El Súper

El Movimiento de Regeneración Nacional está pasando por una gran crisis, tal y como lo ha dicho un militante del partido, Pedro Miguel en un mensaje a su Consejo Nacional. Los políticos que están en los principales cargos tanto dentro del partido como en los puestos de representación popular están exhibiendo cada vez más las diferencias políticas que tienen y luchan entre ellos para tener más control sobre el partido.

Se ha dejado ver una gran diferencia de opiniones y tomas de decisiones entre los que integran a Morena que, en el mejor de los casos, se ha resuelto con la renuncia de algunos funcionarios, como ha sido la salida de Germán Martínez de la Secretaría de Salud y de Carlos Urzúa de la Secretaría de Hacienda. Estos dos casos son similares, ya que a su salida denunciaron las cosas con las que no estaban de acuerdo, dando a entender dos asuntos principales: primero, que había lineamientos provenientes de la presidencia que no podían obedecer y, segundo, una serie de medidas de austeridad demasiado severas. La respuesta en estos dos casos, tanto por parte de AMLO como por parte de un sector de la base de Morena, fue acusar a ambos de ser infiltrados del PRIAN dentro del gabinete, o de ser neoliberales de closet. De Germán Martínez se entiende, pues fue presidente del PAN, pero Urzúa estuvo siempre con AMLO desde 2006, y se supone que lo conocía muy bien. ¿Por qué hasta ahora tuvo este tipo de diferencias? Además, ¿por qué se ingresó a un ex panista en el gabinete y en una secretaría tan importante, en primer lugar? ¿A caso era tanto lo que Martínez podía ofrecer?

Porfirio Muñoz Ledo también ha criticado al actual gobierno y a su partido en recientes ocasiones. La primera ocasión fue a causa de la política migratoria adoptada desde Washington, la cual involucra el uso de la Guardia Nacional para evitar que inmigrantes centroamericanos arriben a EU a pedir asilo, derivado de una amenaza de imposición de aranceles por parte de Donald Trump. La segunda ocasión es en relación a una resolución en la cámara legislativa del estado de Baja California, que aumentaba el periodo de gobierno del estado de 2 a 5 años, llamando a esto la “Ley Bonilla”. Ante esto, Muñoz Ledo propuso incluso la desaparición de poderes en BC para inhabilitar a Jaime Bonilla como gobernador.

Olga Sánchez Cordero ha manifestado ya intenciones de renunciar a su puesto, y personajes como Porfirio Muñoz Ledo y el mismo Andrés Manuel han confirmado esto, haciendo declaraciones en las que hablan a favor de que se mantenga en el cargo. Esto después de que ha sido relegada de sus principales tareas como Secretaria de Gobernación por personajes como Marcelo Ebrard, y de que su agenda en favor de la despenalización del aborto y del uso recreativo de la marihuana carezca de toda importancia en la agenda nacional de su partido, o por lo menos del gobierno en turno.
En otras diferencias que son ya públicas, están la presidenta de Morena, Yeidckl Polenvsky, quien se ha vuelto cada vez más impopular ante sus bases, y quien en fechas recientes convocó a sesión del Comité Ejecutivo Nacional de Morena en plena madrugada para hacer algunos nombramientos como Leonel Godoy. Bertha Luján ha protestado por esto, debido a que Godoy no es militante del partido, y junto con parte de la base, acusan a Polenvsky de querer usar un padrón desactualizado para poder reelegirse el próximo congreso del partido el 20 de noviembre. En este conflicto se suman Tatiana Clouthier, quien es el brazo político de Alfonso Romo en Morena, y Mario Delgado, quien recientemente ha sido promovido como próximo presidente del partido por parte de la misma Clouthier, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.

Sumado a todas estas pugnas, está una falta de claridad sobre lo que representa el proyecto de Morena y, en concreto, de lo que llaman la Cuarta Transformación de la vida pública de México. En ocasiones se entiende que es lo que diga Andrés Manuel en un momento dado, pero el partido y sus militantes no lo tienen claro, y en esta situación deben enfrentar una carencia de sus principales cuadros, pues ahora están ocupados en sus cargos públicos. Esta falta de claridad y de orientación deriva también de que Morena es un aparato electoral, y su formación interna no tuvo la menor relevancia, pues su política se ha centrado desde el inicio hasta la fecha en la figura caudillista de Andrés Manuel, quien a pesar de que ahora es el presidente y dice que el gobierno no tiene partido, sabemos todos que es la máxima autoridad de Morena, a pesar de que no dé órdenes directas, sino que con sus declaraciones públicas es capaz de dictar el rumbo de sus militantes.

Como militantes socialistas, reconocemos que muchos militantes de Morena tienen preocupaciones y críticas en común con nosotros, hacia la orientación que está adoptando el actual gobierno, y que quieren cambiar este país y esta sociedad para el bien de los más pobres. A pesar de que tenemos diferencias tajantes con su dirigencia, por su composición burguesa y porque consideramos que sus principales líderes tienen un compromiso mucho mayor con la clase explotadora nacional y extranjera que con las clases explotadas -cosa que conforme pasa el tiempo nos parece más evidente-; creemos que todas aquellas personas que tengan deseos de asumir un papel político para el cambio, deben luchar por un programa que garantice una mejora en las condiciones materiales de todos los mexicanos explotados, y en ese aspecto, nuestro llamado a las bases morenistas es que si su lucha por ese programa les es negado en su partido, deben llevar esa lucha a las calles, pero no deben permanecer más callados ni inmóviles ante ante las decisiones verticales al interior del partido, los dedazos en la asignación de cargos, la entrada de dirigentes pro-empresariales y chapulines de otros partidos en la dirigencia de MORENA y en el gabinete de Obrador. Desde la ALS, afirmamos que la única alternativa es abonar a la construcción de un partido independiente de las y los trabajadores, que pugne por establecer un verdadero Gobierno obrero, campesino y popular en nuestro país.

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