Iliada Briendarella

Es la madrugada del 9 de noviembre, después de la contienda electoral por la presidencia en Estados Unidos: Hillary Clinton vs Trump, y mientras el director de la campaña electoral de Hillary Clinton saca un discurso donde menciona que “no aceptarán la derrota hasta que el último de los votos sea contado” en ciudades como Berkley en Californa, Oakland, Pitsburg, Portland, San Francisco, etc. los estudiantes, los migrantes nacionalizados, la comunidad afroamericana y LGBTI salen a protestar con el canto “No KKK, No fascist America, No Trump” (“No al Ku Kuz Klan, no a la Norteamérica fascista, no a Trump”). Si bien las protestas ya habían comenzado desde la mañana del 8 de noviembre en Arizona, (estudiantes en contra de la reelección de Arpaio con su política antiinmigrante,  y contra Trump)  en la noche mientras se daba el conteo, las imágenes del Time Square transmitían un tremendo descontento social, la gente simplemente permanecía callada.

Sabemos que Trump supo ganarse a los representantes de Estado con su discurso de dar su completo apoyo a las fábricas de Michigan y otros estados que tienen el poder del Colegio Electoral, contrario a la política de Clinton de continuar con el TLCAN y el TTPP que supuestamente seguía con el discurso de ofrecerle a los migrantes trabajo (siendo estos una mano de obra barata e, igualmente, creando manufactura barata no solo en México sino también en China, a pesar de que en los primeros debates adoptó una postura contraria para ganarse a la clase media norteamericana); a lo que Trump siempre se opuso  bajo su discurso fascistoide ofreciendo, claro, trabajo seguro para los norteamericanos (sin contar a los migrantes naturalizados) y  alzando de manera prepotente su discurso de mantener el capital norteamericano dentro de Estados Unidos.

Sin embargo, dentro de la contienda no había candidato preferible; el Partido Demócrata perdió simpatía al dejar a Clinton como candidata a la presidencia, ya que no era nueva noticia su postura ante la situación de Medio Oriente como su intervención en el ultranacionalismo en Ucrania, por lo que la candidata (con todo y su discurso de empoderamiento femenino) no terminó por ganarse la simpatía de la ciudadanía; de ahí el hecho de que el pueblo norteamericano volteara a ver a un candidato con un programa de “garantías” para la clase obrera norteamericana como la seguridad social y el salario mínimo de 15 dólares la hora como lo hiciera Bernie Sanders . Por su lado, Donald Trump ganó bastante simpatía con su discurso haciendo un llamado a renovar el sueño norteamericano por la vía de la reconstrucción de la infraestructura económica norteamericana en alianza con los monopolios trasnacionales de las grandes potencias, y no compitiendo con ellas, discurso que para nada va en contra de su nacionalismo proteccionista y chauvinista.

¿Qué nos depara el futuro?

Si bien el descontento del pueblo norteamericano se ha manifestado desde la madrugada del resultado de las elecciones, también ha comenzado un incremento del racismo norteamericano y un alza al discurso del “Whitepower”, la ideología racista de creer que la gente blanca es superior a todas las razas. Por lo que se avecina una serie de ataques xenófobos pero, también a la par, una ola de revueltas, por lo que es necesario solidarizarnos con las minorías raciales y étnicas del pueblo norteamericano y con las movilizaciones que están denunciando las políticas antidemocráticas del colegio electoral norteamericano, al igual que con las luchas que se habían estado dando dentro de la comunidad afroamericana como con el movimiento Black Lives Matters o la defensa de los territorios por parte de los Sioux que ha logrado frenar el oleoducto que pasaría por las reservas de sus territorios.

En cuestiones económicas, Trump aboga por poner a prueba el TLCAN sobre todo en materia de automotrices, resaltando que durante su campaña amenazó a la Ford con imponerle un impuesto del 35% solo por querer hacer autos manufacturados en México. Debido a que la intención de Trump es cortar la importación de manufactura automotriz en México esto a su vez significaría una baja para la economía mexicana. Por otra parte, en caso de que la propuesta de Donald Trump de regresar a los migrantes latinoamericanos o si quiera implementar una política de negación de Visas también significaría un alza de desempleo así como una baja en las remesas que afectaría gravemente los ingresos de una gran parte de las familias mexicanas además del círculo económico de importación y exportación en el que se maneja el peso que por el momento está exageradamente devaluado. Por ello, denunciamos que nada bueno podemos esperar los trabajadores y sectores populares de México ante las presiones por renegociar el TLCAN, pues  tanto Trump como Peña buscan profundizar la entrega de nuestros recursos, nuestra dependencia y pérdida de soberanía, siendo que los principales negociadores tratarán de proteger, por sobre todas las cosas, como lo han hecho hasta ahora, su inversión.

Hacemos un llamado a generalizar la protesta y a coordinar las movilizaciones ya existentes como se habían estado manifestando contra la represión policial hacia el pueblo afroamericano, de los Sioux en defensa del agua y el territorio, de los trabajadores terciarizados en contra de la precarización laboral, etc.; de la misma manera denunciamos y repudiamos los ataques racistas y xenófobos cometidos contra los inmigrantes, pronunciándonos por el combate al autoproclamado “poder blanco” así como a cualquier otra expresión reaccionaria que se ha estado manifestando a lo largo de la campaña de Trump y se ha reforzado con su triunfo electoral. Llamamos a organizarnos y unificar la lucha por los derechos de los inmigrantes y los naturalizados norteamericanos que forman parte de la clase obrera. De la misma manera hacemos una denuncia ante la antidemocracia del Colegio Electoral y nos sumamos a toda la población norteamericana que está saliendo a las calles a mostrar su repudio ante el triunfo de un candidato tan despreciable como Donald Trump.

¡Abajo el muro, apertura de la frontera y legalización de todos los migrantes indocumentados!

¡Por la unidad de los trabajadores norteamericanos sin importar raza, etnia o religión!

¡Por un aumento generalizado al salario mínimo y por igual salario para los inmigrantes!

¡Retomemos la experiencia de las panteras negras y formemos grupos de autodefensa contra la brutalidad policiaca y los ataques xenófobos!

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