición, para ganar tiempo, algo parecido a lo que están haciendo los funcionarios de la dictadura de Myanmar o lo que hizo, años atrás, Bashar al Assad en Siria.

Algunos sectores de la burguesía, advirtiendo la existencia de una crisis muy grande y la imposibilidad de que Duque siga gobernando -debido a la combatividad de las masas- están pensando en cederle el poder, antes de las elecciones de 2022, al senador pseudo-izquierdista, Gustavo Petro, para que conforme una especie de “gobierno de transición” o de unidad nacional.

Para eso, Petro ya cuenta con el apoyo de vastos sectores de la oposición patronal, situación que se puso de manifiesto en un artículo publicado por El Tiempo, perteneciente al hombre más rico de Colombia, Luis Carlos Sarmiento. Allí, uno de los periodistas a sueldo de este mega millonario, que con la política de cuarentena ganó como pocos, escribió una nota cuyo título es más que significativo: «¡Dejemos que Petro gobierne ahora!»

“Que el señor Gustavo Petro suba al poder bajo presión, para tapar el agujero fiscal que dejó [el antecesor de Duque] Juan Manuel Santos, para quedarse con todos los subsidios pasados ​​y futuros, mantener contentos a los maestros (para que no golpeen como hizo dos meses después de la toma de posesión de Duque), los taxistas, de Uber y otras plataformas, los trabajadores de la salud, las asociaciones, el sector público y privado y el país en general … Si instalar a Petro acaba con este caos y logra la paz, que ascienda hoy al poder”.

Denunciamos esta posibilidad como una gran maniobra al servicio de que cambie algo para que nada cambie, como suelen hacer los capitalistas cada vez que entran en crisis. ¡Los representantes políticos de las grandes multinacionales son maestros en el arte del engaño! ¡No hay que permitirles que continúen estafando a los trabajadores y al pueblo, para eso los y las de abajo deben tomar en sus manos el poder, ejerciéndolo de manera democrática y aplicando medidas revolucionarias, medidas de carácter socialista!

Para triunfar, hay que seguir luchando y agitando la consigna del Fuera Duque y todo su plan económico. ¡Fuera el gobierno, con todas sus reformas! ¡Juicio y castigo -con jurados populares- a los culpables materiales e ideológicos de los cientos de asesinatos, desapariciones, torturas, violencia sexual y demás ataques a las libertades democráticas, perpetradas por la banda de gángsters que conduce al Estado Capitalista de Colombia!

Para avanzar en ese sentido las asambleas populares, los órganos de autodefensa y las herramientas de coordinación que construye el pueblo insurreccionado de Colombia, necesitan crear un cuerpo nacional de lucha, que promueva unitariamente acciones contundentes, organizando una huelga general indefinida que paralice la producción en todos los centros industriales y estratégicos, como los aeropuertos, rutas y puertos marítimos y fluviales. ¡Para lograrlo, resolviéndolo en las asambleas de base y órganos de coordinación, se debe tomar el ejemplo de los camioneros, que mantienen su huelga con piquetes a lo largo de todo el país!

La huelga general indefinida podría constituir la base para avanzar hacia una insurrección armada, con el propósito de conseguir el derrocamiento revolucionario del gobierno y la creación de un gobierno obrero y popular basado en asambleas y milicias populares. 

Es crucial que los militantes de vanguardia que están de acuerdo en tal perspectiva se unan en un partido revolucionario. Solo la construcción de tal partido -a tiempo- permitirá eliminar la influencia de las fuerzas reformistas y estalinistas que están engañando a las masas.

Ese partido revolucionario debe construirse en paralelo con un nuevo Partido Mundial de la Revolución Socialista, ya que la lucha contra los explotadores capitalistas y las grandes potencias imperialistas es internacional por su propia naturaleza. ¡Llamamos a todos los militantes de vanguardia, tanto en Colombia como a nivel internacional, a entablar un diálogo con nuestro Comité de Enlace para intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente por un futuro socialista!

Las asambleas populares, los órganos de autodefensa y las herramientas de coordinación de todas estas, deben hacer un gran llamado a los pueblos de todo el mundo a rodear de solidaridad la rebelión colombiana, atándoles las garras al régimen asesino de Iván Duque y aislándolo de todos sus aliados políticos, militares y económicos. Los y las socialistas del Comité de Enlace hacemos esto, apostando a una perspectiva estratégica, que es la de construir una Federación de Estados Socialistas de Sud América.