Xóchitl Katari

La bonanza en Brasil entró en declive a partir de 2013 con la baja en los precios de las materias primas, las famosas commodities; a partir de entonces, el gobierno del PT ya no pudo sostener las prebendas hacia las clases medias y populares lo cual provocó las primeras grandes movilizaciones de esta última década que abrieron una profunda crisis política en Brasil. Desde los petroleros que lucharon contra la privatización de este sector estratégico, En 2013 surgió el Movimiento Passe Livre (MPL) para protestar contra el alza de tarifas en el transporte público, luego en 2014, llegaron las movilizaciones contra el gobierno de Dilma Rousseff por las descaradas sumas de dinero para costear el Mundial de Fútbol en detrimento de la economía del pueblo carioca, sumado a las movilizaciones de maestros del sector estatal el año pasado quienes estallaron huelgas contra las reformas a las pensiones.

La ola de protestas fue aprovechada por sectores de la burguesía ligadas al PMDB para iniciar un proceso exitoso de destitución (impeachment), contra el gobierno de Dilma Rousseff que incluyó la detención momentánea (marzo 2016) del expresidente Ignacio Lula por actos de corrupción en Petrobras, ambos con la anuencia de instituciones como la Suprema Corte de Justicia, el parlamento y las FFAA. El motivo: diferentes sectores de la burguesía están en pugna tratando de arrojarse mutuamente los costos de la crisis para que pague las demandas por corrupción, mientras que, pretenden quedar como los mejor posicionados para administrar y profundizar las políticas neoliberales. En la ALS, consideramos que este es un conflicto inter-burgués resultado de la crisis económica y política y, que a pesar de que el imperialismo trate de intervenir en  este conflicto para favorecer sus intereses, lo determinante es la inconformidad y la movilización de los trabajadores y sectores populares, la causa principal del desgaste del régimen y de la crisis política en Brasil.

Con la destitución de Dilma y el ascenso de Temer se abre una nueva etapa con un gobierno reaccionario netamente burgués, es decir, con la directa intención de arrancarle a las masas sus conquistas sociales y laborales que ganaron a partir de la década de los treintas. Las medidas anunciadas por Temer corresponden a la política neoliberal impulsada desde Cardoso, seguida por el gobierno del PT pero que no fue capaz de desarrollar a cabalidad por la presión de sus bases, y que el gobierno del PMDB endurecerá. En ese sentido, el gobierno del PT como el derechista de Temer, son aliados del imperialismo para la implementación de dichas medidas neoliberales. Sin embargo, el gobierno de Temer es débil y no tiene la partida ganada ya que se enfrenta a la presión de las masas movilizadas en las calles, quienes ahora tienen un enemigo visible y común. Todo este proceso de destitución y de instauración de un gobierno sin concesiones para las masas, le está resultando contraproducente a la burguesía porque mantiene a las masas en las calles por lo que en el próximo periodo es posible que se unifiquen las masas y es necesario que sea así.

Desafortunadamente, esas masas se encuentran divididas y enfrentadas en las posiciones ideológicas pues la falta de una política e intervención revolucionaria correcta, llevó a que la derecha canalizara el descontento generado por el gobierno de Dilma hacia el impeachment. El reto es cómo, ante una escalada en la movilización social contra un enemigo percibido claramente como es el gobierno de Temer, las organizaciones consecuentes y revolucionarias podemos re-encauzar las movilizaciones hacia su radicalidad en las demandas y en los métodos de lucha; eliminando la posibilidad de que lo hagan las direcciones frente-populistas. Para la ALS es importante unificarnos en un gran frente de todos los sectores dispuestos a combatir el gobierno reaccionario de Temer, pero con una delimitación firme y clara basada en los principios de clase, articulando a todas aquellas organizaciones que se reclaman contra el gobierno reaccionario del PMDB a constituir una coordinación revolucionaria. No podemos apoyar a gobiernos que aplicaron medidas neoliberales y reprimieron a trabajadores, estudiantes y pueblos indígenas como lo han sido los llamados “gobiernos progresistas” del PT en Brasil, Evo Morales en Bolivia o los Kirchner en Argentina, por lo que seguiremos denunciando a las direcciones de esos partidos pequeño burgueses y reformistas. Sin embargo, eso no nos impide participar en las movilizaciones masivas y llamar a las bases que apoyan esos gobiernos progresistas a que se unifiquen junto con las organizaciones sociales contra el gobierno de Temer que va contra todos.

El peor camino es aislarnos sectariamente de las movilizaciones masivas, debemos romper la lógica de la burguesía de derecha y de izquierda que están dividiendo a las masas en golpistas vs anti-golpistas, provocando la división de los trabajadores y clases medias. Nuestros enemigos son todos los funcionarios corruptos tanto los reaccionarios del PMDB como los del gobierno del PT por implementar medidas contra los trabajadores, por ello, exigimos: ¡QUE SE VAYAN TODOS!

Resulta tarea urgente la unificación de los trabajadores, sectores populares, campesinos y clases medias contra el gobierno de Temer. Consideramos que los reaccionarios no tienen una gran base social movilizable con su programa, sino que las direcciones derechistas se han logrado montar en el descontento de ciertos sectores, logrando arrastrar a parte de las clases medias tras de sus intentos golpistas, por lo cual es un error de los revolucionarios dejarle el campo libre a la reacción para que movilice a estos sectores entre los que hay que hacer tanto agitación política para convencer a esos sectores medios o, en su caso, incluso romper sus movilizaciones derechistas, cuando sea necesario y haya la suficiente fuerza. Mientras que, nuestra principal orientación debe ser hacia las clases trabajadoras y populares que lucharon contra el impeachment, para que logren romper los lazos ideológicos con sus direcciones reformistas como lo es el PT, y confíen en su propia clase oprimida, para crear un frente independiente y tumbe a todos los funcionarios traidores del pueblo carioca.

Llamamos a articular un frente que aglutine a todos los sectores en lucha para movilizarse en todas las convocatorias bajo la misma consigna, ¡Que se vayan todos! y por un Gobierno obrero-campesino conformado por las organizaciones de masa; para ello, será necesario la generación de organismos de base y comités de acción para que discutan y asuman el control de las necesidades más básicas de sus comunidades y mantengan el ánimo del pueblo en las calles protestando.

Debido a que en las clases trabajadoras y populares existen aún ilusiones en las instituciones y partidos burgueses, como parte de la agitación, consideramos necesario la convocatoria a una Asamblea Constituyente (AC), sin la participación de los partidos corruptos, pero sí, con la representación de los sectores movilizados y convocada por ese gran frente. La AC podría ser una experiencia valiosa para que el pueblo brasileño discuta y se movilice para la resolución de los problemas nacionales en Brasil y empiece a tomar las decisiones de su propio destino.

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