Abrimos el 2018 con grandes expectativas sobre el turbulento panorama político y social que se asoma en nuestro país con motivo de las elecciones federales que, como cada seis años, abren una coyuntura de protestas sociales y luchas políticas como lo fueron en 2012 las movilizaciones anti-Peña; en 2006 con la APPO, la Otra Campaña y la lucha contra el fraude; en el 2000 con la huelga estudiantil más larga de la UNAM y la movilización de otros sectores populares y sindicales; en 1994 con el levantamiento zapatista y, en 1988, con las protestas contra la “caída” del sistema electoral que llevó a Salinas a la presidencia.

El primer factor de inestabilidad es económico. La dependencia hacia EEUU vulnera gravemente nuestra economía a tal grado que un catarrito para ellos termina en pulmonía para nosotros. El ejemplo más reciente fue la aprobación de las reformas fiscales propuestas por Trump en diciembre del año pasado (que recortan impuestos a las grandes empresas) cuya reacción inmediata fue el incremento del dólar frente al peso llegando a cotizarse en $20 por dólar. El efecto en cadena golpeó el bolsillo de los mexicanos al incrementarse los precios de alimentos básicos como el maíz que pasó a ser en su mayoría ¡un producto importado! evidenciando así la pérdida de nuestra soberanía alimentaria gracias al TLC, por lo que exigimos su cancelación así como de todos los tratados internacionales que solo benefician a los más ricos.

El incremento de la tortilla y de otros productos básicos con el que amanecimos este año nos lleva al segundo problema en México que amenaza con desbordarse: la inflación, que llegó al 11% y cuyas causas se las debemos, además de la devaluación, a la Reforma Energética impulsada por EPN y aprobada por los partidos del Pacto por México, que liberó los precios de la gasolina y provocó el aumento de precio de otros energéticos (gas, electricidad). Por ahora solo vemos la punta del iceberg ya que si la tendencia económica continúa así, analistas prevén una posible recesión en el país.

En realidad, el conjunto del régimen se encuentra en una profunda crisis política con múltiples divisiones entre la burguesía. En primer lugar -como lo advertimos en nuestra prensa- con las elecciones pasadas no fue el mismo PRI el que regresó a la Presidencia, sino un partido débil que no iba a poder gobernar ni imponer a cabalidad las reformas estructurales por la resistencia de diversos sectores sociales, minando su legitimidad, por lo que le sería muy difícil mantenerse en el poder un siguiente sexenio.

La administración de EPN ha sido la más rechazada hasta ahora. Fue un fracaso para ejecutar los planes de la burguesía y su política ha traído terribles consecuencias para el pueblo: la guerra contra el narcotráfico, iniciada por Calderón y continuada por EPN, ha dejado casi 250 000 asesinados la mayoría civiles sin que haya desmantelado al narcotráfico; la desaparición de los 43 estudiantes normalistas y otras masacres represivas; los cínicos casos de corrupción como el socavón de Morelos y el caso Odebrech que además gozará de un fiscal a modo para proteger a los culpables de sobornos a funcionarios públicos, o bien, permitiendo el despotismo y el desfalco al erario público a ladrones de cuello blanco como los ex gobernadores de Chihuahua y Veracruz, César Duarte y Javier Duarte Ochoa, respectivamente.

La deslegitimación de las instituciones se debe a la combinación de corrupción, impunidad e ineficiencia. El caso más representativo fue su lenta o nula respuesta para apoyar a los afectados por el sismo del 19-Sep-17 quienes no solo siguen esperando la reconstrucción de sus viviendas sino además los funcionarios ya están lucrando con la desgracia como es el fraude y desvío de recursos que cometieron a través de Bansefi y por lo que tiene que responder el ahora candidato presidencial por el PRI, J. Antonio Meade, como Secretario de Hacienda encargado de ese banco en aquel entonces. ¡El nivel de corrupción alcanzado por los funcionarios públicos resulta vergonzoso! ¡El gobierno de EPN y de todos los niveles no pueden irse impunemente!, ¡exigimos cárcel a todos los funcionarios corruptos! y ¡recuperación del dinero que se robaron para la reconstrucción total de los hogares damnificados por el sismo!

Finalmente, la burguesía dividida entre los intereses del capital extranjero y nacional no logra ponerse de acuerdo respecto a un solo candidato que cuente con un apoyo electoral respetable para la transición pactada del poder. Por un lado, está J. Antonio Meade candidato del PRI-PVEM-PANAL postulado por Luis Videgaray (peón de los yanquis como secretario de Relaciones Exteriores) quien es el favorito del bloque imperialista anglosajón pero parece que no ganará por las simples vías electorales por lo que es posible que pretendan imponerlo a través de un fraude electoral. Por otro lado, está Alfredo Anaya de la alianza PAN-PRD-MC pero ambos con un gran rechazo de la población.

Con los pactos desesperados que está haciendo MORENA en alianza con el PT y con el conservador Encuentro Social, con un programa burgués e inclusive un llamado al crimen organizado para una indignante amnistía, se posiciona como una segunda opción para la burguesía, sobre todo nacional, como un mecanismo de control en caso de que la lucha social levante fuerza.

