A LAS BASES OBRERAS DEL SINDICATO NACIONAL INDEPENDIENTE DE TRABAJADORES DE INDUSTRIAS Y SERVICIOS – MOVIMIENTO OBRERO MATAMORENSE 20/32

Este escrito tiene como objetivo explicar ante las bases del movimiento 20/32 y los afiliados al SNITIS,  la crítica que como Agrupación de Lucha Socialista ALS hacemos a la orientación que ha asumido actualmente su dirigencia. Es necesario señalar que nuestro posicionamiento crítico hacia el liderazgo del movimiento, no significa para nada que retiramos nuestro apoyo y solidaridad hacia las bases obreras, por el contrario, buscamos plantear las alternativas que el movimiento tiene para reivindicar el camino y fortalecerse.

Sacar las justas lecciones del actuar político en cualquier proceso organizativo es una tarea de vital importancia en la lucha de clases, de lo contrario estamos condenados a la derrota, es por ello que a continuación desglosamos una serie de planteamientos y propuestas  dirigidas hacia las y los trabajadores del SNITIS y al conjunto de la clase obrera matamorense. 

El movimiento obrero 20/32 y el SNITIS como vanguardia de la lucha obrera-popular

Sin duda, la lucha que el proletariado mexicano ha protagonizado en la región fronteriza de nuestro país, ha significado uno de los procesos más importantes de organización y movilización de la clase obrera en los últimos años, brindando un gran impulso para la recuperación y rearticulación del movimiento obrero de México.

Desde el inicio de su lucha, quienes militamos en la Agrupación de Lucha Socialista (ALS), aunque apenas teníamos poco tiempo de habernos formado como organización política, hemos apoyado e intervenido, en la medida de nuestras modestas fuerzas, solidarizándonos de alguna u otra forma en las marchas, los mítines y volanteos, las caravanas, manifestaciones y jornadas de lucha que realizamos de manera simultánea y en conjunto con organizaciones políticas y sociales de la capital, del norte de nuestro país e, incluso, a nivel internacional.

Entre 2015 y 2016, apoyamos y difundimos las huelgas en las fábricas Lexmark, Eaton y Foxconn, así como los plantones  y movilizaciones impulsadas en Cd. Juárez, Chihuahua, e impulsamos la candidatura independiente de la compañera Toñita, obrera de la maquila. Igualmente, nos solidarizamos con los paros masivos de los obreros de los parques industriales y zonas maquiladoras de Matamoros, Tamaulipas en 2019, así como con las candidaturas obreras independientes lanzadas por el Movimiento 20/32, que en algunos distritos lograron juntar más votos que los candidatos registrados por los partidos oficiales. En 2020, estuvimos al pie del cañón, acompañando desde la Ciudad de México el proceso de lucha por lograr la liberación de la abogada Susana Prieto Terrazas (asesora legal del SNITIS), injustamente encarcelada y desterrada por el Gobernador de Tamaulipas. 

Por ello, todos los logros y los fracasos del movimiento obrero matamorense, sus alegrías y tristezas, las sentimos como nuestras, porque son parte de los avances y retrocesos de la lucha del conjunto de la clase trabajadora mexicana. Pero así como celebramos los triunfos y aciertos de su lucha, también nos sentimos con la obligación política de señalar, de manera crítica y fraterna, las debilidades y los errores del movimiento, sobre todo, cuando ellos pueden llevar a que se corrompa, se desgaste y acabe siendo derrotado.

A contracorriente del sindicalismo corporativo controlado por dirigencias charras y corruptas, ligadas a los dueños de las grandes empresas y a los partidos pro-patronales (de origen priísta) del viciado sistema político mexicano, el movimiento obrero 20/32 alcanzó sus mayores conquistas, consiguiendo aumentos salariales y bonificaciones a más de 70 mil trabajadores de Matamoros, y obteniendo el reconocimiento y solidaridad de miles de trabajadores y sectores populares a lo largo del país, debido a su carácter independiente y combativo, por romper el control de los líderes y sindicatos charros, así como atreverse a dar la lucha por sus derechos y conformar un nuevo sindicato, realmente dedicado a la defensa de los trabajadores e, incluso, lanzar sus propias candidaturas obreras independientes, como una forma de representación política desde la clase trabajadora. Por eso, la fundación del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industria y Servicios (SNITIS), nacido del triunfal ciclo de huelgas en más de 100 empresas maquiladoras, constituye un gran paso para la clase obrera mexicana.

