Xóchitl Katari

Las masivas movilizaciones del magisterio combatiente encabezadas por la CNTE durante el sexenio anterior han dado ya sus frutos. Desde la determinación de los docentes al impedir, en los hechos, la aplicación de la evaluación punitiva en varios estados como Oaxaca, Nuevo León y Durango, entre otros, con la toma o bloqueo de sedes, hasta la abrogación de la Ley del Servicio Profesional Docente y la liquidación del INEE, en mayo de 2019; más, la actual reinstalación parcial de cesados y la liberación de varios presos políticos por su oposición a la reforma neoliberal, son producto, sin lugar a dudas, de la insurgencia magisterial protagonizada por miles de maestros del norte, centro y sur del país durante casi todo el sexenio de Peña Nieto, en la cual, la batalla de Nochixtlán fue uno de sus eventos más recordados por la combatividad del pueblo oaxaqueño y la violenta represión del gobierno federal. 

El significado político de la aprobación de la reforma educativa de AMLO

Sin embargo, no podemos, ni debemos obviar las limitaciones de dichos triunfos. Las reformas constitucionales, aprobadas por AMLO y las Cámaras el 15 de mayo de este año, a los artículos 3o y 73 de la Constitución Política Mexicana son mucho más lesivas para los maestros públicos que las de EPN al mantenerlos excluidos del apartado B del artículo 123 constitucional que rige a los trabajadores al servicio del Estado y colocarlos en un régimen de excepción laboral; al otorgarle más facultades al organismo sustituto del INEE (el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación), al contraponer el derecho de la niñez y juventud por encima de los derechos humanos y laborales de los docentes; a su vez, que establece la plena apertura del sector privado en la educación pública, en cuanto a sus programas de estudio, infraestructura y gestión presupuestal. El López Obrador que, como candidato, prometió eufóricamente en Oaxaca la abrogación de Reforma Educativa de Peña Nieto, ya como presidente, rompió una promesa más al dar a los maestros gato por liebre; mediante MORENA terminó aliándose con los partidos corruptos del PRI-PT-PVEM-PRD que ellos mismos denunciaron durante la campaña electoral con tal de aprobar los proyectos de los empresarios con los que han pactado. Recordemos la cínica declaración de los mismos priístas de que apoyaron la reforma de Obrador por contener el 80% de contenido de la Peñista. 

Ni qué decir del SNTE, un sindicato sin credibilidad que como todo charro se coloca al lado del gobierno de cualquier color en contra de sus trabajadores, es así que se autonombraron el “ejército intelectual del presidente” y avalan dócilmente la simulación de abrogación para mantener el poder que les queda en las cuotas de más de un millón de afiliados y en las dádivas presupuestales del gobierno federal, según para el manejo de programas. El apoyo de Obrador o de Moctezuma Barragán hacia el regreso de la corrupta de E.E.Gordillo al sindicato, rebasa cualquier declaración mediática del supuesto respeto del presidente actual a la vida sindical y, por el contrario, indica que pretende hacerse del control del SNTE para el control de los maestros disidentes y para el manejo de cuotas electorales.

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Conferencia de prensa de la CNTE – Durango sobre la reinstalación de los profesores cesados por oponerse a la evaluación punitiva. 2019.

La resistencia contenida de la CNTE

Después de las movilizaciones nacionales y radicales del magisterio contra la mal llamada reforma educativa durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, una vez entrada la administración federal de AMLO, el movimiento magisterial entró en una nueva etapa caracterizada, hasta ahora, por priorizar la vía constitucional y las mesas de negociación de sus direcciones sobre la movilización masiva de sus bases (con la excepción de ciertos contingentes) bajo los ritmos del gobierno federal, aunque, al menos, la Comisión Nacional Única de Negociación ha presionado por introducir en la agenda de discusión demandas exigidas por las bases. Si bien, varias demandas importantes de la CNTE, (algunas concretadas, como la reinstalación de una parte de los cesados, otras puestas únicamente en los acuerdos formales), son resultado, principalmente, de las movilizaciones y paros en el sexenio anterior, también observamos que AMLO mantiene estas mesas: uno, para contener la movilización de las bases magisteriales y, dos, para ganar tiempo en una estrategia que él mismo ha declarado como prioridad de su administración: imponer los megaproyectos de los ricos en el sur del país, más el combate a los migrantes, por lo cual, está tratando de aislar a uno de sus principales diques, el EZLN y los autogobiernos zapatistas; por ello, vemos lastimosamente, que arrecia el cerco militar sobre las bases y comunidades zapatistas y la creciente represión en Chiapas que también está afectando al magisterio y normalismo de esta zona.