En síntesis, en estas elecciones de 2018 los partidos del régimen han perdido todo principio ideológico y las aparentes izquierdas hacen pactos cínicos con la derecha, todo para obtener el poder y repatírselo entre ellos. Mientras que la única opción de la izquierda independiente, el CIG-Marichuy-EZLN, parece no estarse preparando para el convulsivo escenario político en ciernes sino que se ha concentrado en cuestiones técnicas del proceso electoral y en difundir, más que una propuesta programático-organizativa, una figura.

Además considerando el contexto mundial sabemos que en la región hay una ofensiva burguesa reaccionaria como respuesta ante la crisis económica y la pérdida de su última trinchera democrática: las elecciones. Honduras es el mejor ejemplo donde, tras el fraude electoral orquestado por el partido en el poder, la población salió masivamente a rechazarlo y el gobierno tuvo que declarar un toque de queda para consumar el fraude. La burguesía reaccionaria se ha envalentonado a nivel regional con el triunfo de Trump, sin embargo, que logre prevalecer en sus planes dependerá de la correlación de fuerzas en cada país y de su posición estratégica.

Sin embargo, el punto central no es quién gana la presidencia como los medios y la propia izquierda se enfocan, lo central es que los capitales mundiales le exigirán a cualquiera de ellos, ya sea Meade, Anaya u Obrador, acelerar la aplicación de las Reformas estructurales bajo cualquier costo para salvaguardar las inversiones extranjeras ante la ingobernabilidad prevaleciente entre la crisis, la protesta social y la violencia.

La burguesía, con ayuda de sus legisladores lacayos, está colocando las condiciones necesarias para su plena ejecución con la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, la Ley Mordaza y otras medidas de represión selectiva a la vanguardia del movimiento social que se mantiene independiente. Casos recientes han sido la represión hacia pobladores de Mexicali por oponerse a la privatización del agua por una cervecera extranjera; los profesores de la sección 18 de Michoacán y 22 de la CNTE quienes han sido encarcelados e, incluso, asesinados como el compañero Mario Vallejo y las amenazas hacia el comité de víctimas de Nochixtlán en Oaxaca; el re-encarcelamiento del vocero de la (Cecop), Marco Antonio Suástegui y de otros 24 integrantes de la organización o, los comunitarios emboscados y asesinados por el ejército mexicano en Guerrero y, el encarcelamiento de Limbano Domínguez trabajador de la SSA y las órdenes de aprehensión contra enfermeras del Hospital Dr. Rafael Pascacio en Chiapas, por movilizarse contra las reformas al sector y en defensa de sus derechos laborales.

Foto Sergio Haro
Manifestantes en el Centro Cívico de Mexicali. Foto: Sergio Haro.

Por ello, como Agrupación de Lucha Socialista denunciamos la campaña de represión encabezada por el gobierno hacia la luchadores sociales y exigimos la liberación inmediata de los presos políticos y justicia a los asesinados por el Estado! ¡Ni un paso atrás en la defensa de nuestras conquistas sociales y nuestros territorios!

Por su parte, el movimiento social está en espera atenta pues si no hubo masivas y sostenidas movilizaciones contra los últimos gasolinazos, el incremento de los precios de la canasta básica y la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, en parte es porque los líderes de MORENA intentaron apaciguar a sus bases para garantizar  estabilidad a las elecciones pero, por otro lado, el pueblo sacó lecciones del año pasado y, en vez de reaccionar espontáneamente, se están acumulando fuerzas para las coyunturas que vienen ante el posible fraude, la carestía de la vida, las reformas en materia laboral y de seguridad social, el recrudecimiento de las privatizaciones y el despojo (como la Ley General de Aguas) así como el incremento de la represión.

En este escenario, MORENA y el CIG pueden quedar rebasados por las masas, el primero por su propia crisis interna y su confianza en los marcos institucionales que lo llevará a su declive, mientras el CIG y el EZLN, si no cambian su estrategia de solo alcanzar las firmas para su registro, provocarán la desmoralización de sus simpatizantes. Como Agrupación de Lucha Socialista consideramos que para prepararnos a la altura de los ataques que vendrán más fuertes por parte del gobierno burgués, es vital la unificación del movimiento social ¡en un gran Frente Nacional de Lucha que eche abajo a este gobierno corrupto y represor junto con las Reformas estructurales y la Ley de Seguridad!, a partir de un programa revolucionario y con miras a conformar un gobierno obrero, indígena, campesino y popular.

El EZLN, el combativo magisterio y los padres de los 43 normalistas tienen la calidad moral para llamar a este gran Frente Nacional de Lucha donde dejemos de lado los sectarismos y protagonismos para luchar juntos, incluso donde las bases críticas y consecuentes de Morena encuentren un espacio que luche hasta el final por las demandas democráticas y sociales que necesita este país.

Finalmente, como ALS vemos la urgencia de ¡la formación de un partido verdaderamente de los trabajadores y los sectores oprimidos que represente con determinación sus intereses de clase con dignidad y justicia! ¡Súmate a esta gran lucha!

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