Sin embargo, el camino no ha sido fácil, ustedes mismos han tenido que enfrentarse a los despidos, al hostigamiento y el acoso, a la represión física y jurídica en donde se han confabulado los patrones, los charros, las instituciones laborales, los partidos de todos los colores y las distintas instancias de gobierno de nuestro país, iniciando por el presidente municipal morenista de Matamoros, “La Borrega”, pasando por el gobernador panista “Cabeza de Buey” y llegando hasta la ex-dirigente de MORENA, Yeidkol Polevsky, quien junto con el senador por MORENA, Ricardo Monreal, se opusieron ferozmente a las huelgas, apoyando al gobierno estatal de Tamaulipas para que soltara la represión y presionaron al Gobierno Federal para poner un alto a la lucha obrera en el norte del país. Con estos y otros ejemplos: ¿cómo los trabajadores van a confiar en MORENA, si ha sido un partido que ha actuado en contra de sus propios intereses y para reprimir sus luchas?

Por lo anterior, vemos como un gran error dejarse arrastrar a una coalición electoral con MORENA, que aunque se presenta con un discurso dirigido a los pobres, en realidad es un partido burgués, ligado a los empresarios y defensor de los intereses de lucro de los capitalistas que explotan a los trabajadores.

Lamentablemente, el camino que está siguiendo la dirigencia del SNITIS-MOM 20/32, encabezada por Susana Prieto Terrazas, no es nuevo, sino que se ha expresado con diversos vaivenes con que se ha movido la Licenciada, particularmente, a raíz de su encarcelamiento a mediados del año pasado, y que la llevó a acercarse al actual Gobierno Federal, buscando su libertad a través de una reunión con AMLO y las encargadas de las Secretarías del Trabajo y de Gobernación. A partir de entonces, se fue perfilando cada vez más, su cercanía hacia MORENA y, en contraparte, su alejamiento respecto al activismo de las organizaciones políticas y sociales independientes, que estuvimos pugnando por su liberación (por lo menos de quienes mantuvimos una postura crítica hacia el liderazgo caudillista y autoritario de Susana).

La lucha electoral desde una perspectiva de clase

Las organizaciones que nos reivindicamos marxistas, no “satanizamos” la participación en las elecciones, pues es un derecho político del pueblo trabajador que puede ayudarle a desarrollar su conciencia y madurez política; sin embargo, hay ciertas condiciones bajo las cuales creemos acertada la participación electoral del movimiento. Las elecciones pueden ser una vía más de lucha, pero no es la prioritaria, sino que tiene que estar ligada y subordinada a la organización y movilización independiente en las calles, en los centros de trabajo y en los barrios, pues en caso contrario, lleva a la pérdida de la independencia política, así como a la división, cooptación y desmovilización, sobre todo si no hay claridad entre las bases obreras del por qué, cómo y para qué participar electoralmente, es decir, sobre los objetivos, la estrategia y el programa a levantar en una lucha electoral..

Lo fundamental es mantener la independencia de clase, es decir, que los trabajadores comprendan cuáles son sus necesidades e intereses, pues con ello  es posible elaborar un programa político propio, con las demandas y reivindicaciones más sentidas por la clase obrera; asimismo, que construyan y conserven su propia organización, aplicando sus propios métodos democráticos para la toma de decisiones y ejerciendo sus propias formas de lucha, dentro y fuera de las fábricas, dentro y fuera de la legalidad e instituciones del Estado, pues de antemano es necesario saber que las leyes y dependencias de gobierno, incluyendo el sistema electoral, están al servicio de los poderosos y, por ende, es el terreno donde tienen mayor ventaja; de ahí la necesidad de saber distinguir claramente quiénes son nuestros enemigos de clase.

Las elecciones son para el pueblo trabajador, meramente una tribuna en la que podemos denunciar las condiciones de explotación a las que somos sometidos en los centros de trabajo; el despotismo de supervisores y gerentes arrimados al patrón; la antidemocracia, corrupción y control que imponen los líderes sindicales charros; la indiferencia de los dueños de las empresas ante las necesidades apremiantes de nuestras familias que no pueden ser cubiertas con los raquíticos salarios y las nimias prestaciones que nos ofrecen. En ese sentido, la participación en elecciones tiene un objetivo táctico: aprovechar la resonancia que generan los procesos electorales entre la población para visibilizar y difundir nuestras reivindicaciones, desarrollar la conciencia y organización obrera, acercarnos al resto del pueblo trabajador para conocer sus problemáticas y tejer alianzas con diversos sectores de trabajadores y resistencias de los de abajo, para luchar conjuntamente por nuestros derechos.

