Pronunciamiento de la Agrupación de Lucha Socialista (ALS) y la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI). 21.Mayo.18.

El mes de abril de este año dio a luz una protesta insurreccional en Nicaragua protagonizada por su juventud de las zonas populares quienes valientemente se han puesto al frente de la lucha contra las medidas neoliberales de Daniel Ortega, como lo es la reforma al régimen de pensiones, lesiva a los trabajadores. Ortega reprimió duramente estas protestas dejando como saldo alrededor de 63 muertos, otros más desaparecidos y más de 100 encarcelados, así como edificios universitarios calcinados por las huestes del gobierno. En sectores de la izquierda latinoamericana se ha desatado un debate sobre la fuente de estas movilizaciones, cuestionando, incluso, su propia legitimidad tan solo porque el gobierno actual se ampara bajo las siglas y la historia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que peleó contra la dictadura de Somoza en 1979, pero justo los revolucionarios marxistas necesitamos hacer un análisis serio, superando todo dogmatismo para definir con claridad una estrategia que aporte a la lucha del pueblo nicaragüense para su liberación.

Gobierno “progresista” en picada por las movilizaciones de los de abajo

La crisis económica mundial del capitalismo, tuvo como uno de sus reflejos en la región latinoamericana el surgimiento y declive de los denominados “gobiernos progresistas”, mismos que nacieron como parte de las movilizaciones populares contra los gobiernos neoliberales y las consecuencias de la crisis -y que la izquierda reformista capitalizo- pero, asimismo, han venido declinando debido a que no constituyeron una solución real y perdurable frente a la crisis capitalista sino que acabaron implementando las medidas neoliberales que los gobiernos de derecha no pudieron aplicar, y ahora son víctimas de sus propias contradicciones.

Mientras hubo un periodo de repunte mundial en los precios de las materias primas dichos gobiernos pudieron costear prebendas al pueblo y a ciertas organizaciones cooptadas por el mismo, a la vez que, avanzaba lentamente en la aplicación de las medidas neoliberales que faltaban. Sin embargo, la burbuja “progresista” se rompió en menos de dos décadas, cayeron los precios de las materias primas, quedó la aguda crisis económica que seguía su curso lo que develó la realidad neoliberal a la que sus gobiernos progresistas habían llevado al pueblo, a la presión de la burguesía imperialista y nacional se le sumó la de abajo, la del pueblo traicionado.

En este proceso, Daniel Ortega y el FSLN mantuvo a la burguesía cerca, tanto a la nacional como la internacional, cada decreto era consultado primero con ellos, los terratenientes reciben protección del ejército y de la policía en sus fincas, y les ha dotado de una serie medidas para desarrollar su producción a costa de la explotación de los trabajadores. Mientras que para los de abajo, se reduce el acceso a los servicios sociales, como el caso de las Comisarías de Mujeres, destinadas para atender la violencia hacia la mujer, que han sido cerradas.

Dinastía Ortega-Murillo

Con 11 años en el poder Daniel Ortega ha devenido en un gobierno autoritario que se ha reducido a su familia y grupos leales. Junto a su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta de Nicaragua y a sus hijos, dueños de grandes medios de comunicación, se han convertido en una dinastía familiar déspota que coloca a candidatos a modo en los cargos locales y en el Parlamento (incluyendo a uno muerto, René Núñez como presidente del Legislativo), imponiéndoles la censura a sus funcionarios para que no hablen con medios independientes, sin información pública, con denuncias por corrupción y cuya victoria en las últimas elecciones presidenciales se habla de un fraude.

El autoritarismo de Daniel Ortega ha generado el encono dentro de las propias filas del FSLN desde bases del sandinismo que han protestado contra la imposición de candidatos municipales por Ortega hasta anteriores excombatientes del sandinismo como Mónica Baltodano y la poeta Gioconda Belli quien critica el mesianismo en el que ha caído la pareja presidencial. Ambas lamentan junto con los pobladores de la ciudad Niquinohombo, cuna de Sandino, en lo que Ortega ha convertido la figura del FSLN. ¿Cómo explicamos este aparente cambio? Habrá que diferenciar que justo los sandinistas que llegaron al poder en 1979 fue a partir de la movilización popular; mientras que, los sandinistas encabezados por Ortega retomaron el gobierno a partir de un proceso electoral más apegados a las instituciones y a los pactos con la burguesía.

El pueblo y sus jóvenes (mayoría de la población, en 2012 eran el 65%) son los más furiosos por la represión cada vez más acentuada de la dinastía Ortega-Murillo como única respuesta oficial a las demandas del pueblo. Los ejemplos más recientes son el incendio en la Reserva India Maíz que calcinó más de 5,000 hectáreas donde el gobierno mostró su cerrazón e ineficiencia, no sólo rechazó la ayuda económica y de profesionales que le ofreció Costa Rica para el siniestro, sino que además, militarizó la zona y reprimió gravemente a jóvenes ambientalistas que se manifestaban en rechazo a estas medidas.

