Ya ha pasado más de un mes desde la madrugada del 9 de noviembre cuando se anunció que Donald Trump asumiría el puesto a la presidencia de Estados Unidos. Tras las múltiples protestas iniciadas desde el primer momento que se conoció el resultado electoral, mismas que se sucedieron en decenas de ciudades norteamericanas con la consigna: “No KKK, No fascist America, No Trump” (No al Ku kuz klan, no a la Norteamérica fascista, no a Trump”), ahora, miles de activistas, organizaciones migrantes, feministas, jóvenes, afroamericanos, organizaciones de izquierda, etc. han llamado a una gran jornada de movilizaciones a partir del 20 de enero, para repudiar la toma de posesión de Trump y organizar la resistencia contra sus planes de gobierno. Desde México y otras latitudes del mundo, los socialistas hacemos eco y nos sumamos a este llamado, pues la lucha contra el capitalismo global debe organizarse en un sentido internacionalista.

El pueblo norteamericano no votó por Trump.

Debemos empezar diciendo que Trump no ganó la simpatía de la mayoría del electorado y, además, que los ciudadanos estadounidenses no tenían ninguna alternativa real de cambio dentro de las opciones partidistas en la pasada elección; por un lado, a pesar de que un sector de los medios e intelectuales norteamericanos (quienes calificaron a Obama como “hombre de familia progresista”) aún lamentan su partida, Obama impulsó durante los ocho años de su administración un constante ataque e intervencionismo en Medio Oriente y expulsó a casi 3 millones de migrantes latinos; Bernie Sanders, quien levantó cierto ánimo entre sectores progresistas de la población apareciendo con un discurso radical-populista de reformas sociales, acabó jugando el mismo papel que ha desempeñado durante años como apéndice del Partido Demócrata; mientras Trump, con su discurso nacionalista y populista de derecha, buscó capitalizar el descontento que provocó la administración Obama en diversos sectores de la clase trabajadora.

Partiendo de lo anterior, se hace cada vez más necesario denunciar tanto el carácter imperialista de los principales partidos del régimen político estadounidense (republicanos y demócratas por igual) como reformismo oportunista de Sanders y, sobre todo, las formas antidemocráticas de elecciones presidenciales en Estados Unidos: es decir el papel del Colegio Electoral norteamericano que le dio el triunfo a Trump. El Colegio Electoral son los 538 votos que deciden realmente quién gana la contienda electoral a la presidencia norteamericana de los cuales son 100 senadores (2 representantes por los 50 Estados) y 438 representantes por Estado, compuestos por un mínimo de 3 votos por entidad, empero, entre más población tengan, mayor número de votos dan en el Colegio Electoral.

Supuestamente, los 438 representantes darían el voto a quien, según su estado, lo ganó por mayoría, sin embargo, hay votos que no cuentan como los de las zonas rurales que no pertenecen a ningún Estado y que no están realmente representados de alguna manera, más los territorios que tampoco tienen derecho a votar.  Aunado a esto, es necesario decir que los representantes de Estado, en realidad no votan por quien su mismo estado ha decidido sino por quien ellos quieren según sus intereses, ya que no hay una ley que regule dicha situación antidemocrática.  Frente a ello, es necesario levantar una gran lucha por la abolición del Colegio Electoral norteamericano y la democratización del sistema político estadounidense.

¿Qué nos depara el futuro a los mexicanos?

El pasado 11 de enero, Donald Trump dio una conferencia de prensa como presidente electo donde declaró que había conseguido que Ford abandonara su plan de colocar una planta en México (para, en vez de ello, ponerla en Michigan), además de que seguía con su plan de imponer el muro que hará pagar a los mexicanos.

