La actuación criminal del Estado mexicano ante la tragedia derivada de los sismos de septiembre ha cobrado una gran factura al pueblo mexicano (con cientos de vidas y hogares que se perdieron por la  negligencia, corrupción y oportunismo gubernamental) pero, sobre todo, al régimen político de por sí ya en creciente crisis de gobernabilidad desde hace varios años, terminando por derrumbar la poca legitimidad y confianza del pueblo mexicano hacia los partidos e instituciones gubernamentales.

Estando en el último año de su administración, Peña Nieto deja un país en ruinas, no solo por su incapacidad y omisión ante las fuerzas de la naturaleza sino, sobre todo, por el desastre económico y social que ha provocado su intento de imponer a sangre y fuego el paquete de reformas estructurales aprobado al iniciar su sexenio.

Los sismos también han venido a dar un tiro de gracia a los principales partidos del sistema político, los cuales de por sí ya tenían índices de popularidad y credibilidad por los suelos, profundizando las divisiones y los desplazamientos al interior del régimen. El PRD ha quedado completamente desfondado -sus principales figuras y gran parte de su base electoral han emigrado a MORENA-, el PAN se desgaja con las disputas internas entre calderonistas y anayistas -lo cual llegó hasta la salida de su principal figura presidenciable, Margarita Zavala de Calderón-; ahora se ven obligados a recurrir a un sin fin de maniobras para tratar de salir de sus crisis internas, constituyendo un Frente Ciudadano -junto con Movimiento Ciudadano y el PANAL-, que amenaza con sucumbir ante el dilema de elegir a un candidato común hacia las elecciones de 2018.

El régimen se queda sin cartas, las figuras más cercanas al peñanietismo (Mancera, Nuño, Chong) han quedado descartadas, lo cual lo han aprovechado personajes nefastos como Zavala, el  Bronco y otros, para posicionarse como candidatos “independientes” en el escenario político-electoral en ciernes pues todo mundo percibe que el PRI saldrá mal parado en las próximas elecciones; pero en la misma situación están el PRD y PAN (principales partidos de oposición) que no logran superar sus contradicciones y se ven en la necesidad de alianza.

Por su parte, AMLO pretende capitalizar todo el descontento generado a raíz de las afectaciones provocadas por los desastres  naturales en nuestro país, sin embargo, no le será fácil pues, por un lado, tendrá que cargar con el desánimo que se generó con su estrategia de “respeto a las instituciones” ante el fraude ejecutado por el PRI en las pasadas elecciones locales en Edomex e, igualmente, grandes sectores de la población están viviendo en carne propia la ineptitud de los delegados de MORENA en Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y Cuauhtémoc, así como los vecinos de distintas demarcaciones de la CDMX que llevan semanas sin servicios básicos (agua, luz, etc.) y han protagonizado cierres de avenidas en protesta por la omisión gubernamental ante su situación

Mientras el Gobierno trata de imponer un retorno a la “normalidad” moviendo todo el aparato del Estado con el fin de que el pueblo olvide la tragedia y de lavarse la cara con sus planes de reconstrucción para usarlos clientelarmente en las próximas campañas electorales, los partidos de oposición intentan capitalizar el descontento popular hacia la vía electoral con tal de mediar el repudio generalizado del pueblo hacia las  instituciones. Sin embargo, todos los factores antes descritos apuntan a una baja participación en los próximos comicios pues el pueblo castigará electoralmente el actuar del gobierno y de los distintos partidos.

Por su parte, las direcciones del movimiento social no supieron dar una respuesta a la altura de las circunstancias, reaccionando muy tardía y desorganizadamente, viéndose también rebasadas por la coyuntura abierta por los desastres naturales. ¡Ante ello es necesario que las principales centrales sindicales y organizaciones sociales independientes como la CNTE, el Concejo Indígena de Gobierno, los sindicatos que se reclaman democráticos como el SME y aquellos que se agrupan en la Nueva Central de Trabajadores, entre otros, se coloquen a la cabeza del proceso de movilización y organización ante las secuelas del desastre, convocando a un Encuentro Nacional en apoyo a los damnificados que centralice los esfuerzos que se están dando y establezca un plan de apoyo y de movilización!

La respuesta espontánea de la población, si bien tuvo grandes dificultades de coordinación en los primeros días, paulatinamente se fue subsanando conforme se fue generando una mejor organización entre habitantes de las zonas afectadas y voluntarios que llegaron de diversos puntos del país. Sin embargo, conforme se ha ido reduciendo la participación de la población, se corre el riesgo de que la inmensa solidaridad, ante la falta de referentes surgidos desde el pueblo, sea capitalizada por los partidos del régimen si no se logra superar el carácter meramente espontáneo y altruista de la movilización para transformarlo en una lucha organizada de largo alcance por exigir la completa y gratuita reconstrucción de los hogares y la reparación del daño a las familias damnificadas

Por ello, desde la Agrupación de Lucha Socialista llamamos a aprovechar toda la solidaridad expresada por la población para conformar asambleas y comités en cada barrio, colonia y municipio afectados que se encarguen de gestionar de forma independiente los recursos y la organización para las labores de reconstrucción. Pero, de igual manera, planteamos la necesidad de fundir en un solo proceso la movilización ante los daños provocados por los sismos con la lucha por echar abajo al Gobierno y demás instituciones del régimen responsables por esta tragedia y construir un Gobierno de los Trabajadores capaz de hacer frente de manera organizada y conciente a las situaciones de emergencia nacional y de velar realmente por las necesidades e intereses del pueblo.

Anuncios