Ahora bien, nos preguntamos, ¿cuáles son los alcances reales de la aplicación, tanto de las reformas constitucionales neoliberales que afectan a los trabajadores de la educación -y al pueblo trabajador con la privatización de la educación de sus hijos- como de los compromisos firmados entre gobierno federal y la CNTE para el cumplimiento de sus demandas? Es decir, ¿qué tanto podrá avanzar realmente el gobierno de AMLO tanto en los aspectos negativos como positivos del proyecto de reforma educativa de su gobierno?

El panorama es complicado en ambos sentidos. Por un lado, la falta de gobernabilidad en la administración de AMLO (que se ha reflejado en la posposición de la discusión de las leyes secundarias) también retrasa, a su vez, los contenidos retrogradas de la reforma. Más aún, en cuanto a los compromisos que está haciendo con la Coordinadora, también vemos que en muchos casos, el gobierno de Obrador no está generando las condiciones para materializar los acuerdos con la CNTE; por ejemplo, en cuanto a la cancelación de los clubes y el regreso de las materias tecnológicas, está dependiendo su aplicación o no de la correlación de fuerzas entre los maestros y directivos en cada escuela; por lo que, en esos casos, es necesario una campaña sistemática por fortalecer a los profesores de base dentro de sus centros de trabajo. En suma, el avance de la reforma educativa en un sentido neoliberal -para la cual seguirá presionando la derecha empresarial- o en el sentido del cumplimiento de las demandas de la CNTE, dependerá de esa misma correlación de fuerzas y de la capacidad del magisterio para rearticularse y proseguir la lucha en estas nuevas condiciones. 

¡Retomemos la movilización y organización independientes con nuestras bases!

La consigna de Abrogación total de la mal llamada reforma educativa, ha sido abandonada para centrarse en la lógica impuesta por Obrador, y por Mario Delgado en la Cámara de Diputados, de la “colaboración” en la redacción de las Leyes Secundarias. No confiemos ni apostemos en la vía institucional de las mesas de negociación, sino reactivar la movilización masiva y nacional del magisterio. No hay que tener una actitud pasiva frente a las leyes secundarias en las vías formales que nos propone el gobierno federal, sino hay que organizar una jornada de mesas en nuestras escuelas con los maestros de bases y movilizaciones para exigir que nuestras demandas queden plasmadas en esas leyes, y no esperar a movilizarnos una vez que estén definidas por las Cámaras, e incluso, para imponer nuestras propias demandas y programas educativos, de facto en nuestras escuelas con el apoyo de alumnos y padres y madres de familia. No debemos abandonar la lucha a mediano plazo para tumbar las reformas a los artículos 3o y 73 constitucionales ni por exigir nuestra incorporación como docentes al apartado B del artículo 123 para que podamos adquirir los derechos que tienen todos los trabajadores al servicio del Estado. Las demandas estratégicas continúan siendo ¡la Abrogación total de la mal llamada reforma educativa y todas las demás reformas estructurales! 

Si bien, el movimiento magisterial ha logrado la eliminación de lo punitivo de la reforma, ésta tiene que traducirse en el otorgamiento de la basificación para todos los maestros que han cumplido sus seis meses de trabajo. Igualmente, pugnar al largo plazo, por la transformación, del sistema educativo en un sentido que responda a las necesidades e intereses del pueblo trabajador en México.

Es necesario, como CNTE, reorganizar fuerzas, salir a brigadear a las escuelas para explicar pacientemente las afectaciones de esta reforma de AMLO y de los partidos patronales.  

¡La abrogación de las reformas educativas neoliberales será juntos en las calles y en las escuelas! 

¡Abrogación SI, Simulación NO!

¡Democratización del SNTE!,

¡Expulsemos a los charros priístas y neocharros morenistas!

¡Por la conformación de comités de bases magisteriales de la CNTE!