Declaración de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (RCIT), 9 de agosto de 2020, www.thecommunists.net

1.    La demostración de fuerza popular que hubo en el centro de Beirut el 8 de agosto representa una nueva algidez en el proceso revolucionario que se inició en el Líbano, el otoño de 2019. Miles de personas se confrontaron con la policía y el ejército, diversos ministerios fueron tomados por asalto y temporalmente ocupados y las oficinas de la Asociación de Bancos del Líbano fueron destruidas.

De acuerdo con Al-Jazeera, por lo menos 728 personas resultaron heridas. Un policía fue asesinado durante los disturbios. El ánimo de la revuelta fue extraordinariamente militante. “Renuncia o la horca” se leía en un cartel en la manifestación.Otras consignas eran: “Fuera, todos ustedes son unos asesinos”. La gente también coreaba la más famosa consigna de la revolución árabe de inicios de 2011: “El pueblo quiere que caiga el régimen”.

2.    Esta protesta de masas surgió como respuesta del pueblo a la devastadora explosión en el puerto de Beirut que destrozó la ciudad. Esta catástrofe provocó la muerte de más de 150 personas y se contabilizaron alrededor de 5.000 heridos. Cerca de 60 personas permanecían en calidad de desaparecidos. Más de 300,000 personas se quedaron sin hogar por los grandes daños que sufrieron las construcciones de la ciudad. De acuerdo con datos oficiales, la explosión pudo haber causado pérdidas que ascienden a los $15 billones -un desastre económico para un país que ya se encontraba en problemas este año por primera vez en su historia debido a sus monstruosos excedentes de deuda por encima del 150% sobre sus egresos. Al mismo tiempo se estima que 50% de la población del Líbano vive por debajo de la línea de pobreza.

3.    Mientras se sigue investigando la causa de la explosión, existe información que señala que cerca de 2,750 toneladas de nitrato de amonio altamente explosivo, utilizado para la fabricación de bombas y fertilizantes, había sido almacenado durante 6 años sin medidas de seguridad en un almacén en el puerto. Por lo tanto, la catastrófica devastación fue un motivo genuino para despertar la ira popular, que reflejó, una vez más, la criminal incompetencia y corrupción de la elite gobernante.

4.    Sin embargo, sería erróneo excluir la posibilidad de un sabotaje externo, o más concretamente, un ciberataque por Israel. Varios medios oficiales en el Líbano, así como medios internacionales, han mencionado la posibilidad. Un político israelí del ala derechista, Moshe Feiglin, incluso alabó la explosión y la consideró un “regalo de Dios”. El ataque no es del todo sorprendente debido a que esta es la forma en que el Estado sionista ha combatido las insurrecciones populares. Nuevas elecciones parlamentarias podrían disipar el descontento popular y ofrecer un cambio de la elite en el poder para “renovarse” sin poner en peligro a la clase política y el sistema capitalista.

5.    Es evidente que varios poderes imperialistas tratan de sacar provecho de la explosión en Beirut centrándose en sus intereses políticos. Detrás de sus ofertas de “ayuda” acecha su deseo de aumentar su influencia en una región bastante volátil, en la cual las grandes potencias -EE. UU., la Unión Europea, Rusia y China-, tienen mucho en juego. Este es el propósito real de la conferencia virtual internacional “donador” dirigida por el presidente de Francia, Macron, y a la cual debe asistir el también presidente, Donald Trump, además de varios dirigentes de Estado más. Como era de esperarse, el imperialismo francés resulta particularmente astuto al mostrarse interesado en fortalecer su posición en la antigua colonia donde ha operado desde el siglo XVI. Macron visitó Beirut un día después de la explosión y de forma protagonista comenzó a atacar al gobierno, dijo: “Francia jamás dejará ir al Líbano” y que “el corazón de los franceses aún late por Beirut”. Como se menciona en un artículo de Associated Press: Fue prácticamente como si Macron se olvidara que el Líbano no es más un protectorado”. Los círculos cristianos pro-Francia en el Líbano incluso iniciaron una campaña en línea solicitando a Francia que reinstalara temporalmente su mandato, argumentando que los líderes del Líbano habían demostrado “una total incompetencia para proporcionar seguridad y gobernar el país”. Diversos críticos tanto en el Líbano como en Francia habían denunciado la interferencia de Macron como una extraña forma de neo-colonialismo para poder obtener concesiones políticas del Líbano a cambio de ayuda.

Algunos, acertadamente llamaron al presidente Francés “Macron Bonaparte, un emperador Napoleónico del siglo 21”.

6.    En respuesta a la masiva manifestación del sábado, el primer ministro del Líbano, Hassan Diab convocó a elecciones parlamentarias anticipadas. Esto es un evidente atentado para pacificar el movimiento revolucionario que se comenzaba a gestar.  El gobierno es consciente que ha perdido legitimidad debido a la devastadora crisis económica, el incremento en la pobreza extrema en los sectores populares, la corrupción política. El hartazgo acumulado es tanto que derivó en las enormes manifestaciones desde inicios de año. Todas estas contradicciones se han agudizado drásticamente debido a la explosión en el puerto de Beirut. Es por ello que el gobierno teme tanto que pronto pueda ser derrocado por un levantamiento popular. Las nuevas elecciones parlamentarias podrían llevar a que se apague el movimiento y significar una nueva oportunidad para que la élite en el poder se “renueve” a sí misma sin poner en riesgo el orden económico- político capitalista.