Si bien el empresario Donald Trump no ha tomado el poder, ya ha amenazado a varias industrias automotrices con grandes impuestos por importar, manufacturar y exportar a México; hasta ahora Ford  y GM han decidido ceder a las demandas de Trump creando sus plantas en Michigan, prometiendo generar empleos en Estados Unidos; sin embargo, otros grupos empresariales pertenecientes a San Luis Potosí—entidad donde se esperaba que la Ford construyera su nueva maquila- han decidido optar por parar sus inversiones hasta no tener clara la política económica con la que Trump quiere dirigir a los empresarios quienes ya tenían en la mira a México como destino de fábricas.

Contrariamente a la política de Clinton de continuar con el TLCAN y el TTPP que supuestamente seguía con el discurso de ofrecerle a los migrantes trabajo (siendo estos una mano de obra barata e, igualmente, creando manufactura barata no solo en México sino también en China) Trump ha declarado que va a cambiar sus políticas con respecto al TLCAN y abandonará el TPP, sin embargo, sus declaraciones han sido escuetas y esto ha puesto en la incertidumbre incluso a inversionistas mexicanos cercanos al magnate quién no ha esclarecido qué clase de cambios habrán dentro de los tratados. Eso sí, se ha dedicado a amenazar tanto a las manufacturas mexicanas que exportan en un aproximado del 70% a Estados Unidos al mismo tiempo que ha amenazado las remesas, no solo por su política antiinmigrantes sino por la imposición de impuestos exagerados.

En lo que respecta al gobierno mexicano, lo primero que hizo Peña en su mandato fue formar parte del TPP con la esperanza de que tuviera más oportunidades de exportación (hasta el año pasado se venía manejando una oferta de 150 mil millones de dólares) en materia automotriz, eléctrica, agroindustrial, química, acerería, cosméticos, y perfumería, aceptando, claro, exigencias internacionales como la cancelación de los derechos laborales, acceso monopólico a la propiedad intelectual y oportunidades de explotación de recursos naturales que perjudicarían el medio ambiente, sumando el hecho de que los grandes inversionistas de Wall Street no dejan circular las patentes de los medicamentos genéricos.

Por las razones anteriores, urge una nueva industrialización fabril y agrícola en México que nos permita recuperar nuestra soberanía nacional, generando mayores oportunidades de trabajo para no seguir dependiendo de las remesas extranjeras; cancelando el TLCAN y demás tratados comerciales, negociando nuevos convenios internacionales a beneficio del pueblo mexicano y no de los dueños de Wall Street quiénes han despojado nuestros recursos naturales y también han secuestrado los avances y patentes tecnológicos, fomentando nuestra dependencia técnico-productiva respecto a sus manufacturas, maquinaria e insumos estratégicos (como la gasolina que les compramos por no contar con refinerías propias suficientes para auto-sostener nuestras necesidades energéticas).

Llamamos a unificar las luchas del pueblo norteamericano sobre todo entre la población migrante y minorías étnicas que han venido resistiendo la brutalidad policíaca así como los ataques xenófobos, racistas y sexistas promovidos por Trump y grupos reaccionarios que lo apoyan;  a su vez, es necesario sumar las demandas obreras y populares por mayor salario y mejores empleos, las luchas en contra de la privatización de la educación y contra  los planes de Trump por cancelar el programa de seguridad social generado por Obama que busca dejar a los trabajadores norteamericanos en la indefensión.

A nivel internacional, hacemos un llamado a generalizar la protesta, articular movilizaciones en ambos lados de la frontera contra las políticas anti-inmigrantes (principalmente islamófobas e hispanófobas) implementadas por Trump; también es necesario hacer un llamado a la lucha feminista (impulsando un diálogo que supere el feminismo burgués) en contra del sexismo y las medidas conservadores en contra del aborto y demás derechos de las mujeres; de la misma manera  es urgente organizar la autodefensa en contra de las acciones fascistas impulsadas por grupos del “poder blanco” cobijados por Trump. Es necesario luchar por los derechos de los inmigrantes, naturalizados y minorías que forman parte de la clase obrera, fomentando la organización unitaria de los diversos sectores que conforman el proletariado norteamericano en un partido de los trabajadores y sectores populares bajo las banderas de una verdadera democracia obrera multinacional.