Los jóvenes, protagonistas de la insurrección nicaragüense

Días después (el 16 de abril), en un cálculo terrible, Ortega, obedeciendo al Fondo Monetario Internacional (FMI), aprobó la reforma al Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) en términos de aumentar las aportaciones en pensiones, tanto a las empresas como a los trabajadores. El 18/Abril se manifestaron jubilados acompañados de jóvenes quienes fueron golpeados por la policía y grupos de choque de Ortega; las imágenes de los abuelos golpeados brutalmente por la policía encendieron la indignación de los nicaragüenses y salieron masivamente a las calles, principalmente, los universitarios.

Esta vez Ortega envió al ejército el 19 de abril para tomar por la fuerza la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), sin lograrlo, gracias a su defensa por la gente de los barrios aledaños. A partir de esta fecha varias ciudades y barrios de Nicaragua tanto de la capital como de provincia toman las calles, construyen barricadas, mientras que decenas de personas solidarias se mueven hacia los puntos en rebeldía para llevarles víveres ante el cerco policiaco por parte del gobierno. ¡Los nicaragüenses están de pie, otra vez!

La reforma neoliberal a pensiones ha causado en países como Brasil, Argentina y Chile masivas movilizaciones pues lleva a un estado de grave precarización el futuro de los trabajadores y de sus familias. Nicaragua, además de insertarse a esta ola, ha sido el proceso más explosivo ya que no solo lograron la derogación de la ley sino que ahora exigen el derrocamiento del gobierno “progresista” y autoritario de Ortega-Murillo.

La burguesía en Nicaragua, principalmente, aquella agrupada en el Consejo Superior de la Empresa Privada en Nicaragua (COSEP), se está tratando de subir a esta gran oleada insurrecta para solo enfocar la indignación contra el gobierno de Ortega, y así evitar que los nicaragüenses dirijan sus fuerzas también hacia ellos como culpables de la pobreza en ese país. Como ALS y CCRI rechazamos en absoluto las reformas privatizadoras del sistema de seguridad social y cualquier medida que afecte las pensiones e ingresos de los trabajadores. Sin embargo, la pretensión de Ortega de que los empresarios aumentaran su aportación para el INSS consideramos correcta por las enormes ganancias que se quedan los patrones del fruto del trabajo de sus empleados. Pero lo que rechazamos totalmente es el quitarle más dinero a los trabajadores de sus ya de por sí raquíticos salarios para pagar sus propias pensiones. En las mesas de diálogo hemos visto que parte de los verdaderos intereses de los empresarios para apoyar estas movilizaciones sociales abriéndole a los estudiantes 1/3 de su participación en el diálogo con el gobierno, con la complicidad del clero, es obligar al gobierno a definir medidas tributarias a su favor.

Por lo que, la intervención de la derecha y de la burguesía en este proceso insurrecto no estuvo orquestado por la derecha y la CIA, sino que los ricos están tratando de aprovechar la intensidad de las movilizaciones masiva, sobre todo, ante la carencia de referentes revolucionarios capaces de dirigir con un programa socialista dichas movilizaciones.

Por lo que, los jóvenes y el pueblo deben mantenerse política, organizativa e ideológicamente independientes de la burguesía, como lo hicieran con la manifestación del 24/Abril que, aunque convocada por los empresarios, los jóvenes insurrectos asistieron para cambiar el destino de la misma. Así como esos estudiantes disidentes han logrado romper con sus direcciones burócratas del Movimiento Estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua controlado por el FSLN, negándose a fungir como golpeadores del pueblo y de la disidencia al interior de sus organizaciones, como lo hace la Juventud Sandinista. A 50 años del mayo francés y de los movimientos estudiantiles y populares alrededor del mundo, son los jóvenes de Nicaragua, los estudiantes y los de los barrios, quienes combaten en primera línea en las calles contra el autoritarismo y la represión del gobierno de Ortega-Murillo, quienes, acompañados de trabajadores, desempleados, informales y vecinos de los sectores populares, exigen con determinación libertades democráticas, justicia para todas las víctimas de la represión de los cuerpos militares, policía y paramilitares y por supuesto, ¡la destitución de la dinastía de Ortega-Murillo!

Es importante que el pueblo nicaragüense pase de la espontaneidad a la organización de sus barrios con asambleas donde definan los siguientes pasos de la lucha sobre cómo echar abajo a la burocracia corrupta de Ortega y de cómo hacer funcionar sus comunidades sin la injerencia ineficaz y represiva del actual gobierno. Estas tareas revolucionarias sólo podrán ser posibles con una organización constante y permanente a través de la conformación de comités de base en cada barrio, escuela y centro de trabajo que a su vez, se articulen en asambleas locales, regionales y nacionales. Ante el derrocamiento del gobierno del actual FSLN con Ortega a la cabeza, que el pueblo organizado en sus comités realice un Encuentro Nacional de Lucha para definir un Plan económico emergente para el rescate del pueblo nicaragüense.

¡Abajo Ortega y Murillo!

¡Derogación de las medidas neoliberales del FMI!

¡Justicia para los familiares de los asesinados por el gobierno del actual FSLN!

¡Libertad inmediata de los presos políticos!

¡Por la conformación de un Partido Revolucionario

de los Trabajadores de Nicaragua!

¡Por un Gobierno de los Trabajadores, Campesinos y Sectores Populares!

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