Meztli Roja

Hablar de María de Jesús Patricio Rodríguez, Marychuy, es hablar de un alto a la represión, es una alto al mal gobierno sobre el pueblo. Más allá de una figura representativa a la candidatura presidencial es un !Ya basta¡ a este sistema opresor capitalista, pues no solo reivindica a los grupos étnicos, indígenas, sino que, también tendríamos que incluir a toda la clase trabajadora, articulando nuestras demandas ubicadas como sectores explotados de la población: mujeres, obreros, infantes, indígenas, artesanos, campesinos… quienes sufrimos la opresión de los que se imponen como poderosos, son ellos los que mantienen el control de la estructura económica y política del país, quienes determinan la canasta básica desvalorizando nuestra fuerza de trabajo, sin aumentar el salario mínimo; así como venden la patria, las tierras y el petróleo en manos extranjeras sin nuestra representatividad.

Entonces, ¿en qué momento nos comenzamos a involucrar los trabajadores y sectores populares?, si la propuesta por parte del Consejo Indígena de Gobierno es otra forma de hacer política, desde abajo, a través de la toma de decisiones colectiva. El CIG es la única candidatura desde la izquierda independiente, sin vínculos con ningún partido del régimen ni con sectores de la clase político-empresarial, rechaza cualquier apoyo económico por parte del sistema electoral y que, además, se proclama anticapitalista. Votar por Marichuy, mujer de sangre indígena, es un voto contra el racismo, clasismo, sexismo y discriminación, en general hacia las mujeres pobres, más aún indígenas y contra la exclusión social y política, una iniciativa progresista en un país profundamente machista y racista como México.

Denunciamos todas las restricciones impuestas a las pre-candidaturas independientes a través de medidas clasistas y excluyentes impuestas por el Instituto Nacional Electoral, como lo es el uso del dispositivo móvil con ciertas especificidades de marca y software en la recolección de firmas con el supuesto de crear “veracidad e imparcialidad”, claramente en beneficio para los capitalistas y la clase política corrupta, siendo una gran simulación. Con bloqueos por parte del Estado, dio inicio el proceso de integración de los candidatos independientes a través del apoyo ciudadano, a partir del día 16 de octubre de 2017 y hasta 19 de febrero de 2018, bajo la condicionante de recaudar 866 mil 593 firmas, donde no solo basta el 100% de firmas solicitadas, sino que el apoyo debe ser distribuido proporcionalmente en mínimo 17 entidades federativas, equivalente al 1% del padrón de electores. Bajo estas condicionantes impuestas por el INE, hasta el 22 de enero se llevan 161,635 firmas recolectadas por simpatizantes de la República, principalmente, Zacatecas con el 57%, Chiapas con el 53% y CDMX con el 45%. Llamamos a reforzar la campaña formando redes de apoyo en cada escuela, centro de trabajo y localidad.

Como ALS nos reafirmamos en apoyo a la campaña del CIG y Marichuy como candidata independiente a la presidencia de la República desde el anuncio de la campaña. Así como refrendamos que el número de firmas para llevar la candidatura a las boletas electorales, no es lo central sino promover la organización de las masas populares y visibilizar a los pueblos marginados, olvidados, articulándonos todas las distintas resistencias alrededor del país y de todos aquellos sectores del pueblo trabajador del campo y la ciudad que no estamos dispuestos a permitir que nos arranquen lo que por derecho nos pertenece. Es importante recordar el inicio simbólico de la caravana en las comunidades de Chiapas, para refrendar la campaña como iniciativa del EZLN, organizada en el contexto de la gira del Congreso Nacional Indígena y el CIG a partir del 13 de octubre, desde los caracoles zapatistas en Guadalupe Tepeyac con una amplia participación de la población y el planteamiento de Marichuy en torno a la unidad imprescindible de los pueblos.

El andar de la propuesta del CIG y Mary Chuy representa la necesidad de organización y articulación de las luchas contra el neoliberalismo, junto a la posibilidad de tener candidatos de los de abajo, como fue en su momento la candidatura de Antonia Hinojosa obrera del Lexmark, en Chihuahua. La propuesta del CIG, además, es una medida mediática que en primer momento está visibilizando a los pueblos zapatistas y los 500 años de lucha de los pueblos originarios bajo el lema “¡Nunca más un México sin nosotros!”.  Por otro lado, la caravana a diferentes puntos de la República ha sido un acierto para dar a conocer la candidatura y las problemáticas que sufren distintos pueblos indígenas en cada región, que tienen como urgencia el accionar y organizarse por demandas y objetivos comunes. Finalmente, permitiendo ver que hay un gran número de población que logró acercarse a la campaña de Marichuy pues la ve como una opción diferente a los partidos burgueses, incluyendo a MORENA, que no escapan al cuestionamiento por parte del pueblo.

