¡POR UNA ORGANIZACIÓN INDEPENDIENTE DE LOS TRABAJADORES Y POBRES QUE DERRIBEN A LA REACCIÓN Y A MADURO!

Por la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI).

  1. Venezuela vive una crisis económica y social profunda. La situación económica se distingue por un alto nivel de desabasto de medicinas y alimentos. Según cifras el nivel de pobreza es de un 80% (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2016), asimismo, el país venezolano ocupa el primer lugar en inflación llegando a 274% a finales de 2016, reporta el Banco Central de Venezuela; mientras que, el poder adquisitivo ha caído un 50%, los servicios de salud y educación se encuentran al borde del colapso y la inseguridad aumenta diariamente.
  2. A la crisis económica se suma una creciente inestabilidad política. Con la muerte de Hugo Chávez se acrecentó la debilidad en el gobierno de Maduro, el cual perdió las elecciones a la Asamblea Nacional en 2015 y pospuso indefinidamente las elecciones regionales ante el temor de perderlas desastrosamente, fenómeno que la oposición reaccionaria aprovechó para lanzar una ofensiva por destituir a Maduro. Primero intentaron una transición pactada vía la convocatoria a un referéndum revocatorio que fue anulado, y al cual respondió el régimen con un fracasado intento de disolución de la Asamblea Nacional a través de una sentencia del TSJ que cancelaba la inmunidad parlamentaria así como las facultades legislativas del Parlamento, trasladándolas al mismo TSJ y dotando de amplios poderes al Presidente Maduro, resolución que tuvo que echar atrás unos días después ante el repudio generalizado, las divisiones al interior del régimen y el recrudecimiento de la oposición derechista.
  3. Desde el año pasado la derecha ha venido convocando movilizaciones en exigencia del reconocimiento de la Asamblea Nacional, la libertad de los presos políticos, la convocatoria de elecciones pospuestas, buscando con ello montarse en las movilizaciones masivas que están siendo alimentadas por la creciente crisis económica y política que atraviesa el régimen. Ello abre pie a la exacerbación de una situación reaccionaria debido, no sólo al empuje de la derecha, sino, sobre todo, a la ausencia de una iniciativa independiente por parte de los trabajadores y del pueblo, quienes se han movilizado ya sea arrastrados por las convocatorias de la derecha en su desesperada situación o, ya sea, en los marcos del andamiaje corporativo e ideológico del chavismo. Este conflicto expresa una creciente disputa entre distintos sectores de la burguesía venezolana, la boliburguesía chavista y la oposición de derecha.
  4. En la actual situación, el régimen Chavista de Venezuela refuerza su carácter Bonapartista basado mayoritariamente en la pequeña burguesía y sectores populares así como en una minoría burguesa bolivariana alimentada de las altas jerarquías del Estado y las Fuerzas Armadas. A pesar de los discursos incendiados del régimen chavista en contra del imperialismo norteamericano, nunca le ha caracterizado una firme política anti-imperialista pues su política económica es mucho más abierta con las empresas yanquis. El gobierno continúa negocios con Chevron, Hailburton y la Total Oil, principales compradores del petróleo venezolano; además de que, en medio de la enorme crisis económica, sigue siendo un deudor cumplido con el pago de la deuda externa a la que, según en palabras del propio Maduro, destinó 18,000 millones de dólares en 2016 y pretende pagar otros 17,000 millones el presente año (ascendiendo a un total de 60 mmdd en los últimos años). Aun así, existe una presión internacional ante la inestabilidad que podría provocar la evolución de la situación venezolana en un escenario de grandes movilizaciones en Brasil, Argentina, México, Chile y otros países que se dio a través de la OEA. La derecha aprovechó ese debate y solicitó la aplicación de su carta democrática (política injerencista permitida desde antes por el propio Chávez) y finalmente, Maduro decidió salir de este organismo.
  5. La mayoría de la burguesía está en contra de Maduro, su carácter es reaccionario y mantiene una alianza con el imperialismo. Esta alianza es la que mantiene bajo boicot económico al país, siendo uno de los principales factores de la crisis alimentaria que padece actualmente el pueblo venezolano, aunque hipócritamente tome la bandera de la apertura de un canal humanitario para ingresar medicinas y alimentos como un recurso mediático para ganarse al mismo pueblo que tiene en el hambre. Esta misma burguesía, aliada con el imperialismo norteamericano, y articulada en el MUD (Mesa para la Unidad Democrática) es la que está dirigiendo las movilizaciones reaccionarias para la destitución de Nicolás Maduro y la renovación de los poderes públicos, obviamente con el fin de apoderarse del gobierno y, con ello, del negocio de la renta petrolera (principal ingreso del país).
