Obrador, “amigo” de Trump y enemigo de los trabajadores migrantes

A menos de un año en la administración federal, el gobierno de la 4T ha golpeado el tanque de oxígeno que nos mantiene sobreviviendo a la clase trabajadora de este país. Primero, al profundizar la entrega, con vergonzosa sumisión, de nuestra soberanía económica, política y de seguridad nacional al racista y fantoche de D. Trump. Desde la firma del T-MEC, completamente desfavorable para la economía mexicana, hasta la aceptación doblegada de AMLO y M. Ebrard por extender las políticas de seguridad del imperialismo yanqui en territorio mexicano mediante la criminalización de los trabajadores migrantes y sus familias que huyen desesperadamente de la violencia y pobreza de sus países. Obrador, “amigo” de Trump y enemigo de los trabajadores centroamericanos y caribeños, ha cumplido inmediatamente las órdenes de la Casa Blanca: la militarización de sus fronteras con la Guardia Nacional, la proliferación de campos de concentración para migrantes, su persecución por todo el territorio nacional, al mismo tiempo, que los deja sin protección ante el crimen organizado y que, en suma, constituyen el asomo de la catástrofe humanitaria que tiende a crecer y explotar en México. ¿A cambio de qué beneficio para el país? Ninguno. Solo de promesas ilusorias de un provocador como Trump quien utilizará cuantas veces necesite (para legitimarse y favorecer  su reelección), la amenaza de subir los aranceles buscando el apoyo de un homólogo tibio como como lo es AMLO. La política exterior entreguista del gobierno de la 4T hacia el imperialismo gringo, no es de sorprenderse pues, data de una relación estrecha desde su candidatura (fue a visitar al ocupante de la Casa Blanca, estuvo como “testigo” o mejor dicho, aval, del T-MEC) pasando por su triunfo electoral (Trump fue el primer mandatario en darle públicamente su espaldarazo) hasta su actual administración, que es felicitada por Trump por sus esfuerzos de contener la migración; dicha serie de acciones lo único que muestran es el pacto del gobierno de Obrador con la burguesía reaccionaria del  imperialismo estadounidense para que lo dejasen gobernar a cambio de traicionar al pueblo que creyó o aún cree en él, pero que cada vez más, cuestiona las medidas de su líder. 

4T: Entre recesión, ingobernabilidad y violencia desatada

En materia económica los descalabros llovieron uno tras otro y pintan para una muy posible recesión en el país. El cándido 4% de crecimiento anual que prometió Obrador a diez días de su triunfo ante la Concamín (El Economista, 10/07/19), se disuelven como una nube en el aire, ante los pronósticos de diversos organismos financieros como el FMI, con su 0.9% de expectativa de crecimiento, ante la reducción del 2% que anunció el mismo Obrador (diez meses después de su triunfo) en el mismo rubro y por el nimio crecimiento de apenas 0.1% registrado en el segundo semestre de su administración, lo cual se acentúa con los primeros descalabros en materia fiscal de la actual administración de la Secretaría de Hacienda. Si bien, el actual estancamiento de la economía mundial (cuyo crecimiento se pronostica en 3%) y el posible riesgo de una recesión, evidentemente, afecta a las finanzas del país, observamos que la aceleración de la crisis económica en México tiene raigambres internas que el gobierno de MORENA está agravando. El principal factor es la falta de un proyecto económico integral del gobierno de López Obrador, y por el contrario, está imponiendo una serie de medidas desarticuladas. Si bien, en general, su política económica es la continuación del neoliberalismo -aunque le quite el nombre pero mantenga el contenido- como la austeridad hacia los trabajadores y el desmantelamiento de las instituciones públicas, pretende mezclarla con la recuperación de cierta rectoría sobre una de las empresas nacionales más importante -pero también gravemente endeudada y corroída por la corrupción- como es PEMEX y, a su vez, con un incremento exponencial en el gasto público que intenta destinar a los programas populistas, pero desequilibrado con las arcas estatales ya que, en este inicio de año, Hacienda no logró recaudar los impuestos esperados. Hasta el momento, las medidas fragmentadas y tibias están resultando un fracaso ya que, el gobierno federal, ni les están dando certidumbre a los capitalistas voraces, ni le está alcanzando para sus programas populistas. 