El escenario político ante el que nos encontramos lleno de ambigüedades, de sexenios desprestigiados como lo fueron los del PRI y PAN, con una izquierda cada vez más derechizada como el PRD y MORENA que intentan capitalizar pero sin representar una alternativa real de cambio para el pueblo, donde los medios informativos generan un cerco mediático para que ni se voltee a mirar y hacer que no exista en la opinión pública, una candidatura identificada con las posiciones de izquierda y las necesidades del pueblo; en contraparte, está la candidatura independiente de Marichuy con la propuesta del CIG, no destinada a restarle votos a ningún partido político, sino a construir un nuevo movimiento que proponga un modelo de gobierno en el que “el pueblo decida el destino de México”.

 Críticas a la campaña

Es necesario recalcar que gran parte de los sectores que componen la campaña provienen de la pequeña burguesía: profesionistas, estudiantes y grupos de corte autonomista y derechohumanista que le apuestan a cambios pacíficos como lo expuso la comandanta Everinda del EZLN para definir la campaña por Marichuy en su apertura como un “Levantamiento pacífico nacional”. También ha integrado, lamentablemente, a personajes y grupos que han traicionado al movimiento como la dirigencia del SME encabezada por Martín Esparza quien ha apoyado cínicamente al PRI a cambio de concesiones en la industria eléctrica, ateniéndose del movimiento para buscar sus propios intereses.

Sabemos que no se alcanzarán a recaudar las firmas solicitadas por el INE pues a un mes de que concluya el período no se lleva ni la cuarta parte, y las direcciones del CIG no están preparando a sus simpatizantes para enfrentar ese momento y dar una alternativa ante ello, lo que puede provocar una gran desmoralización, ocasionando una posible dispersión de la lucha en general. A pesar de que en la campaña se aclara que no se busca estar en la boleta sino cimbrar la conciencia social como alternativa ante este sistema neoliberal, para sumar y no restar a la lucha, de cierta manera mantiene sus limitaciones, al relegar en segundo plano la movilización y organización en las calles. Igualmente, la mayoría de los simpatizantes se está concentrando en los asuntos técnicos y legales de priorizar el reunir las firmas y están olvidando el promover la ORGANIZACIÓN de las comunidades rurales y urbanas como principal objetivo marcado por el propio CIG. Se está olvidando la necesidad de llamar a movilizarse contra los ataques al pueblo trabajador, campesino e indígena como es la aprobación de la Ley de Seguridad Interior y otras medidas.

Por último, no han planteado una propuesta de programa definido que incluya las reivindicaciones no solo indígenas sino de los distintos sectores populares y de trabajadores. Si bien, es importante no relegar la memoria histórica de los pueblos indígenas, articulando las demandas de sus comunidades por constituir con autonomía sus formas de gobierno e instituciones sociales, por el respeto y promoción a sus costumbres, tradiciones y formas de vida, por la defensa de su territorio y de la naturaleza, entre otras, es fundamental retomar las reivindicaciones de la clase obrera, el campesinado, los estudiantes, las mujeres y demás sectores populares, por mejorar nuestras condiciones de vida, defender nuestros derechos democráticos y sociales y conquistar una mayor soberanía económica, política y cultural para nuestro pueblo.

Propuestas de la ALS

Como Agrupación de Lucha Socialista refrendamos que las críticas que realizamos no son para deslindarnos, como muchos otros, sino, por el contrario, para fortalecer la campaña del CIG. Por ello, consideramos necesario que el CIG y Marichuy convoquen a un Encuentro Nacional para discutir y acordar un Programa Nacional que retome las demandas de todos los sectores oprimidos y explotados, recuperadas en la misma campaña. Así como, discutir el escenario político por venir y definir un Plan de Lucha a mediano plazo y posterior al período de recolección de firmas para su registro. Proponemos algunos ejes de lucha que nos parecen centrales:

  • Denuncia del mal gobierno y todas las instituciones del régimen, en particular, el sistema electoral corrupto y los partidos traidores!
  • Abajo las reformas estructurales y todos los tratados imperialistas!
  • Expropiación de los grandes monopolios y nacionalización de las industrias estratégicas!
  • Por la desmilitarización y la cancelación de la Ley de Seguridad Interior! ¡Libertad a todos los presos políticos!
  • Contra los proyectos de despojo y por la autodeterminación de los pueblos!
  • Recuperación de las conquistas sociales y defensa de los derechos democráticos!

¡POR UN CONSEJO NACIONAL DE GOBIERNO INDÍGENA, OBRERO,

 CAMPESINO Y POPULAR!

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