Por Miguel Alejandro Gutiérrez Hernández

Para muchos la noticia fue refrescante, Hacienda de la mano con el CCE (Consejo Coordinador Empresarial) anunciaron con bombo y platillo una reforma al sistema pensionario que tildan de histórica; sin embargo, la realidad de la propuesta, dista mucho de apegarse al rumbo de la embarcación que el movimiento encabezado por el presidente de la República denominaron como “cuarta transformación”, que proponía como punto central “la separación del poder político del poder económico”.

Al recibir la propuesta de reforma a las pensiones, López Obrador no hizo más que aceptar sin chistar e irá a discusión a las cámaras legislativas para su aprobación. Este canto de sirenas opulentas que el candidato por MORENA para la presidencia oyó a lo lejos en su campaña electoral en 2018 (donde ya desde su baraja de pactos con diferentes grupos se vislumbraba la continuidad capitalista) y que cada vez más cerca le embelesan los oídos al actual presidente de la república[1], la reforma a las pensiones elaborada por personajes cupulares, implica un nuevo engaño para la sociedad mexicana esperanzada con la dichosa frase: “primero los pobres”.

Recordemos como en una sociedad mexicana cada vez con más problemas crónicos (no sólo sanitarios sino sociales) heredados de la implementación de un sistema neoliberal que fue instaurado paulatinamente en una época donde la población venía de una vida precaria, pero con relativa seguridad en el empleo y con los resabios de una vejez “resuelta” para los trabajadores formales; se inserta una reforma pensionaria en el año 1997, con la implementación de cuentas de ahorro individuales, que sustituyen el ahorro intergeneracional administrado por el Estado mexicano; sin haber hecho un adecuado análisis poblacional, más bien atendiendo a la lógica de los capitales financieros internacionales, como nos lo ilustra Berenice Ramírez: “Aspectos que en nuestros países no se analizaron adecuadamente en la construcción de los objetivos y los contenidos de las reformas en pensiones; lo que se impuso fue el cambio en las formas de financiarlas, haciéndolas depender de la capitalización individual y plena, ligada a la rentabilidad financiera y al costo de su administración por el sector privado”[2]. Es decir, la reforma fue privatizadora a todas luces.

La nueva propuesta pensionaria es una simulación que viene a dar un respiro a la crisis en este rubro que ya tenemos en puerta, pero que beneficia a las élites burguesas, tanto patronales como financieras, es decir, al aumentar el monto de ahorro para el retiro , las AFORES que son las administradoras de los fondos de los trabajadores, no sólo quedan incólumes en su usufructo, sino que lo acrecientan; a pesar de que uno de los puntos en contra de este sistema pensionario de cuentas individuales es que, so pretexto de gastos de manejo de cuentas, las AFORES manipulan los fondos de los trabajadores para invertirlos en negocios (aparentemente con menor riesgo, pero con menor ganancia), donde la mayor parte de las ganancias de esas inversiones se van para las mismas AFORES.

Por otro lado, los empresarios impusieron su doble discurso, al parecer serán ellos los que subirán su monto de aportación de un 5.15% a un 13.875% para el ahorro del retiro de sus empleados; sin embargo, hay varios considerandos al respecto; en primer lugar, el tope de aportaciones máximo, sólo funcionará para personas que ganen aproximadamente 65 mil pesos al mes, que equivale a 25 UMA (Unidad de Medida y Actualización), es decir, aproximadamente, el 1% de la población asalariada sería beneficiada con ese aumento para el retiro, ¿dónde quedó entonces el eje de la 4T: “primero los pobres”?, de ahí las aportaciones de los patrones irán disminuyendo. El gobierno por su cuenta se encargaría de aumentar su aportación para la mayoría de los trabajadores, es decir, los que se encuentran por debajo de un salario de 13 mil pesos mensuales (4 UMA).

De la propuesta anterior debemos considerar que los 13 mil pesos que es el límite para una mayor aportación de los empresarios, funcionaría como un mecanismo para que no aumentaran los salarios. Yendo más a fondo del asunto, con las últimas reformas laborales, los trabajadores pueden ser presionados por los patrones para que reconsideren sus contratos laborales y acepten salarios más bajos (vieja táctica de los capitalistas desde sus inicios), así la contribución patronal se puede mantener en lo que ya aportan o aumentar lo mínimo. Otra vía de escape que estos prestidigitadores pueden realizar para eximirse de esta reforma es que se pueda cargar esto a los consumidores en la venta del producto como antes ya se ha hecho en otras ocasiones.

Así que, AMLO pseudo Ulises mexicano, ha extraviado el rumbo ficticio de la 4T, rodeado cada vez más de esos seres mágicos que le cantan al oído y que han logrado penetrar en lo más profundo de su  eclecticismo liberal, religioso, moral, militar y capitalista; haciendo virar su barco hacia un contrarrumbo que pone en entredicho su encono ante la que él denominaba “la mafia del poder” y que ahora posa junto con él en las fotos oficiales, firma tratados, convenios, contratos, le acompañan a reuniones en el extranjero, etc. Ha sido entonces, reintegrado por las sirenas a donde pertenecía de origen, al inmenso mar capitalista.

Termino con ésta historia fantástica que tiene fundamentos reales dejándonos una profunda enseñanza: debemos caracterizar bien los proyectos que no tienen un beneficio comunitario; desenmascaremos cada uno de los elementos que los gobiernos capitalistas (reaccionarios, moderados y progresistas) implican en menoscabo de la vida y los derechos de las mayorías y juntos luchemos codo a codo por acabar por completo con el capitalismo.


[1] https://www.jornada.com.mx/2020/08/04/politica/005n4pol “El gobierno pagará $450 millones a televisoras por emitir las clases”[2] http://www.scielo.org.mx/pdf/ete/v86n344/2448-718X-ete-86-344-967.pdf “La necesaria construcción de un sistema público de pensiones para la sociedad mexicana”