La desaceleración de China no estaba prevista por la economía mundial pero sí por aquellos que sostenemos que el capitalismo está en una crisis histórica que no resuelve las contradicciones de clase, sino que las acentúa con crisis más prolongadas y cruentas. Las bolsas de valores del mundo se han caído por varios días mientras el petróleo sigue a la baja y el dólar encareciéndose. En el capitalismo en su fase decadente y parasitaria (sistema financiero) no tiene salida para los pueblos del mundo en este sistema de explotación, miseria y represión como lo vivimos desde México y en general en el mundo, quienes pagamos la crisis somos las masas oprimidas y explotadas. La lucha de la clase obrera es una a nivel internacional.

ECONOMÍA POR LOS SUELOS
El 20 de enero del presente año, la mezcla mexicana de petróleo cayó hasta los $18.90 dólares por barril (dpb), producto del desplome internacional de los precios de referencia en EEUU y Europa, principalmente. Esto representa el peor precio desde hace 14 años. En lo que va del mes, el petróleo ha subido un poco alcanzando los $27.86 dpb . Comparándolo con el precio de junio del 2014, donde el precio de la mezcla mexicana, llegó hasta los $102 dpb; esto significa que el precio actual representa solo el 24% del precio de aquel entonces.

Por otro lado, el dólar no deja de subir y por cada uno hemos tenido que pagar hasta 19.50 pesos. La depreciación del peso frente al dólar es diaria alcanzando un nuevo histórico constantemente que no se veía desde hace décadas, por ello, se han elevado los precios de diferentes productos como herramientas, maquinaria ligera y pesada, ropa, equipos de telefonía celular, equipo de cómputo, juguetes, medicamentos e insumos para laboratorios y refacciones automotrices, pero sobre todo se han incrementado los precio de los alimentos. Lo último lo hemos visto con la subida del precio de tortilla que alcanzó los 24 pesos por kilogramo en Hermosillo, Sonora y a nivel nacional una media de 12.58 pesos (La Jornada, 21/02). La depreciación del peso ante el dólar ha encarecido abruptamente los precios de alimentos como el del maíz, frijol, trigo, carne de res y cerdo, entre otros. Hay que recordar que México es el segundo importador de alimentos a nivel mundial – solo después de Japón. Mientras nuestra dependencia alimentaria esté en manos de trasnacionales que controlan el gran mercado de alimentos, estaremos sujetos a la subida de precios de manera sistemática con el vayven del dólar.

Al mismo tiempo con la subida del dólar, maquilladoras y agroexportadoras se enriquecen ya que los precios de las mercancías están en dólares y dicha diferencia les beneficia, mientras que a los obreros y obreras se les sigue pagando en pesos, siendo los peores pagados de los 34 países miembros de la OCDE, lo que ocasiona dos cosas: la primera, que se pierda parte del poder adquisitivo del salario maniesto en el incremento del costo de la vida (salario real) y, la segunda, que la proporción entre la ganancia de los patrones y el salario de los obreros aumente ocasionando mayor explotación (disminución del salario relativo), en condiciones laborales totalmente precarias propiciando la pauperización de las masas trabajadoras.

LA CONTRA-REFORMA ENERGÉTICA SIGUE REGALANDO LOS RECURSOS PETROLEROS
Con el desplome de los precios del petróleo a nivel internacional, la diversas licitaciones de la famosa Ronda 1 han sido desairadas, otras tomadas pero, en sí, más que licitaciones, han sido regalos para las trasnacionales de la energía. Con la Ronda 1 hemos demostrado que el gobierno no obtendrá resultado económico alguno tanto por la caída de los precios del petróleo como por las desinversiones a nivel mundial en dicha industria y sobre todo, por los tiempos de producción que se pueden ir hasta 2023 (Contralínea, 17/02)

También se acelera la quiebra de Pemex, exprimiendola más cada vez, aun cuando cuenta con los menores costos de producción de un listado de empresas como la Chevron-Texaco, Petrobras, BP, Connoco Philips, Shell, Exxon Mobil, Eni, Total y Statoil (Presentación para inversionistas, febrero 2016) y también los menores costos de exploración y desarrollo que son costos diferidos debido a las grandes cantidades de dinero que cuestan, hasta antes de la extracción. Esto es lo que buscan entregar al capital y que lo están haciendo compulsivamente ahora.

RECORTE, MÁS ENDEUDAMIENTO Y GRANDES DESPIDOS
Peña Nieto ha visto como salida provisoria – o permanente – el endeudamiento con grandes financiamientos del FMI y el BM. El gobierno de Peña Nieto se ha endeudado de manera creciente, tan solo en tres años de su gobierno se duplicó la deuda heredada hasta llevarla arriba de un billón 500 mil millones de pesos (La Jornada, 10/02) con la finalidad de aparentar la crisis económica y social que vive el régimen. Dicha deuda debe ser rechazada porque exprime aún más al pueblo trabajador y porque ha sido contraída por gobiernos afines a dichos organismos supranacionales para beneficiar al gran capital fifinanciero internacional.

Pero eso no es todo, ante la debacle económica que no toca fondo, el gobierno ha anunciado su ya clásico recorte al presupuesto 2016, que ahora fue de 132.3 mil millones de pesos (mmdp) – en 2015 el recorte fue de 124 (mmdp) (El Financiero 17/02)- además de continuar con las ofensivas, por ejemplo, con la propuesta de reforma al Pensionissste (que busca desaparecer) solo se beneficiará al negocio privado de las Afores, librará al los patrones de obligaciones y hará que el trabajador pague más y por más tiempo; ya en Veracruz, el gobierno busca zafarse de las pensiones de los miles de trabajadores de diversos sectores de dicha entidad y ha realizado recortes presupuestales ilegales. Otro ejemplo son los continuos despidos en diferentes sectores, como en Pemex que serán de 26 mil para finales de este año (Noreste.net, 26/02) y podrían llegar a los 70 mil despidos en la Empresa Productiva del Estado para 2018, lo que representa casi la mitad de la plantilla laboral de la petrolera. Otras secretarías dejarán sin empleo a 10 mil trabajadores, que se suman a los miles de despedidos en diferentes sectores como en las maquiladoras de Cd. Juárez, o las armadoras del norte del país.

Sin embargo, la clase obrera sale a luchar como lo hemos visto con los jornaleros agrícolas en San Quintín, con las obreras y obreros de Lexmark, EATON, y ADC en Chihuahua, o los trabajadores de DINA en Hidalgo, así como las trabajadoras de intendencia del IEMS en la Cd. de México.

¡Luchar por la estabilidad laboral!
¡No más despidos en Pemex ni en ninguna otra empresa!
¡Luchar por el incremento de salario, que este sea al menos igual al costo de la canasta básica familiar!
¡Contra la precarización laboral, no más “outsourcing”, nos oponemos a que los trabajadores no tengan contratos ni prestaciones!
¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

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