El Desafío para la Clase Trabajadora en la Segunda Vuelta de las Elecciones

Declaración de la Corriente Comunista Revolucionaria-CCR (sección en Brasil de la CCRI), 13 de octubre de 2018, http://www.elmundosocialista.blogspot.com

Las elecciones generales brasileñas celebradas el pasado domingo 7 de octubre resultaron con el candidato ultra-reaccionario de la extrema derecha, Jair Bolsonaro-PSL en primer lugar, y Fernando Haddad del PT en segundo lugar, obligando a la segunda vuelta. Bolsonaro ganó el 46 por ciento de los votos válidos, apenas un 4 por ciento por debajo de lo que sería necesario para ganar en la primera vuelta. Mucho más que los medios tradicionales, el papel de las redes sociales fue determinante para esa victoria parcial de Bolsonaro. Además, 4 días antes, los influyentes líderes pastores de las varias iglesias evangélicas, fundamentalistas cristianos, abandonaron la candidatura de la derecha tradicional del PSDB, Geraldo Alckmin, transfiriendo millones de votos a favor del candidato del PSL.

Fernando Haddad, ex alcalde de Sao Paulo, quedó en segundo lugar, con el 29% de los votos válidos, lo que corresponde a unos 30 millones de votos. Considerando que el voto es obligatorio en Brasil,la abstención y los votos inválidos alcanzaron un récord de 40 millones de votos. El carácter del régimen de excepción queda más claro cuando diez días antes de la elección la Corte Suprema ha cancelado los votos de 3,5 millones de electores, principalmente de la región noreste, principal base electoral del PT, porque supuestamente no hicieron el registro de su nombre en la biometría electronica. En resumen, el candidato Jair Bolsonaro se benefició de la ausencia, la omisión y la cancelación de esos votantes que sumados juntan a 43 millones de electores. En realidad, Bolsonaro sólo obtuvo alrededor del 30% del número de votantes inscritos.

El nuevo Congreso (diputados federales y senadores) elegido para tomar posesión en 2019 posee una composición más conservadora y reaccionaria que aquel elegido en 2014 y que mayoritariamente aprobó el impeachment de 2016 que quitó a la ex presidenta electa del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff. Quien más perdió escaños, por gran ironía, fueron los partidos de la derecha tradicional que comandaron la política nacional desde el final de la dictadura militar: PSDB y PMDB obtuvieron sólo poco más de la mitad de lo que lograron en 2014. La criminalización de la política auspiciada por el proceso, supuestamente contra la corrupción, denominado “Lava Jato” alcanzó en pleno no sólo al partido de los Trabajadores, sino, sobre todo, a la vieja guardia derechista también involucrada en las investigaciones.

Este espacio fue ocupado por nuevos diputados y senadores vinculados al candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro del PSL. Por otra parte, el Partido Social Liberal (PSL) de Jair Bolsonaro, compuesto por militares, fundamentalistas cristianos y reaccionarios de toda especie, obtuvo hasta el cierre de esta edición 52 diputados federales y cuatro senadores en 16 estados. Esa extrema derecha defiende una agenda económica profundamente neoliberal que aumentará en mucho los ataques a la clase trabajadora. En términos de comparación, las propuestas anunciadas por el equipo económico de Bolsonaro apuntan a empeorar los ataques a los trabajadores ya hechos por el presidente Michel Temer en los últimos dos años; la única diferencia ahora es el añadir actitudes de tipo racista, chovinista, misógino , anti-inmigrantes, anti LGBT y contra los pueblos indígenas, etc.

Como relatamos en varios artículos, la democracia burguesa en Brasil ha sido enormemente debilitada. Por detrás de la fachada de un sistema parlamentario, desde febrero de este año existe un nuevo régimen militar disfrazado, que comenzó con la intervención militar en la ciudad de Río de Janeiro. El desmoralizado e impopular gobierno de Michel Temer es ahora un gobierno supervisado por los militares. También la Corte Suprema abandonó su apariencia de “imparcialidad” y toma en cuenta en sus decisiones las “sugerencias” del mando del Ejército. Esto es tan explícito que el nuevo presidente de la Corte Suprema, Dias Toffoli, que asumió el cargo en septiembre de este año, convocó como consejero al general retirado Fernando Azevedo e Silva. Él es un general influyente en las Fuerzas Armadas que acaba de dejar al Jefe del Estado Mayor, el brazo ejecutivo del mando del Ejército.