7.    La Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (RCIT)  aplaude enérgicamente el resurgimiento de las protestas populares en contra del gobierno reaccionario. Estamos en contra de cualquier intento del régimen por diluir el movimiento llamando a nuevas elecciones. Esto no es más que una maniobra distractora que necesitan para ganar tiempo, para que la clase gobernante no pierda el poder que mantiene sobre el pueblo. La gente puede emitir un voto una vez y después todas las decisiones serán manipuladas y tomadas en lo que sería una competencia de políticos. De igual forma, desde la RCIT enfatizamos en la prevención sobre los intentos de Francia y otros poderes imperialistas para explotar la crisis y a través de ella expandir su influencia en el Líbano. No olvidemos que todos los políticos corruptos del Líbano y de todo el territorio árabe han podido permanecer en el poder debido a la alianza y al estrecho vínculo que mantienen con los demás estados imperialistas y sus corporaciones. Recordemos la caracterización de Trump sobre el General Sisi en Egipto: “mi dictador favorito”. ¡Y Assad habría sido enterrado por las masas insurreccionadas hace mucho tiempo si no hubiera obtenido una ayuda financiera y militar tan masiva de Rusia! 

8.    La clase trabajadora y los pobres no tienen motivo para confiar en algún político del Estado ni en ninguna potencia imperialista. También es indispensable rechazar cualquier intento de las fuerzas reaccionarias (por ejemplo, el partido cristiano de derecha Kataeb de Samy Gemayel, un aliado de Israel desde hace mucho tiempo) de buscar explotar las actuales protestas a su favor. No debe haber duda: todos los partidos establecidos son aliados de uno u otro imperialismo. Mientras que los partidos cristianos de derecha o las fuerzas que rodean a Hariri quieren llevar al Líbano al campo occidental, Hezbollah y sus aliados se inclinan hacia el campo ruso-chino. ¡Todos ellos son enemigos del pueblo! De igual forma, las masas no tienen motivo para confiar en el Ejército ya que éste sólo funciona como un brazo armado que siempre velará por los intereses de la clase en el poder. 

9.    Por ello los trabajadores y los oprimidos sólo deben confiar en su propia clase. La RCIT hace el llamado a las masas populares para que se organicen en consejos de acción en sus lugares de trabajo, vecindarios, universidades y comunidades. También es importante la construcción de comités de autodefensa como un primer paso hacia las milicias de trabajadores que sean capaces de defender a las masas de la policía y el ejército. El pueblo debería derrocar a toda la élite gobernante organizando una huelga general indefinida a nivel nacional que conduzca a una insurrección popular. El objetivo debe ser la creación de un Gobierno obrero y campesino basado en comités de acción populares. Las masas insurgentes deberían convocar una Asamblea Constituyente Revolucionaria. Solo una estrategia así puede permitir la tarea principal de reconstruir Beirut después de su destrucción masiva evitando la recolonización imperialista. 

10. Es nuestra visión en la RCIT que un auténtico Gobierno de los trabajadores y masas populares nacionalice los sectores clave de la industria, los servicios y las finanzas bajo el control de los trabajadores y sin ninguna compensación a los capitalistas. Se debe organizar un programa público de empleo bajo el control de los trabajadores y la organización popular. Tal programa podría abolir el desempleo y la pobreza y ayudar a reconstruir el país. 

11. Es igualmente urgente que los trabajadores y las organizaciones populares de todo el mundo se unan en solidaridad con el pueblo libanés. Que exijan a sus gobiernos y a todas las instituciones imperialistas (como el FMI) que cancelen inmediatamente todas las deudas. Además, deben obligar a sus gobiernos a enviar ayuda sin condiciones políticas para que se pueda reconstruir Beirut. 

12. En la RCIT enfatizamos que es crucial vincular el levantamiento popular con otras luchas de liberación. El primer paso debería ser apoyar la revolución siria que comenzó en marzo de 2011 y donde están las masas todavía resistiendo en Idlib contra las fuerzas de ocupación de Rusia, Irán, Hezbollah y su lacayo Assad. Asimismo, el pueblo debe vincularse a las protestas masivas en Irak. Es igualmente crucial declarar su apoyo ilimitado a la lucha de liberación palestina y a la lucha por aplastar al Estado sionista. El objetivo debería ser, como dijimos en declaraciones anteriores de la RCIT, trabajar hacia una única Intifada de todo el Medio Oriente, ¡desde Bagdad y Beirut, Idlib, Trípoli, Saná, Gaza, El Cairo, Argel, Jartum hasta Teherán! 13. Para implementar esta perspectiva, los revolucionarios deben unirse para construir partidos revolucionarios, ¡en combinación con la construcción de un Partido Revolucionario Mundial! Instamos a los activistas a unirse sobre la base de un programa de liberación socialista y solidaridad con las luchas de los trabajadores y oprimidos en otros países. ¡Únanse a la RCIT para abordar esta gran tarea!