Agrupación de Lucha Socialista (ALS), 19/julio/20.

El 24 de noviembre de 2019 fue expulsado por la ALS el ex integrante, Carlos, por haber ejercido violencia física en contra de su entonces pareja y actual militante de la agrupación (de quien omitimos su nombre a petición de ella). Como ALS condenamos enérgicamente la violencia ejercida en contra de nuestra compañera y le manifestamos nuestro total apoyo.

El actual nivel de violencia hacia las mujeres y la cultura machista que el capitalismo promueve en todos los rincones de la sociedad impregna también a las organizaciones que nos reivindicamos de izquierda. Uno de los problemas ha sido cuando estas agresiones sistemáticas son toleradas por los integrantes como secretos a voces y por sus direcciones que dejan impunes esta violencia hacia sus compañeras de lucha.

No obstante, nuestro deber como revolucionarios dentro y fuera de nuestras organizaciones es: 1) rechazar toda forma de opresión que nos divide como clase trabajadora, llámese machismo, racismo o xenofobia; 2) concientizar, al exterior e interior del movimiento social sobre la importancia de establecer práctica y relaciones justas, equitativas y emancipadoras; 3) tomar con determinación medidas que lleven a la erradicación de toda práctica violenta hacia compañeras y compañeros dentro de nuestras filas.

Dichas tareas no son sencillas pues hombres y mujeres luchamos contra siglos de enajenación y patriarcado; sin embargo, asumimos con entusiasmo el compromiso basado en principios y experiencias revolucionarias. En ese sentido, hemos priorizado el proceso de fortalecimiento psicológico y político de la compañera afectada ya que partimos de que no podemos sustituir la lucha que los propios oprimidos necesitan llevar a cabo para liberarse. A diferencia de compañeras que han denunciado con toda prontitud a su agresor, lo cual celebramos por representar un avance en su propia liberación, existen miles de mujeres que aún no han roto con el estigma de la sociedad machista que culpabiliza a las víctimas o, les es muy difícil superar la vergüenza de afirmar ante los otros que fue sujeta de agresiones y les resulta doloroso el proceso. En la ALS entendemos plenamente estos difíciles procesos que les toca atravesar a las mujeres victimizadas para romper con los círculos de violencia. También sabemos lo fundamental que es contar con espacios o redes que apoyen a las compañeras en ese trayecto. Por lo que, en la ALS, ante la inseguridad de la compañera por enfrentar de inmediato estas etapas, decidimos, como tarea de primer orden, respetar su proceso que tomó su tiempo, y fortalecerla a través de un acompañamiento constante. Esta denuncia pública es uno de los resultados de ese proceso paciente de acompañamiento.

En materia de justicia, reivindicamos la experiencia organizativa de nuestros pueblos, reivindicando sus mecanismos de justicia colectiva, de reeducación y reintegración social (como de las policías comunitarias, las comunidades zapatistas, entre otras), lo cual se diferencia de la justicia punitiva burguesa y de otras corrientes políticas pequeño burguesas.

Después de dos casos de expulsión de compañeros por violencia (se puede consultar:
https://agrupaciondeluchasocialistablog.wordpress.com/2017/04/11/la-agrupacion-delucha-socialista-expulsa-a-un-integrante-por-agredir-a-una-companera-militante/) hemos decidido sistematizar esa experiencia para prevenir futuros eventos de esta índole como parte de nuestro compromiso con la lucha de liberación de las mujeres y de todo sector oprimido y explotado, mediante la elaboración de un PROTOCOLO para casos de violencia dentro de las organizaciones revolucionarias, que nos servirá en primera instancia a la ALS como parte de su funcionamiento interno, pero que debe de enriquecerse con el debate colectivo y fraterno del conjunto de las organizaciones que reivindicamos la lucha de la mujer, desde una perspectiva de clase, como parte de la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad.

Como organización que se basa en los principios comunistas y que lucha por la emancipación del pueblo y de las mujeres, ¡no podemos permitir dentro de nuestras filas la violencia hacia ningún compañero, mucho menos, si es en contra de una mujer!

Asimismo, consideramos que la transparencia es parte importante en estos mecanismos para combatir la violencia al interior de las organizaciones por lo que, aquellos que tengan interés en conocer más detalles sobre el caso y nuestro proceder como organización, pueden solicitarnos el Reporte el cual podemos compartirlo en una reunión que agendemos personalmente para contestar a cualquier duda y, sobre todo, intercambiar opiniones que abonen en la impostergable discusión y respuesta que, como organizaciones de izquierda, debemos dar ante un problema tan fundamental como es el de la violencia al interior de nuestros espacios. Por ello, hacemos un llamado para fortalecer este tipo de esfuerzos por prevenir y erradicar esta problemática, desde la discusión y el accionar colectivo.

¡No más impunidad por violencia contra las mujeres dentro de las organizaciones de izquierda!
¡Toda la solidaridad con nuestra camarada y con todas aquellas mujeres que han sido violentadas, desaparecidas y asesinadas en este Estado capitalista patriarcal!
¡Por la emancipación clasista de las mujeres!