Así, pese a que en la remota posibilidad que Fernando Haddad-PT pueda superar las dificultades de esa campaña y llegar a vencer, su gobernabilidad estará altamente debilitada. No se descartaría un nuevo impeachment. Él se enfrentaría a la desconfianza de los cuarteles, un sistema judicial hostil, un monopolio conservador igualmente rabioso, un congreso ampliamente opositor.

El gran error del Partido de los Trabajadores en todos  aquellos años fue confiar sólo y ciegamente en el camino electoral y sus alianzas podridas con partidos de derecha que llevaron a algunas políticas neoliberales como la reforma previsional de Lula da Silva en 2002, algunas privatizaciones, generosos subsidios para ruralistas, millones de dólares para los medios, incluyendo el imperio de medios de la Rede Globo de Televisión. Todos sin excepción se volvieron contra el PT y lo retiraron del gobierno. Fueron esos los sectores que a través de un golpe de institucional llevaron al poder al gobierno Temer, que profundizó mucho más las políticas económicas neoliberales de lo que habían sido posible en el gobierno del tipo de Frente Popular bajo Lula o Dilma.

Por todo esto, nosotros del CCR reafirmamos la necesidad de no tener ilusiones en cuanto a la limitada democracia burguesa y el corrupto sistema parlamentario. Sin embargo, defendemos incondicionalmente todos los derechos democráticos, ya sea contra los golpistas, contra los militares o las instituciones. Combinamos esa defensa de los derechos democráticos con la convocatoria de una Asamblea Constituyente Revolucionaria con delegados electos por los trabajadores y sectores populares que puedan debatir y construir propuestas para solucionar los grandes problemas del pueblo brasileño.

También defendemos la cancelación de todas las reformas neoliberales estructurales hechas por el gobierno reaccionario de Michel Temer. La riqueza nacional de Brasil fue “robada” por las privatizaciones (Petrobras, Eletrobras, Embraer, Pre-Sal) en favor de los países imperialistas, incluida China. La reforma laboral ha destruido los derechos históricos de los trabajadores; los grandes propietarios de tierras terratenientes ahora tienen permiso para destruir las florestas; la reforma educativa ha destruido cualquier posibilidad de formar un sentido crítico y democrático para nuestra juventud.

En el pasado, la CCR no llamó por el apoyo crítico para Lula o Rousseff, porque las candidaturas siempre tuvieron un carácter de frente popular simbolizado por el hecho de que el vicepresidente era del PMDB, un partido de la burguesía. Esta vez es diferente, ya que tienen un vicepresidente del PCdoB, que es claramente un pequeño partido obrero aburguesado. En tal situación, es importante que los revolucionarios llamen por el voto crítico para el candidato Fernando Haddad del PT. Sabemos que Haddad es un político reformista. Pero esa elección refleja una polarización de clase significativa y el PT con su candidato reflejan -de manera reformista- las aspiraciones de la clase obrera y de todos los segmentos anti-golpistas de la sociedad. Los revolucionarios necesitan explicar pacientemente a los trabajadores por qué la política reformista del PT y sus antiguas alianzas inevitablemente llevan al fracaso y por qué un partido verdaderamente revolucionario, con un programa revolucionario de lucha por un gobierno de los trabajadores, en estrecha alianza con los pobres urbanos y rurales, ¡es el único camino a seguir!

* ¡No a la criminalización de manifestaciones políticas y a la criminalización de los movimientos sociales!

* Libertad inmediata para Lula da Silva!

* Seguridad pública no es el papel de las Fuerzas Armadas! Por la cancelación de la intervención militar federal en el estado de Río de Janeiro!

* Por la creación de comités de acción en fábricas, sindicatos, barrios, favelas y regiones periféricas en defensa de nuestros derechos así como contra el gobierno golpista y cualquier intervención militar. Por comités de autodefensa de los trabajadores y pobres en los barrios y periferias!

* Abajo la ley constitucional que permite al Ejército intervenir en cuestiones políticas.

* Por una Asamblea Constituyente Revolucionaria!

* Por un Gobierno de los trabajadores en alianza con los pobres urbanos y rurales!

* Por un Partido obrero revolucionario – un nuevo Partido Mundial de la Revolución Socialista! ¡Por la quinta internacional!

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