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El siguiente es un resumen de tesis sobre la victoria de Trump elaborado por el camarada Michael Probsting de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (RCIT por sus siglas en inglés). Los invitamos a leerlo completo en el link www.thecommunists.net

Significado, consecuencias y lecciones de la victoria de Trump

* La victoria de Trump en las elecciones presidenciales de EUA abre una nueva era tanto en la política estadounidense como a nivel global. Acelera cualitativamente la ofensiva reaccionaria de la clase dominante así como la rivalidad entre las grandes potencias. Igualmente, provocará el recrudecimiento de la resistencia de las masas local e internacionalmente.

* La elección presidencial en EUA resultó en la victoria de Trump –un candidato racista y de la extrema derecha del Partido Republicano. Este será el gobierno más reaccionario en la historia de los Estados Unidos. Marca el comienzo de una nueva era tanto en los EUA como en la política mundial.

* El resultado de la elección es un ejemplo del carácter antidemocrático de la democracia burguesa en general y del sistema electoral norteamericano en particular. Trump “ganó” la elección a pesar del hecho de que su rival, Hillary Clinton, ¡recibió 2 millones de votos más! De hecho, Trump ha sido electo por solo poco más de la cuarta parte del electorado.

* Mientras la mayoría de los estratos bajos y medios de la clase trabajadora, de los negros y los latinos que asistieron a la elección, votó por Clinton, la mayoría de los trabajadores bien pagados, las clases medias y la burguesía favoreció ligeramente a Trump. Es una señal preocupante el que Trump haya logrado ganar el apoyo de sectores de la clase obrera blanca con base en un programa chauvinista.

* La administración Trump representa un gobierno reaccionario a fondo. En su campaña electoral y sus anuncios iniciales, representa: a) chauvinismo, islamofobia y política antiinmigrante (construir un muro en la frontera mexicana, deportación masiva de migrantes indocumentados, etc.); b) proteccionismo económico (impuesto de 45% a las importaciones chinas, rechazo a acuerdos de libre comercio TLCAN, ATP, salirse de la OMC, etc.); c) liberalización financiera neoliberal (bajando las tasas de negocios del 35% al 15%, eliminación de la regulación de Wall Street, incluyendo remover la reforma de Dodd Frank a Wall Street – la regulación de rescate anti-banco establecida tras la crisis financiera de 2008-2009-); d) cancelación inmediata del Acuerdo por el Cambio Climático pues el cambio climático “es un mito creado por los chinos para herir la manufactura estadounidense” (cita de Donald Trump); e) ataque hacia los programas sociales y de salud (plan para abolir Obamacare, etc.); f) ataques sobre los derechos de las mujeres como el aborto; g) llamados para reducir obligaciones o el surgimiento de alianzas de largo alcance con otros Estados (demandando a la Unión Europea, Japón y Corea aumentar sus presupuestos de defensa para que los EUA puedan reducir sus costos, la abolición de la OTAN); h) más agresiones militares contra los “terroristas islámicos”.

* La administración Trump es básicamente una coalición inestable de tres grupos  a) el clan Trump que en sí mismo carece de creencias políticas firmes; b) el ala más conservadora de la derecha republicana (incluyendo evangélicos cristianos fundamentalistas y populistas del Tea Party) y c) el movimiento ultraderechista de supremacía blanca.  Esta administración será potencialmente un gobierno inestable pues carece del apoyo  de clases importantes como  la burguesía monopolista, clases medias urbanas, estratos bajos y medios de la clase trabajadora. Su racismo y ataques sociales provocarán resistencia de las masas de trabajadores y oprimidos. Además, puede encarar importantes contratiempos enganchándose en aventuras militares foráneas riesgosas. Una crisis gubernamental es, entonces, una probabilidad real.