Debido a que reconocemos que existen amplios sectores de la población y de la clase obrera que aún confía en los procesos electorales y partidos del régimen, la participación electoral debe ir dirigida a denunciar que esos partidos y sus instituciones no nos representan a nosotros como trabajadores sino que sirven a nuestros enemigos de clase, y asimismo, denunciar que el “margen legal” que nos ofrece la democracia burguesa de los ricos es un absurdo, pues está hecha para que los dueños del dinero nos sigan gobernando, y sobre todo, para mostrar a las diferentes luchas sectoriales y reivindicativas que lleva a cabo la clase obrera y los diversos sectores del pueblo, que no deben quedarse aisladas ni reducirse a meras demandas al patrón y al Estado sino que deben trascender y articularse en una lucha por construir sus propias formas de poder, a través de un Gobierno de los trabajadores.

Pero sin creer que por vía electoral la clase obrera va a llegar al poder y, mucho menos, que vamos a poder “reformar” o “suavizar” un “Capitalismo amigable y menos explotador”, ni construir una sociedad distinta, libre de desigualdad, pobreza e injusticias. Pues mientras los trabajadores sigamos desposeídos y obligados a vender nuestra fuerza de trabajo a los patrones por un salario, siempre seremos explotados y oprimidos dentro de este sistema capitalista. Solo echando fuera a los patrones de las fábricas y poniéndolas a trabajar bajo control de los obreros, y derrotando a los partidos e instituciones que sirven a los dueños del dinero, es que podremos construir un mundo nuevo para nosotros los trabajadores; pero eso no lo vamos a lograr en el terreno electoral, votando por “el menos peor” o con obreros ocupando un puesto de regidor o presidente municipal, sino ejerciendo nuestros métodos de lucha históricos como la huelga, el bloqueo, la acción en las calles, que es como la clase obrera hemos conquistado todos nuestros derechos.

Aquel que diga que “las condiciones de los obreros serán mejores” votando o buscando una supuesta “candidatura obrera” dentro de un partido burgués como MORENA, es un mentiroso, oportunista y traidor a la clase obrera, porque con ello lo que hace es confundir la conciencia de clase del trabajador, para que siga confiando en que nuestros enemigos serán quienes resuelvan nuestros problemas y que es posible una vida mejor dentro de este sistema capitalista, en el que el rico es dueño de todo porque vive de nuestro trabajo. El movimiento obrero matamorense ha tenido ya experiencia electoral postulando candidatos independientes, obteniendo resultados positivos en su proceso de organización; en ese sentido, el viraje actual hacia la participación electoral junto con el partido MORENA resulta un retroceso del movimiento, pues implica la pérdida de la independencia política del movimiento, su estancamiento y descomposición, que el actual liderazgo del SNITIS, y organizaciones políticas oportunistas que le han claudicado, niegan que exista.

El camino a seguir no es la coalición con ninguno de los partidos del régimen, sino la construcción de un Partido propio, independiente y que luche por un programa que reivindique los intereses de toda la clase obrera en su conjunto. Por ello, hacemos un llamado a las bases, a oponerse a la coalición electoral con MORENA y a recuperar  tanto la experiencia del movimiento en la movilización en las fábricas y calles como su independencia de clase. La tarea no será fácil, ni inmediata, lo cual no justifica el derrotismo y la claudicación, que marca la actual dirección. Por el contrario, la lucha electoral con independencia política exige  la construcción de un Partido Obrero de clase, pues participar en un proceso electoral, sin una herramienta de lucha política, llevará a la inevitable derrota del movimiento.

El partido obrero, no un organismo que obtiene su registro ante el Estado con fines electorales, pues eso implica adaptarse a los ritmos y las reglas del juego de nuestros enemigos;  nosotros llamamos partido obrero, a aquel organismo, que ligado fuertemente a las bases y probado en las luchas de los trabajadores, demuestre defender los intereses de la clase obrera, no sólo desde un punto de vista económico y sindical sino desde un punto de vista político, preparando a la clase obrera para hacerse ella misma de las riendas de su destino. Nuestra tarea histórica es la construcción de un partido de clase y la lucha revolucionaria por la destrucción de la barbarie capitalista, la clase obrera no debe aspirar a menos.

