Tracio Sánchez

El pasado 15 de julio militares turcos intentaron realizar un golpe de estado. En tan sólo tres horas, grupos de soldados apoyados por tanques y aviones tomaron el control del puente que cruza el Bósforo (conexión entre el oriente y occidente en Estambul), los aeropuertos de las dos principales ciudades, así como el parlamento, la TV pública, el ministerio de defensa y otros edificios gubernamentales.

Desde 1950 los militares han realizado golpes de estado cada 10 años, convirtiéndose de facto en el verdadero poder político. Sin embargo, no todos los golpes han sido contrarrevolucionarios. El ejército se asumió como garante del Estado burgués creado por Mustafá Kermal, quien expulsó a las tropas invasoras después de que Turquía perdiera en la Primera Guerra Mundial y destruyó el poder feudal del sultán sustituyéndolo por el moderno Estado burgués en el año 1923. Este periodo es similar a los regímenes nacionalistas-revolucionarios de Cárdenas, Perón, Nasser, etc., quienes con el apoyo de las masas, se enfrentaron al imperialismo y modernizaron sus países; sin embargo, el régimen kermalista tuvo su lado contrarrevolucionario ya que en nombre de la unidad nacional las minorías no turcas (ortodoxos, kurdos, judíos, etc.) fueron sometidas a sangre y fuego.

A la muerte del atatur Kermal, el ejército se asumió como el guardián de los principios kermalistas, de ahí que cada vez que los soldados creen que el gobierno se aleja de esos principios estos deciden tumbar al gobierno civil pero sin asumir ellos el poder. Por eso los golpes han sido contra gobiernos de derecha como de izquierda: en 1960 y 1997 se derribaron a presidentes proislamistas, en 1980 fue el golpe más sangriento ya que exterminó y detuvo a cientos de activistas de izquierda y kurdos. No obstante, en el 2007 cambia la situación pues el ejército es derrotado en su intento por derribar al entonces primer ministro Erdogan, esto es muy importante porque a partir de este momento los militares pierden la capacidad de ser los árbitros y empieza su proceso de subordinación al poder civil y la sustitución del régimen kermalista por el presidencialismo proislamista de Erdogan.

Mencionaremos brevemente algunas de las principales causas que motivaron la intentona golpista. 1.- Apoyo del gobierno al Estado Islámico (ISIS o Daesh); ya que por la frontera turca sale el petróleo que el Daesh extrae del norte de Irak, además del interés de Erdogan porque sea derribado el presidente Asad de Siria; 2.- enfrentamiento y distancia con el imperialismo europeo y estadounidense por su apoyo al Estado Islámico y su acercamiento a Rusia; 3.-reformas constitucionales para reforzar el poder presidencial (muy similar al antiguo régimen del PRI); 4.- creación de un estado policiaco en sustitución a un estado militar; 5.- reformas que atentan contra la laicidad del estado y, por último, el más importante, 6.- el reinicio de la guerra al pueblo kurdo.

Esta situación permitió que un sector de los militares intentara derribar al gobierno de Erdogan. Según los analistas el ejército no es homogéneo y en él convergen al menos tres grupos, los kermalistas, los islamistas y los seguidores de Güllen, (este último anterior aliado de Erdogan, quien dirige una secta religiosa y que conspira para tomar el control del Estado turco). Sin embargo, el golpe fue orquestado por oficiales que dirigen la guerra al pueblo kurdo, convirtiéndolo en conflicto entre sectores del propio régimen ya que los golpistas no contaron con el apoyo de las masas o del imperialismo.

Al ser un golpe de estado sin base social, éste fue derrotado, y lo que es peor, capitalizado por Erdogan. El pueblo turco salió a las calles a enfrentar al ejército, quienes, a pesar de carecer de dirección y organización, derrotaron a los golpistas y defendieron la democracia de su país. No coincidimos con la caracterización de muchos analistas al decir que quienes salieron a enfrentar a los militares fueron los seguidores islamistas de Erdogan. burka y, lo más importante, en entrevistas varias personas dijeron que estaban ahí no porque apoyaran a Erdogan sino para derrotar a los militares.

Por ejemplo, en el golpe que derribó a Mursi en Egipto, las manifestaciones eran dirigidas por los Hermanos Musulmanes cuyos símbolos aparecieron en las calles: las masas portaban carteles islamistas y se podía ver a muchas mujeres con la burka; pero en el caso de Turquía, las imágenes son claras, los manifestantes portaban banderas de Turquía y no religiosas, había muy pocas mujeres con la burka y, lo más importante, en entrevistas varias personas dijeron que estaban ahí no porque apoyaran a Erdogan sino para derrotar a los militares.

Lo que sí es lamentable fue la actuación de la mayoría de la izquierda turca, que en lugar de organizar la resistencia y luchar codo a codo junto al pueblo para derrotar a los golpistas, la mayoría de ellos solo sacó una simple declaración y se fueron a esconder a sus casas, solo dos días después que el golpe fue derrotado, la socialdemocracia organizó una manifestación en defensa de la democracia pero que se convirtió en acto de apoyo a Erdogan.

Estos dos hechos (derrota del golpe, inmovilidad de la izquierda) permitieron que Erdogan capitalizara el triunfo y con ese apoyo desatar una cacería de brujas no solo contra los golpista sino contra todo el movimiento social y de masas en Turquía, dejando como saldo a cerca de 300 muertos, 75 mil despedidos, 35 mil detenidos. La noche misma que fue derrotado el golpe, grupos de islamistas del partido de Erdogan se dirigieron a las colonias populares para detener y golpear a activistas sociales similar a como la hacían los fascistas italianos y alemanes en los años 30’s.

La Agrupación de Lucha Socialista se solidariza con el pueblo turco, no apoyamos a los golpistas, pero tampoco apoyamos a Erdogan, considerarmos que la única salida es la organización y resistencia de las masas, estamos por la formación de un frente de los sindicatos, las organizaciones políticas y populares, de los jóvenes y las mujeres, del pueblo kurdo para derrotar al régimen de Erdogan y sus aliados golpistas, por un gobierno de los trabajadores que expropie a los capitalistas y que reconozca la autodeterminación del pueblo kurdo.

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