  6. A las políticas de ajuste neoliberal del presidente Maduro, se suma su autoritarismo reflejadas en el aplazamiento indefinido de las elecciones regionales y la prolongación indefinida de un estado de excepción de facto, donde además se reprimen las luchas de resistencia y la creación de un sindicalismo independiente, cancelando la elección de sus representantes. Las medidas del gobierno de Maduro ya han causado protestas en varios sectores indígenas, populares y de sindicatos como el de PDVSA, Ferrominera del Orinoco, Sidor y de trabajadores universitarios, bajo diversos motivos: contra la negativa del gobierno a renegociar los contratos colectivos de trabajo, demandas de mejores condiciones laborales y la falta de libertad sindical. En aquellos sindicatos donde no se alinean a la política oficial, el gobierno ha desconocido o bloquea la elección de representantes independientes como fue en el caso de PDVSA en sus elecciones sindicales el año pasado donde el gobierno intervino y pospuso la fecha de las mismas ante la posible derrota de su fórmula. Ante las protestas de estos sectores el gobierno de Maduro ha reaccionado con la represión y el amedrentamiento, las cuales rechazamos totalmente. Como CCRI apoyamos las protestas populares y de los trabajadores en contra del régimen de Maduro cuando ataca sus derechos.
  7. La escalada en las movilizaciones mantiene al país en una profunda inestabilidad política en la cual Maduro ha estado reaccionando a la defensiva. Con la propuesta de la Asamblea Constituyente Maduro pretende ganar tiempo para retomar el control de la situación con respecto a la derecha, pero aún desde una posición defensiva. La Asamblea no será el espacio “democrático” donde se resolverán los problemas más acuciantes del pueblo venezolano. El carácter, la composición y la comisión organizadora revelan el férreo control de Maduro sobre la Asamblea, por lo que tampoco podemos apoyar un instrumento con ese carácter. No a la Constituyente corporativa, que solo buscará dejar en el poder a Maduro y convalidar su viraje bonapartista y autoritario, sin resolver las necesidades más urgentes de las masas! Por lo que, nos oponemos a estas maniobras bonapartistas del régimen de Maduro como esta falsa Asamblea Constituyente y su referendo.
  8. Como CCRI llamamos por una Asamblea Constituyente Revolucionaria. Tal asamblea no debe ser controlada por el régimen, sino por el pueblo. Esta Asamblea Constituyente debe basarse en una democracia directa basada en los centros de trabajo y los barrios; los delegados deben ser elegidos proporcionalmente a los números en cada distrito electoral. Cualquier delegado debe estar sujeto a una llamada inmediata si lo considera apropiado el electorado que representa y cada delegado debe ganar no más que el salario de un trabajador calificado promedio. Solo bajo esas condiciones los venezolanos podrían tener una asamblea realmente libre y soberana! Después de elaborar una nueva constitución, dicha Asamblea Constituyente tendrá que disolverse ya que no es un gobierno o un nuevo parlamento. Sólo es un foro temporal para el debate decidir sobre una nueva constitución y, naturalmente, en nuestra opinión, los auténticos socialistas deberían discutir dentro de esa Asamblea Constituyente un programa de transición revolucionaria al socialismo.
  9. Nos oponemos en primer lugar a la intentona de la derecha y del imperialismo por imponer un gobierno reaccionario en Venezuela que endurezca y acelere los planes de ajuste implementados por el gobierno del PSUV. Rechazamos el intento de derrocamiento del gobierno de Maduro por la derecha, porque sabemos que es imprescindible combatir el riesgo mayor que representa el imperialismo en tierras latinoamericanas. Ante esta situación concreta estamos preparados para hacer un frente único con fuerzas pro-Maduro para combatir a la reacción y al imperialismo manteniendo una crítica aguda hacia su régimen y nos sumamos a las movilizaciones populares en contra de esas provocaciones reaccionarias y de los ataques del gobierno de Maduro hacia sus conquistas sociales. Si bien, Maduro y todo el régimen Chavista debe ser barrido por actuar en contra de los intereses del pueblo venezolano, serán los propios trabajadores los que tengan que derrocarlo sin abrirle paso, sino combatiendo simultáneamente a la derecha burguesa.
  10. No al referéndum revocatorio ni a elecciones generales, que solo le abriría el paso a la derecha y sus políticas de ajuste. La única forma de derrotar a la ola derechista es directa con la movilización combativa en las calles de las masas populares junto con la formación de milicias populares organizadas de manera independiente en asambleas y comités de barrios, escuelas y centros de trabajo.
  11. Por la construcción de una alternativa política independiente de los trabajadores a partir del llamado a asambleas y encuentros de los distintos referentes que luchan contra las medidas de ajuste, el desabasto, el despojo y la represión del gobierno, por la preparación de una huelga general que ponga en manos de la clase obrera y sectores populares la salida de esta crisis en favor del pueblo trabajador. Se requiere una gran Convención popular y de trabajadores para que establezcan un programa nacional emergente que supere la actual crisis alimentaria que entre otras cosas plantee la expropiación y reactivación bajo control de los trabajadores de las fábricas de alimentos y medicinas, la expulsión de las trasnacionales en todas las áreas estratégicas, la producción y el control obrero y popular independiente de las redes oficiales de la distribución de los mismos, el control popular de los precios. Exigimos plenos derechos de movilización, organización y elecciones en los sindicatos!

¡Por un gobierno de los trabajadores y pobres en Venezuela!

¡Por la creación de un Partido Revolucionario Internacional de los Trabajadores!

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