Por una alternativa obrera y popular a la crisis capitalista

Ahora bien, cuáles son las propuestas concretas que hacemos a las bases del movimiento obrero 20/32, como parte del conjunto de la clase obrera mexicana.

En primer lugar, urge que quienes conforman actualmente el MOM 20/32 fortalezcan el vínculo con sus bases en los diversos centros de trabajo, para lo cual se requiere la formación de comités de base en todas las fábricas posibles que se combine con una campaña del SNITIS por la democratización sindical a partir de la agitación en pro de los derechos laborales y sindicales, la formación de comités de fábrica, la movilización en las calles, la toma de decisiones con base en asambleas y así, ir por más conquistas; reivindicando una de las principales lecciones del propio movimiento 20/32 pues fue con la huelga y la organización independiente que las y los obreros de la maquila lograron hacer valer sus intereses y el triunfo de sus demandas de lucha.

Establecer una ruta para la realización de un Congreso del SNITIS para la construcción de su programa sindical y político, incorporando las demandas de sus comités de base a partir de reuniones plenarias en las que cada obrera y obrero tenga la posibilidad de hablar, exponer sus ideas y votar por la propuestas que mejor expresen el sentir y pensar de las bases trabajadoras. Asimismo, ello les daría la fortaleza y legitimidad para que el SNITIS y el M20/32 convoquen a un Encuentro Nacional de Trabajadores con un llamado a todos los sindicatos independientes, organizaciones sociales, trabajadores despedidos y precarizados para conformar un Plan Nacional de Lucha para enfrentar la crisis económica y de salud. Ese proceso será la punta de lanza para construir un referente de organización no únicamente sindical sino, sobre todo, político, un partido obrero como forma de representación de los intereses del conjunto de la clase obrera e impulsar la lucha contra los intentos de los empresarios, charros y gobiernos burgueses de descargar la actual crisis sobre nuestras espaldas. 

Por ello, les proponemos a las y los trabajadores del SNITIS y demás sectores obreros, los siguientes ejes para proseguir la lucha: 

1) por un salario mínimo base de $600 que cubra el precio de la canasta básica y suba conforme a la inflación así como prestaciones de ley garantizadas a todos los trabajadores

2) por una escala móvil de horas de trabajo, asegurando que todo trabajador tenga un empleo sobre la base de reducir la jornada laboral a 6 horas, sin menoscabo de los sueldos

3) por la democratización e independencia de nuestros sindicatos, poniendo fin a los cargos vitalicios y expulsando a los charros a través de elecciones libres periódicas para los comités ejecutivos de todos los sindicatos, recuperando los métodos de la democracia obrera directa desde los comités de base de los trabajadores; 

4) por la recuperación del artículo 123 constitucional, en el sentido del respeto al derecho a huelga, contrato colectivo, plena y libre sindicalización, pago de horas extra, basificación laboral, días de descanso y vacaciones, sistema de ahorro, etc. 

5) ¡No más despidos! por estabilidad laboral y la completa eliminación del outsourcing y demás formas de flexibilización laboral, así como de los contratos de protección patronal y legislaciones antiobreras como la Reforma Laboral

6) por el establecimiento de un sistema de cobertura universal, gratuito y de calidad para los trabajadores y sus familias en todos los servicios de salud, educación, vivienda y seguridad social

7) por el fin de las afores individuales administradas por empresas privadas y el regreso al régimen solidario de pensiones y jubilaciones, gestionado bajo control colectivo de los trabajadores 

8) por la nacionalización de todas las industrias y ramas estratégicas de la economía, bajo control de los trabajadores,  conforme a un plan democráticamente elaborado para beneficio del pueblo trabajador

9) las mujeres trabajadoras luchemos por ¡igual salario a igual trabajo!, alto a la discriminación, la violencia y el acoso sexual y laboral; por guarderías públicas en nuestros centros de trabajo y derecho a licencia de gravidez y permiso de lactancia, así como la creación de comisiones que atiendan las demandas de las mujeres en los sindicatos 

10) por la construcción de un Partido obrero que luche decididamente por el establecimiento de un verdadero Gobierno obrero, campesino y popular en México.