Iliada Briendarella

El pasado 13 de noviembre el movimiento trans organizó una concentración frente a la Catedral  Metropolitana localizada al lado de Palacio Nacional frente al Zócalo Capitalino, un lugar estratégico que hacia frente al discurso religioso donde se han escondido  las movilizaciones fascistoides del Frente Nacional de la a Familia, y, a su vez frente a la hipocresía del gobierno capitalino que supuestamente ha dicho ser incluyente hacia todo tipo de identidades sexuales pero que ha dejado impunes los asesinos de las compañeras Paola y Alessa. Sumado al poder ejecutivo que no ha hecho nada por resolver los once femincidios más que ocurrieron en entidades como Chiapas durante el pasado mes de octubre e inicios de noviembre.
Es vergonzoso decir que en un país que supuestamente está abogando por los derechos de una sociedad incluyente tengamos el segundo lugar en transfeminicidios, después de Brasil, habiendo 247 casos reportados desde el 2008 hasta ahora además de la constante transfobia y el completo desinterés de las autoridades del gobierno de Mancera, que màs bien parece hacer proselitismo de los derechos de la comunidad LGBT en general, que realmente abogar por lo que es necesario: Una educación incluyente, la eliminación total de la transfobia y las brigadas de autodefensa.

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