Meztli Roja

 

Transcurridos 50 años de la masacre del 2 de octubre de 1968, reafirmamos ¡2 de octubre no se olvida!, ¡Ni perdón, ni olvido!, ¡No a la reconciliación y castigo a los culpables!

El año del 68 se convirtió en una fecha significativa; donde se llevó a cabo un emergente levantamiento mundial, del hartazgo de los jóvenes hacia el autoritarismo de los gobiernos, en París, Londres, Bogotá… y después en Argentina en el 69 con el Cordobazo en el cual obreros y estudiantes tomaron esa ciudad donde cayó la dictadura militar en agonía. Por ello el 68 fue el comienzo de un proceso de liberación para construir un nuevo país y un nuevo mundo.

En México no solo se gestó un movimiento estudiantil, fue un movimiento social, lograron articular la movilización estudiantil con los trabajadores, campesinos, obreros, intelectuales, grupos populares, necesario para luchar contra el autoritarismo del gobierno, por una verdadera democracia a través de la organización independiente. Lo que debemos retomar del movimiento es la manera de luchar por el ideal revolucionario a través de la unificación de los sectores populares organizados.

La población supo entender que no solo fue una represión hacia estudiantes, sino para todo aquello que saliese de su control, que se contrapusiera a los intereses propios del régimen autoritario. Por estrategia el Estado se concentra en lograr la fragmentación, debilitamiento, y desarticulación del movimiento popular. Debemos aprender de ello, en la actualidad, para pasar de la solidaridad a la organización social y política, permanentes. Así el 68 simbólicamente se convierte en la lucha contra la violencia de Estado, hoy.

El gobierno asesino, propio de un régimen conservador y autoritario procedente de la revolución, originando un sistema corrupto de Estado que reprime y asesina estudiantes y a la población en general, como aquel 2 de octubre de 1968.  Hoy, a 50 años de la masacre de Tlatelolco padecemos nuevamente las mismas tragedias, con la llamada lucha contra el narcotráfico iniciada con Calderón en el 2006, convirtiendo al narcotráfico en un paraguas para la criminalización de la protesta, la censura contra la libre expresión y donde caben todos los asesinatos y desapariciones, como estrategia del Estado para controlar el descontento popular y así continuar manteniendo el poder.

Acciones que antes y en el presente continúan tomando los gobiernos a lo largo de la historia; un gobierno que no sirve, que continúa velando por los intereses propios de los poderosos, como ha sucedido con las masacres del Halconazo en el 71, en los sismos de los años 1985 y 2017, Aguas blancas en el ´95, Acteal en el ´97, Atenco 2006, la represión en 2012 ante el retorno del PRI, la matanza en Tlatlaya y la mentira de la verdad histórica que plantea el gobierno ante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala 2014, los pobladores de Nochixtlán reprimidos en 2016; los miles de presos políticos por la defensa del territorio y la exigencia de justicia, con cargos falsos y delitos impuestos. Los dirigentes sociales, ambientalistas, derechohumanistas, periodistas y mujeres asesinadas en los últimos tres sexenios y miles más que nos faltan.

A pesar del poco tiempo que se mantuvo vivo el movimiento estudiantil, frenado por la barbarie arremetida el dos de octubre, es importante recalcar el despertar colectivo de las masas, inclusive de la clase obrera; los estudiantes de 1968 abrazaron con entusiasmo las ideas más nobles de los revolucionarios de todos los tiempos, de aquellos que defendieron la libertad y la igualdad así como la posibilidad de construir un nuevo horizonte socialista para la humanidad.  

Sí bien se venía ya luchando por la emancipación de la mujer, con el movimiento del 68 se aceleró, a pesar de que los roles en brigadas, mítines, guardias nocturnas, entre otros, estaban asignadas principalmente para hombres, mientras que la cocina era un área exclusiva para mujeres; es aquí donde las mujeres logran victorias de lucha, deciden no estar únicamente en la cocina, comienzan a involucrarse en otras tareas, como en el mimeógrafo, el micrófono, el volanteo y camioneo, donde se sentían parte de la revolución; se sale de lo íntimo a lo público, alzando la voz. Si las mujeres, antes del movimiento, asistían con falda y tacones a la escuela, después con la toma de las calles, con la salida todos los días a las brigadas, se comenzó a utilizar el pantalón, primero bajo la falda, después simplemente ya no la usaron. El 68 constituyó, entonces, un cuestionamiento profundo de los roles de género, familiares e interpersonales, generando nuevos procesos en la lucha.

El papel que ocuparon las mujeres y la juventud, sus convicciones e ideologías, se convirtieron en reivindicaciones del pensamiento revolucionario. Se comenzó a criticar abiertamente al gobierno por su inoperancia e incompetencia a través de diversas formas políticas, sociales, económicas, culturales, intelectuales, por medio de partidos revolucionarios, concejos, sindicatos; entre obreros, campesinos y sectores populares, no solo en la urbe sino en las zonas rurales. La formación profesional dejó de tener como objetivo la idealización de un buen empleo a través de la remuneración, para pasar a ser un conocimiento aprendido que debe de ser retribuido al servicio del pueblo, para la contribución al fortalecimiento de las luchas proletarias en la construcción de un sistema que no sea de minorías acaparadoras, sino de una democracia obrera y popular.

El 1 de julio de 2018 se convirtió asimismo en una fecha simbólica para la juventud y la población, con la participación de una falacia democrática en las elecciones sexenales, encaminada en su mayoría por el hartazgo y por probar con un gobierno de nombre diferente al PRI y PAN. Donde la falsa izquierda muestra su derechización a través de un pacto firmado con el régimen político y económico. La juventud fue quien más se manifestó al voto. Generacionalmente nos encontramos en una etapa donde se busca con desespero nuestra distracción para evitar el accionar organizado.

A 50 años del 68, sigamos construyendo la organización; la lucha sigue porque uno no sabe si lo conquistado hoy se coseche mañana, porque nunca es tarde ni suficiente para cambiar el mundo.

¡NI PERDÓN NI OLVIDO!
¡NO A LA RECONCILIACIÓN, CASTIGO A LOS CULPABLES!
¡2 de octubre NUNCA MÁS!

 

Si gusta leer un análisis más detallado sobre el movimiento del 68 puede consultar el siguiente link: https://agrupaciondeluchasocialistablog.wordpress.com/2018/10/05/a-50-anos-del-movimiento-estudiantil-y-popular-de-1968/

Sobre la manifestación realizada en la capital mexicana en conmemoración de los 50 años del movimiento estudiantil y popular de 1968, consúltese:  https://agrupaciondeluchasocialistablog.wordpress.com/2018/10/05/masiva-y-combativa-jornada-de-movilizacion-en-conmemoracion-de-los-50-anos-del-movimiento-estudiantil-y-popular-de-1968/