Alexis Jovan

Escenario tras el gasolinazo

Los primeros meses de este año estuvieron marcados por las multitudinarias movilizaciones sucedidas en la mayor parte del país en contra el alza y posterior liberalización en los precios de las gasolinas decretado por Peña Nieto. Aunque gracias a las protestas se lograron frenar dos de las tres alzas de precios programadas por el gobierno, no obstante, la liberalización de precios se produjo arrastrando junto con ellos los precios de otros productos y servicios básicos, dando como resultado una pérdida de 26% del poder adquisitivo de la población tras el Gasolinazo.

Asimismo, en dicha coyuntura se hizo manifiesta una desincronización entre las manifestaciones espontáneas de la población y las convocatorias hechas por las centrales sindicales, lo cual debilitó la posibilidad de que dichas movilizaciones escalaran y lograran echar abajo estas medidas; mientras, el régimen buscó contener el ascenso de las movilizaciones que amenazaban con desestabilizar la situación política de cara a las elecciones locales de este año. Sin embargo, ahora ya pasada la contienda electoral se han arreciado los golpes gubernamentales contra las condiciones de vida de los trabajadores y los derechos del pueblo mexicano, por lo que un nuevo escenario de efervescencia y dura lucha popular se abre en varias regiones a lo largo y ancho del país, donde la clase obrera y diversos sectores de trabajadores están colocándose a la vanguardia.

El movimiento obrero alza la cabeza

Tras el gasolinazo, uno de los fenómenos más significativos en los últimos meses han sido las expresiones de movilización de diversos sectores de trabajadores en México. Entre los más representativos se encuentran: el paro de labores llevado a cabo por los obreros de la maquiladora japonesa Yazaki por los bajos salarios e irregularidades en la empresa, en Sonora; la huelga protagonizada por los trabajadores de NISSAN, en Morelos, exigiendo aumento salarial; los bloqueos de accesos efectuados por los trabajadores de la Cervecería Modelo, Zacatecas, en contra de los despidos injustificados y el intento de creación de un sindicato por la patronal; la huelga de dos meses organizada por los mineros de las secciones 21 y 22 del Sindicato Minero en Durango contra los planes de extensión de la jornada laboral, despido de trabajadores y la imposición de un nuevo esquema de productividad por la empresa Primero Mining; la huelga de hambre de enfermeras en Chiapas por la mejora en sus condiciones de trabajo, el equipamiento de las clínicas y hospitales y contra el desmantelamiento del sistema de salud.

Todas estas expresiones de inconformidad entre la clase obrera de distintos sectores y regiones del país, se enmarcan en una serie de recientes ataques que las patronales, en contubernio con el gobierno y las centrales obreras corporativas, han venido implementando.

En Octubre del año pasado, se aprobó en el Senado una reforma que restringe el derecho a huelga de los trabajadores pues “sólo procederán los emplazamientos a huelga por firma de contratos colectivos de trabajo cuando el sindicato demandante demuestre que tiene la representación mayoritaria de la base trabajadora” (La Jornada 06/10/16), se desaparecen las Juntas de Conciliación y Arbitraje para transformarse en Tribunales Laborales (dando como resultado el despido de quienes laboraban en dichas instancias, encargadas, paradójicamente, de resolver despidos injustificados) y se busca un mayor control en la elección de representantes sindicales pues éstos tendrán que tener el aval de los empresarios.

Posteriormente, a inicios de este año, en la Cámara de Diputados se aprobó un nuevo golpe contra los trabajadores a quienes se les recortará un 50% su salario en caso de que enfermen por causas relacionadas a su ocupación laboral (Proceso 21/02/17), abriendo asimismo la posibilidad para que sea la Secretaría del Trabajo junto con empresarios, líderes sindicales charros y las aseguradoras privadas, quienes actualicen las tablas de valuación de las incapacidades permanentes (que además se revisarán cada 5 años) y determinen qué enfermedades serían susceptibles de pago y cuáles no, así como los montos de indemnización, según sus intereses.

En ese contexto, el mes pasado se extendieron las protestas realizadas de manera coordinada por trabajadores de supermercados de firmas trasnacionales como Aurrera, Walmart, Sam’s Club y Suburbia, cínicamente nombrados “asociados” por los patrones que en varios estados de la República efectuaron cierres de tiendas contra las precarias condiciones de trabajo y las nimias utilidades (de entre 20 a 300 pesos) entregadas por dichas empresas multimillonarias, y que han organizado un día nacional de paro denominado “Un día sin asociados” el pasado 27 de mayo.

Son indignantes esos montos de utilidades cuando Walmart reportó ingresos por 433 mil millones de pesos en 2016 y un aumento en sus ganancias de alrededor de 10% en lo que va de 2017, lo cual se suma a la negación sistemática de los derechos de los trabajadores que laboran en las tiendas de autoservicio pertenecientes a dicha cadena comercial los cuales carecen de derecho a sindicalización, sufren de despidos injustificados, laboran jornadas extendidas de más de 10 horas y, por ello, obtienen retribuciones raquíticas.

Esas, entre muchas otras luchas que se han venido dando a lo largo y ancho del país, principalmente por sectores precarizados de la clase obrera, son sintomáticas de una situación crítica en la que se encuentra la mayoría de la población trabajadora en México, con salarios estancados desde hace décadas; excluidos del derecho a sindicalización y de contrato colectivo en casi un 90%; sometidos a una legislación laboral y la terciarización que lacera sus derechos a prestaciones, seguridad social y estabilidad laboral; bajo el control de capataces, sindicatos blancos y líderes charros pertenecientes a centrales obreras alineadas al gobierno y a los patrones, todo lo cual fue legalizado a través de la Reforma Laboral.

La urgente necesidad de conformar un Frente Nacional de Lucha

Ante el escenario de ataques directos a los derechos de los trabajadores, es imperioso convocar un Encuentro de Trabajadores precarizados, despedidos y desempleados en donde las distintas expresiones de resistencia obrera y sindical busquen espacios de confluencia no sólo para mostrar una solidaridad más activa sino, sobre todo, para definir acciones en conjunto que lleven hacia la conformación de un Frente Único de los Trabajadores en defensa de sus derechos básicos, por la construcción y recuperación de sindicatos democráticos e independientes que estén realmente al servicio de sus intereses, por conseguir un salario acorde a la canasta básica que aumente conforme a la inflación y por frenar todas las medidas antipopulares del Gobierno que encarecen el costo de la vida y cancelan las conquistas históricas del pueblo trabajador. Todo ello solo será posible si se logra mantener la movilización y organización independiente que está resurgiendo entre la clase obrera y, sobre todo, si logra converger con las distintas resistencias populares alrededor del país, para conformar un Frente Nacional de Lucha que eche abajo el conjunto del régimen burgués y ponga en pie un Gobierno de los Trabajadores del campo y la ciudad.

¡Por la defensa de las conquistas laborales!

¡Por sindicalización libre y democrática!

¡Escala móvil de salarios y de horas de trabajo!NISSAN

¡Fuera el outsourcing!

 

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