* La Administración Trump abrirá, asimismo, una nueva era en la política mundial. Su base objetiva es la declinación de los EUA como potencia hegemónica global. El programa de Trump reconoce este declive y, a su vez, se prepara para revertir dicho declive.  El rechazo a la globalización (expresado en la terminación del TPP y también del TIPP) y el regreso a un programa proteccionista es expresión de este desarrollo.  Su política chauvinista y proteccionista provocará una aceleración mayor de la rivalidad entre las grandes potencias (EUA, Unión Europea, Japón, Rusia y China) pues todas las potencias intensificarán su competencia económico- ilitar entre sí. El imperialismo estadounidense se verá forzado a volverse económica y políticamente independiente de Washington. Además, el programa de Trump representa una declaración de “guerra mundial inter-generacional contra el Islam” (en palabras del General Flynn, el nuevo asesor de seguridad nacional de Trump). Podemos esperar nuevas intervenciones militares en países musulmanes por todo el  mundo –empezando por su colaboración con Rusia en liquidar la revolución en Siria.

* Dado su abierto chauvinismo americano y antidemocrático bonapartismo, la nueva administración será capaz por un corto plazo de jugar un rol como fuerza ideológica dirigente entre las burguesías y clases medias liberales y pro-occidentales alrededor del mundo. Al mismo tiempo, provocará una aceleración de la lucha de clases. Hay enormes peligros para la clase obrera pero también importantes oportunidades para avanzar en la lucha contra la explotación y la opresión imperialista.

*  La tarea más importante ahora –antes del socialismo- es pelear por la formación de un Partido Obrero Multinacional. Este tipo de partido deberá pelear por un programa transicional –combinando las demandas económicas y democráticas inmediatas con los objetivos de la expropiación de la clase capitalista y la creación de un gobierno obrero. No deberá enfocarse en las elecciones, sino en la movilización y organización de los trabajadores y oprimidos para la lucha en sus lugares de trabajo, escuelas y vecindarios.

* Tanto la campaña electoral de Trump como el actual movimiento de masas espontáneo contra su administración, subraya la importancia estratégica de la cuestión de la opresión de los migrantes y personas negras. Ellos representan un sector en rápido crecimiento de la clase trabajadora (alrededor del 40%) y se convertirán en la mayoría en un futuro no muy lejano. Los Socialistas debemos luchar por un programa para una igualdad revolucionaria –por ej. completa igualdad en todas las áreas independientemente de su estatuto civil, lengua, etc.- Asimismo debemos enfatizar en ganar negros y latinos a las organizaciones de masas de la clase trabajadora y oprimida, así como a las organizaciones revolucionarias.

* El actual movimiento espontáneo de masas contra Trump debe ser completamente apoyado por todos los socialistas. Esto representa una importante oportunidad para debilitar la nueva administración por un día de acciones masivas el 20 de enero cuando Trump tome posesión como nuevo presidente. De cualquier forma, es crucial que el movimiento trascienda a un nivel más alto, rebase el espontaneismo para ser más organizado a través de la creación de comités de acción en las escuelas, universidades y lugares de trabajo. También es importante extender el movimiento desde las manifestaciones regulares en las calles hacia las huelgas y ocupaciones.  En particular, es importante, impulsar a los sindicatos para que apoyen estas acciones.

*La lucha de los socialistas deber vincularse de forma muy cercana con una orientación internacional y bases programáticas. ¡La CCRI llama a todos los revolucionarios en EU a unirse sobre las bases de un programa revolucionario y a unirse a nosotros en una lucha internacional por una revolución socialista mundial!

¡Por la unidad internacional de los trabajadores  sin importar raza, etnia o religión!

¡Abajo el muro, apertura de la frontera y legalización de todos los migrantes indocumentados!

¡Por un aumento generalizado al salario mínimo y por igual salario para los inmigrantes!

¡Por la liberación de las mujeres en EEUU y en todo el mundo!

¡Retomemos la experiencia de las  panteras negras y formemos grupos de  autodefensa contra la brutalidad policiaca y los ataques xenófobos!

 

 

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