protesta_43_sre-1-copiaHan pasado tres meses de la gloriosa resistencia efectuada por la comunidad de Nochixtlán en Oaxaca que venció la represión del Estado; hecho que logró encender la llama de la solidaridad del pueblo mexicano, generalizar la movilización magisterial-popular y hacer retroceder al gobierno federal en su intento de imponer a sangre y fue-go la mal llamada Reforma Educativa. Dicha coyuntura constituyó el punto más álgido del movimiento magisterial de este año y de la lucha popular en lo que va del sexenio de Peña Nieto, pues los docentes y pobladores organizados en los bloqueos carreteros de diversas entidades generaron grandes pérdidas a la burguesía y, con ello, doblegaron al gobierno, obligando al Ejecutivo a negociar con la CNTE, con lo cual se logró la excarcelación de los dirigentes magisteriales presos, el descongelamiento de las cuentas bancarias, el pago de sueldos retenidos, la reinstalación de los docentes inhabilitados y la “suavización” del carácter punitivo de las evaluaciones docentes.

No obstante, todas estas conquistas no pudieron ser capitalizadas debido a que la dirigencia de la CNTE le hizo el juego a la estrategia gubernamental de “distensar” el conflicto magisterial, a través negociaciones a puerta cerrada con SEGOB que desgastaron y dividieron la lucha magisterial. Ello llevó a que en el período vacacional se debilitara el movimiento, las movilizaciones que estaban emergiendo en diversos estados se paralizaron, los bloqueos carreteros se fueron retirando y el paro magisterial se levantó desorganizadamente pues Michoacán y Guerrero iniciaron clases junto con el ciclo escolar, en la CDMX solo un porcentaje marginal de escuelas lo asumieron, Oaxaca regresó a clases en la primera semana de septiembre y solo Chiapas levantó recientemente el paro que sostuvo por más de 4 meses, bajo 11 puntos supuestamente acordados entre la dirigencia chiapaneca y el gobierno federal pero que Aurelio Nuño ha desconocido públicamente. La dirección política de la CNTE se niega a reconocer que la cancelación de la Reforma Educativa nunca ha estado a negociación por parte del gobierno, porque eso pondría en entredicho su estrategia negociadora que ha llevado a la situación actual.

Así, aunque el magisterio y pueblo chiapanecos se mantuvieron en la vanguardia de la resistencia con movilizaciones multitudinarias, el cerco de tiendas comerciales y la toma de medios de comunicación, el repliegue desorganizado y las negociaciones separa-das por parte de la dirigencia de la CNTE ayudaron a que se desactivara momentánea-mente la movilización y el gobierno tomara un respiro; empero, aún no logra recobrar la fuerza suficiente para reemprender su ata-que contra el magisterio. Lamentablemente, la correlación de fuerzas prevaleciente entre junio y agosto, en la que el movimiento magisterial se encontraba a la ofensiva y el gobierno replegado, ha cambiado y ello genera posibilidades para que incluso se reviertan algunos de los logros obtenidos. Ello muestra los alcances y límites de la estrategia de lucha de la CNTE, pues la resistencia frenó en los hechos las evaluaciones en ciertas entidades como uno de los puntos más lesivos de la Reforma Educativa, pero no la ha cancelado a escala nacional y de manera definitiva. Ello de ninguna manera es una derrota, sino que plantea la necesidad de repensar la estrategia para lograr materializar los logros parciales que ha conseguido la lucha magisterial y reorganizar las fuerzas: consolidar la organización de las secciones emergentes, profundizar los vínculos con los padres de familia, comunidades y demás sectores obrero-populares, trazar un programa y plan de acción más amplio para emprender un nuevo ciclo de lucha orientado a echar abajo el conjunto de reformas estructurales del régimen de Peña.

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