La otra debilidad de la administración de la 4T es que no logra establecer una gobernabilidad en el país tanto por las divisiones internas en su propio gabinete -heterogéneo de origen- que ya cobraron las renuncias, hasta ahora, de 14 ministros, algunos en instituciones clave, como Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda -por diferencias con la mano derecha de Obrador, Alfonso Romo- así como Guillermo G. Alcocer a la presidencia de la Comisión Reguladora de Energía. Igualmente, por la falta de cohesión al interior de MORENA, donde empieza la lucha intestina por su dirección a definirse en las elecciones de noviembre y, cuyas facciones principales se perfilan entre Yeidkol Polensky, defensora a ultranza de los intereses patronales, y Mario Delgado, quien ha apuntalado la reforma educativa neoliberal dentro de la Cámara de Diputados. Los saldos: Obrador ha perdido popularidad y la participación de la población en las pasadas elecciones intermedias bajó significativamente, ello, respalda nuestra posición expresada en números anteriores de Lucha Socialista acerca de que los 30 millones de votos, si bien, fueron sumamente significativos, también fueron coyunturales, incluso, para muchos de esos votantes, no fue un cheque en blanco para el tabasqueño, por lo que, de seguir con estas medidas pro patronales y de austeridad, puede perder por completo el respaldo popular, que lo conduzca a un régimen autoritario -la reciente modificación constitucional en B.C. para extender 3 años más el mandato del gobernador es una señal en ese sentido- y enfrentado directamente con las masas; o bien, la derecha, todavía débil, trate de aprovechar su declive para regresar al poder ya sea con el PAN o con nuevos partidos como el de la pareja Calderón-Zavala.

En cuanto a la seguridad, el gobierno federal ha sustituido, siguiendo los planes de EEUU, la guerra contra el narcotráfico con la guerra contra los migrantes. La Guardia Nacional (GN) la creó con ese propósito y, augurando el crecimiento de las protestas -por derecha o izquierda, este último, sobre todo, en el campo contra los megaproyectos- le servirá para reprimir a la oposición y a los pueblos en lucha. Sin embargo, más allá de las intenciones desde Palacio Nacional o de erróneas interpretaciones alarmistas desde la ultraizquierda, la GN nace débil y deslegitimada, enfrentando oposición por voces progresistas (incluso, al interior de MORENA), y de derecha, como el paro de la Policía Federal (que revela las contradicciones al interior del régimen). Mientras que en las calles los trabajadores, mujeres y vecinos de zonas populares padecen el período más violento en la historia del país con la trágica cantidad de 20,599 homicidios de diciembre de 2018 a junio de 2019, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública (BBC, 2/7/19), de los cuales, 489 apróximadamente, fueron feminicidios y en las comunidades ya van más de 30 compañeros asesinados por defender sus tierras y recursos naturales. La ingobernabilidad la vemos de forma más cruda en materia de inseguridad donde los poderes fácticos, como las empresas y el crimen organizado, están desatados con el uso de la violencia represiva hacia quienes se oponen y denuncian sus proyectos de muerte, lo que estamos presenciando es el enfrentamiento cada vez más directo de las clases sociales bajo la impunidad del gobierno obradorista. 

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS DE LOS DE ABAJO CONTRA EL CAPITAL!

Solo la unidad organizada de los trabajadores, campesinos y sectores populares puede acabar de tajo con la impunidad, la violencia de los de arriba, frenar los despidos y recuperar nuestras conquistas sociales. Para ello, es necesario, llamar a la articulación, en ambos lados de las fronteras mexicanas, de una campaña de movilizaciones masivas para echar abajo el acuerdo T-MEC de Trump; frenar la política racista de Trump-AMLO que criminaliza a los trabajadores migrantes y a sus familias, para echar abajo los campos de concentración migrante en ambos lados de la frontera, para regresar a sus hijos con sus familias, para repudiar la presencia de la Guardia Nacional en las fronteras y un alto al pago de la deuda externa, con lo cual,se podría impulsar la creación de empleos, la reindustrialización del país y la recuperación de nuestra soberanía alimentaria, energética y nacional.

Impulsemos juntos la campaña #SomosClaseObrera para organizarnos de forma independiente a los partidos del régimen y al gobierno de la 4T. ¡Organizate con la ALS! 

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