13507225_10206678219937006_1120573890558994502_nErick Huehuetzin y Alexis Aguilera

Con la fuerte represión en Nochixtlán (que dejó 12 pobladores asesinados con arma de fuego, decenas de detenidos y casi un centenar de heridos), el Estado mexicano de forma desesperada una vez más ha tratado de imponerse a costa de sangre y terror, no obstante, ésto no le sirvió pues al intentar desactivar con la fuerza el ascenso de la insurgencia magisterial en contra de la Reforma Educativa, solo logró avivarla más, extenderla a lo largo del país y sumar a otros sectores sociales. El gobierno sabe que se encuentra débil y ahora está dividido sobre si negociar o no con la CNTE, pero las bases magisteriales saben que la estabilidad en sus empleos y sus derechos laborales no están a negociación, y que es hora de ir con todo aprovechando el despertar nacional que ha surgido, pues la población ha caído en la cuenta de que si derrotan al magisterio, los próximos seremos todos.

Es el momento propicio para pasar a una ofensiva unitaria de los distintos sectores en lucha pues el régimen padece un enorme desgaste acumulado que va de casi todo el presente sexenio en donde su legitimidad ha sido incluso objeto de cuestionamiento internacional; en el régimen vemos divisiones y fracturas donde los procesos electorales no le han sido del todo satisfactorios y ahora tenemos a uno de los máximos líderes del PRI, Manlio Fabio Beltrones, renunciando a la dirigencia y señalando -con su natural hipocresía- que “han sido incorrectos y que deben de cambiar”; además, su descrédito e incapacidad para gobernar crece porque se ha encontrado frente a las más férreas resistencias sociales que aún bajo una gama de intereses diversos se han alzado en la defensa de su propia vida.

El magisterio es el principal exponente, pero también están los pueblos indígenas, los obreros despedidos, los trabajadores de la salud (que pararon en 82 ciudades del país), los estudiantes (que han organizado masivas asambleas y brigadas que recorren varios puntos de la capital) y otros sectores que están sumándose al paro magisterial (que lleva más de un mes) y saliendo a las calles en masivas movilizaciones; buscando una articulación de las luchas que ya se han extendido por el norte del país (Monterrey, Coahuila, Tamaulipas, Sinaloa), siendo cobijadas por una solidaridad internacionalista que comienza a expandirse por Europa, Latinoamérica y otras latitudes; además, los presos políticos han sido poco a poco liberados gracias a la presión popular, igualmente, en ésta semana se tomó el congreso de Quintana Roo y hubo el intento de tomar el palacio de gobierno de Chihuahua, sumado a los bloqueos de carreteras en Oaxaca, Chiapas, Morelos, Guanajuato y Michoacán, así como muchos otros estados del país que participan en las protestas.

Mientras, en Oaxaca, a pesar de la sangrienta represión, los bloqueos carreteros y barricadas se han mantenido o reinstalado, pues las comunidades han resistido los embates del gobierno, con enfrentamientos de 15 horas con las fuerzas de coerción social del Estado que han quedado divididas y bajo un nivel de alto cuestionamiento tanto por organismos de derechos humanos como por intelectuales y los pueblos mismos. La policía municipal en algunos lugares como San Jacinto optó por defender al pueblo de los ataques de los federales; la policía estatal, que al inicio estaba obedeciendo la tónica represiva, ha sacado ya un manifiesto (20 de junio) en donde dice “ponerse del lado del pueblo” mencionando que “no atacarán a sus hermanos” y que “el enemigo es el gobierno”; asimismo, responsabilizan al gobierno federal y dejan sólo a Cué (a quien ya le han renunciado dos secretarios de su gabinete -de asuntos indígenas y laborales-), la policía federal está quedando paralizada por la misma respuesta social que ha tenido, el ejército se ha mantenido a distancia. El presidente municipal de Nochixtlán ya ha caído, los de otros municipios se han solidarizado con la lucha de sus comunidades, Cué y Nuño se tambalean, y el mismo Peña actúa con cautela ante la creciente marejada de descontento popular que ha rodeado de solidaridad al movimiento magisterial el cual, ha escalado de un mero conflicto sectorial a convertirse en un problema político de alcance nacional e internacional.

La renuncia de Gabino Cué, Osorio Chong, Aurelio Nuño y Peña Nieto no está a negociación; la lucha contra las reformas estructurales no está en negociación, aún más cuando han pretendido ser impuestas sobre los restos y la sangre de nuestros hermanos caídos. Hoy los maestros deben recuperar su papel de líderes comunitarios y luchadores sociales, deben seguir impulsando la unidad con los padres de familia, alumnos y comunidades; superar sus propias divisiones, localismo y gremialismo, democratizar sus sindicatos, estructurar comités de lucha y consejos populares, elevar aún más la profundidad del cuestionamiento a las reformas estructurales y por ende fortalecer aún más la propuesta de Proyecto de Educación Nacional al servicio de los explotados y oprimidos. Recuperemos las experiencias de la APPO y de Ayotzinapa.

Para el magisterio hoy es importante levantar la demanda de diálogo público con el fin de contrarrestar la campaña de linchamiento mediático contra su movimiento, así como para desenmascarar la falsa disposición al diálogo del gobierno para resolver las demandas del magisterio, pero al mismo tiempo, para las bases es imprescindible presionar a sus dirigentes para no frenar las movilizaciones, bajo el pretexto de las negociaciones, sino extender y profundizar el nivel de organización y los métodos de lucha. Contrarrestemos al régimen no sólo mediáticamente -ejerciendo claramente el derecho de réplica- sino también cerquemos la represión, ampliemos los plantones, paros y bloqueos así como las actividades en solidaridad, unificando todas las luchas en un solo torrente que apunte a echar fuera a todos los culpables de la situación que vive el pueblo mexicano, sometamos a la burguesía a través de impuestos y control del flujo comercial en beneficio del pueblo.

¡Por la defensa de la educación pública, gratuita, laica, científica y popular!

¡Solidaridad con la lucha popular en Oaxaca, libertad presos políticos! ¡Alto a la represión!

¡Deslinde de responsabilidades, castigo a los culpables de la represión, Nochixtlán no se olvida!

¡Reforcemos las movilizaciones en todo el país y en la Capital!

¡Que se vayan todos y que caigan todas las reformas estructurales!

¡Por la conformación de un Gobierno Obrero, Campesino y Popular en Oaxaca, con armamento y consejos de los trabajadores y el pueblo! ¡

¡Articulemos todas las luchas, por un Frente Nacional de Lucha!

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