Jorge Alcocer

 El gasolinazo resultó ser uno de los factores catalizadores del descontento popular, junto con la Reforma Energética aprobada en el 2013, constituyendo la gota que derramó el vaso ante el despojo del sistema neoliberal en México.

 El Gobierno Federal ha intentado revertir el proceso de organización ante el aumento al precio de la gasolina que, a su vez, ha provocado elevación en los precios de los alimentos, el transporte público y carretero, el gas LP y las tarifas eléctricas que afecta al sector obrero y trabajador.

 Sin embargo, la movilización de principios del 2017 hizo que el gobierno postergara los posteriores gasolinazos previstos para el 4 y 11 de febrero, con la finalidad de disminuir el proceso de organización en el sector trabajador y apaciguar la coyuntura, por medio de saqueos y otros métodos de choque para dispersarlo.

 No obstante, eso no ha sido impedimento para que los sectores más afectados de la población continúen el proceso de lucha y sigan en constante organización para defender sus intereses de clase contra las clases superiores del país.

 Varias organizaciones sociales, sindicatos independientes, gremios, los sectores campesino, obrero y estudiantes se han movilizado en varias partes del norte al sur dando como respuestas la toma de casetas en las principales carreteras, de palacios de gobierno estatales, de gasolineras, de abastecimientos de PEMEX, bloqueos de calles y carreteras y movilizaciones dentro de las principales ciudades del país.

Situación contextual

 Vemos que la burguesía en México no está teniendo los resultados esperados desde que se firmó el Pacto por México además de que no tiene una organización homogénea junto al descrédito del régimen y la administración de Enrique Peña Nieto donde el anuncio del gasolinazo a inicios del 2017 ocasionó una gran movilización popular.

 El mismo Pacto por México se viene desmoronando desde 2014 por la respuesta de las masas a las Reformas Estructurales, en este caso la Reforma Energética sin obtener los resultados que esperaba en las primeras rondas de licitación desde el 2013, esto debido a la crisis económica en el capitalismo y los bajos precios del petróleo; entonces, el régimen buscó obtener los fondos fiscales que necesitaba por medio de los Gasolinazos, bajo el pretexto de una supuesta elevación del precio internacional de las gasolinas, pero el pueblo sabe que es la Reforma Energética y el endeudamiento del país los culpables de todas las carencias.

 El régimen se le dificultará salir del descrédito ya que sectores no movilizados salieron a protestar, sin embargo, no se ha podido consolidar la organización por medio de consejos populares u otras formas de poder del pueblo trabajador.

   El ascenso popular acontecido entre el 1 y 31 de enero tuvo un carácter contradictorio: surgió como una movilización reactiva de carácter coyuntural iniciada por gremios campesinos y transportistas directamente afectados; provocó un levantamiento espontáneo, multisectorial y de alcance nacional; los tradicionales sectores organizados del movimiento social (sindicatos, magisterio) se movilizaron cada uno por su lado y ya cuando había pasado la etapa más fuerte del proceso, lo cual provocó una des-sincronía entre las protestas espontáneas y las movilizaciones de los referentes organizados.

  Pero nosotros vemos en el caso de Ixmiquilpan posee rasgos de una unidad para responder a la represión por parte del régimen no sólo de manera defensiva sino también de forma ofensiva con la radicalización de las formas de protesta.

  La lucha contra el gasolinazo no se ha cerrado del todo, sino que se halla en un momento de recomposición y conformación de espacios de articulación a nivel nacional (ejemplos, las Asambleas Nacionales de Resistencias contra el gasolinazo, la Convención Nacional Popular); asimismo, el movimiento no fue derrotado sino, al contrario, cobijó diversas resistencias locales a las que dio impulso, logrando conquistas como en Baja California (cancelación de Ley de Aguas) y, a nivel nacional, la cancelación de los gasolinazos del 4 y 11 de febrero así como el aplazamiento de la liberalización de precios.

 Es necesario mencionar que, mientras la CNTE tardó 3 años en obligar al gobierno a recular mediáticamente y negociar un pacto sobre la Reforma Educativa, las movilizaciones contra el gasolinazo lo lograron en mes y medio tanto por la radicalidad, generalización y masividad de las protestas como por el ahondamiento de la crisis del régimen que se encuentra más desacreditado y desgastado.

 La primera etapa del movimiento contra el gasolinazo ya se cerró, pero a diferencia de coyunturas pasadas que se apagaron sin dejar algún remanente programático y organizativo -o peor aún, provocando un retroceso y desmoralización-, las pasadas jornadas contra el gasolinazo permitieron una elevación del  nivel de conciencia de la población, la radicalización de los sectores en lucha y la emergencia de nuevos estratos en diferentes regiones que se incorporaron al movimiento social.

 Asimismo, a diferencia de anteriores intentos de articulación nacional, la mayoría de las veces copados por los distintos referentes convocantes y caracterizados por acuerdos cupulares, en la actualidad las instancias de articulación que se han venido conformando tienen una mayor participación desde las bases, han ampliado el alcance de su convocatoria y se mostró una mayor radicalización en los planteamientos tácticos y programáticos así como una mayor disposición de construir un proceso de lucha unitario.

 Por eso desde la Agrupación de Lucha Socialista hacemos un llamado a la unidad de todos los sectores en lucha para frenar las Reformas Estructurales que sólo se dedican a dejar al pueblo trabajador sin condiciones de vida digna y que sólo buscan vender al país al mejor postor.

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¡Por la unidad del sector trabajador, estudiantil, obrero, campesino contra las Reformas Estructurales!

¡Por la creación de comités y asambleas populares!

¡Preparemos las condiciones para levantar un gran paro nacional!

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