El Súper

Durante el gobierno de Mancera, la zona metropolitana de la ciudad de México tuvo un gran crecimiento inmobiliario que desató una severa crisis de vivienda, protagonizada por un grupo encabezado por Simón Neuman, titular de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), y socio, fundador, apoderado legal y representante de numerosas empresas inmobiliarias y de construcción. A esta red se le conoció como el Cartel Inmobiliario, el cual vendió edificios que se construyeron sin control, con cambios de uso de suelo que afectaron los impuestos y el predial de la zonas donde se construyeron, e incluso un edificio de ellos fue dañado durante el sismo del 19-S. Sin embargo, no son el único sector de empresarios que se han aprovechado de este mercado.

Cuando AMLO fue jefe de gobierno del DF, cambió radicalmente el centro histórico, y en algunos casos cedió proyectos de remodelación y cambio de infraestructura a grupo Carso para volverlo una zona turística más atractiva, y en otros otorgó permisos y amparos a inquilinos que vivían en edificios abandonados por sus dueños, o cuya propiedad era imposible de rastrear por lo antiguos que eran. En este último caso, las autoridades del DF permitieron que empresarios reclamaran la propiedad de dichos edificios sin ningún escrito de por medio para aprovecharse y desalojar a los inquilinos con el fin de cambiar el uso de suelo de las vecindades y volverlas zonas comerciales.

Todos estos fenómenos han provocado una alza enorme en la renta y el predial, y para los trabajadores de la ciudad se ha vuelto más complicado pagar la renta, o conseguir una vivienda -en especial en las zonas más céntricas de la ciudad- lo cual nos ha desplazado a zonas muy alejadas a nuestras fuentes de trabajo, y dónde los servicios son escasos, además que nos colocan en colonias en condición de acinamiento.

Aunque el nuevo gobierno de la CDMX ha cancelado algunas obras como el CETRAM Chapultepec, y el gobierno federal canceló el NAICM, la realidad es que está muy alejado de romper con las dinámicas mercantiles que provocan el caos urbano que vivimos actualmente.

En Av. Aztecas 215 la constructora Quiero Casa, propiedad del Cartel Inmobiliario, construyó de forma ilegal un edificio de condominios al cual se le opusieron los vecinos de los pedregales de Coyoacán por años, denunciando que al construir se encontraron con un manantial subterráneo, y que para evitar que les cancelaran la obra ocultaron dicho manantial tirando el agua por el drenaje, en una zona donde el servicio de agua potable escasea. Las autoridades de la CDMX suspendieron muchas veces la obra por ser ilegal, pero eso no impidió que el edificio fuera terminado y ahora están vendiendo sus condominios con total impunidad.

La estrategia del nuevo gobierno es la redensificación de la ciudad, en lugar de su descontrolada expansión, cómo fue el caso del gobierno anterior, pero eso es sólo otra cara de la misma moneda, incentivar a la creación de megaproyectos que ponen en peligro la seguridad de quienes habitan cerca -ya que la construcción de grandes edificios nuevos afecta a los ya existentes- y aumentando el precio de las rentas y el predial, cambiando la dinámica de zonas de vivienda, colocando parquimetros y centros comerciales que afectan gravemente la movilidad. Ejemplo de esto último es Patio Tlalpan, un centro comercial que se construyó en Av. Insurgentes sur cerca de Fuentes Brotantes, el cual ha ocasionado un tráfico mucho mayor al que ya existía, debido a que no existían las vialidades necesarias para los accesos.

La movilidad es parte de los grandes problemas que esta ciudad arrastra desde hace tiempo, ya que el transporte público hasta ahora es insuficiente para transportar a toda la clase obrera a sus destinos todos los días. Las estaciones del metro se encuentran demasiado céntricas en comparación a las zonas de vivienda de los trabajadores de la ciudad, los cuales a menudo viven en el Estado de México y deben tomar una hora de camión, pesero o microbús para llegar a una estación del metro.

Por último, la crisis de abastecimiento de agua en la ZMCM está llegando a niveles cada vez más críticos. Los pozos de agua subterránea son ya insuficientes para abastecer de agua a toda la ciudad, y en muchos casos han provocado hundimientos peligrosos. El sistema Cutzamala, que abastece cerca del 30% del agua de la ciudad está incompleto, ya que nunca se terminó la obra de un acuaferico que debería llegar hasta Iztapalapa. En cambio, ese 30% de abastecimiento extra de agua equivale al estimado de fugas que existen en el sistema de tuberías de agua potable, por lo cual se calcula que se pierden entre 13 y 16 mil litros de agua por segundo a causa de las fugas.

Entre 2013 y 2014, cuando los movimientos urbanos de la ciudad estaban en su momento más álgido, numerosas organizaciones lanzaron una propuesta al movimiento para pedir un Plan de Desarrollo Urbano vigilado por organizaciones de inquilinos, agregando a la petición una moratoria urbana, es decir, la cancelación de todas las mega obras de la ciudad hasta que exista dicho plan.

Entre tanto, la especulación inmobiliaria ha dejado numerosos edificios vacíos que esperan ser comprados, o que se compren pisos enteros, y que sólo están ahí, incrementando su costo sin servir a nadie, mientras que miles de personas siguen sin recuperar su vivienda desde el sismo de 2017.