La crisis económica mundial sigue acentuándose; y México no es la excepción. El pasado lunes 24 de agosto (ya denominado “lunes negro”) los principales indicadores y bolsas de valores alrededor del mundo se desplomaron ante las ya tres devaluaciones de la moneda en China (el yuan) en tres días consecutivos. China, Japón, Estados Unidos y muchos otros países de América Latina y Europa sufren las consecuencias de esta economía capitalista desastrosa que solo enriquece a un pequeño grupo de capitalistas. Ahora es cuando la burguesía se hace más rica mientras la crisis y pérdidas se trasladan a los pueblos trabajadores alrededor del mundo.

En México a lo anterior se suma el escenario de desolación y fracaso de la política económica capitalista. Con el desplome de los precios del petróleo que ha tocado nuevos niveles históricos llegando la mezcla mexicana a los $33.71 dólares por barril (dpb) siendo que en junio del 2014 rondaba en $102 dpb (hace poco más de un año). Durante décadas Pemex ha sido una fuente importante para los ingresos del Estado, ya que en 2012, por ejemplo, aportó casi el 40% del gasto público en México (en décadas pasadas rondó entre el 30 y el 40 por ciento). Ahora con la caída de los precios del petróleo apenas llega a cubrir el 16%, y en vez de apuntalar a la que llegó a ser nuestra industria más productiva y con mayores ganancias, se ha privatizado y la han fragmentado para entregarla al capital extranjero, principalmente. Al desplomarse los precios del petróleo y asimismo los ingresos del gobierno, Peña Nieto y compañía se apresuraron a hacer recortes al presupuesto público principalmente en materia social (educación, ciencia y tecnología, salud, vivienda, etc.), así como en infraestructura y a diferentes dependencias e incluso a las ahora “empresas productivas del Estado”: Pemex y la CFE. Los recortes se extendieron con la nueva carga fiscal hacia el pueblo con mayores impuestos (incremento en los precios de la gasolina y alimentos, así como mayor carga fiscal a los trabajadores); además, en lo que va de la administración de Peña Nieto la deuda pública se ha incrementado en 2 billones y de seguir la tendencia esta puede llegar a representar el 50% del producto interno bruto (PIB) señalan algunos analistas. Esta es la “excelente” solución de Videgaray ante la crisis que ya está adentro y sigue creciendo.

En materia económica, también la devaluación del peso ante el dólar sigue avanzando a pasos agigantados. En enero del 2014, el tipo de cambio peso-dólar estuvo en $13.08 pesos por cada dólar y en recientes fechas ha alcanzado los $17.42, y la tendencia se agrava. Esto significa que el peso ha perdido más del 33% de su valor ante el dólar, traduciéndose en que los mexicanos debemos pagar más por todo aquello que se importe (maíz y productos alimenticios, gasolinas y petroquímicos, productos tecnológicos, materiales de construcción como el acero, entre otros) así como obras de infraestructura o servicios que se pactaron en dólares.

El reflejo es inmediato y generalizado en la carestía de la vida para los trabajadores además que la pobreza más amplia, según datos de la CONEVAL, alcanza a 55 millones de mexicanos. Según estudios y con información oficial “ya calculado todo el periodo desde su punto más alto (en 1975) hasta la actualidad, la caída del salario mínimo es de 75% en la era neoliberal” (revoluciontrespuntocero.com, 15/04). Esto es lo que hacen a un lado las élites gobernantes y los capitalistas e incluso quieren hacer ver que esto le conviene a los mexicanos al ser más atractivo como destino turístico siendo que la masas de trabajadores pagamos día a día esta devaluación de nuestra moneda.

Por otro lado, la tan anunciada “Ronda 1 de la Reforma Energética” resultó en un rotundo fracaso para el gobierno de Peña Nieto, ya que fue desairada por las grandes trasnacionales al no sentirse cómodas con lo que podían obtener y prefirieron abstenerse de participar hasta el final presionando al gobierno para que este sea más entreguista todavía y les dé todas las garantías ante un escenario global de precios del crudo a la baja. Para las trasnacionales, esta ronda 1 fue un éxito, ya que las licitaciones venideras serán a su modo y con más garantías para el saqueo. Entregados los primeros contratos en este nuevo esquema de privatización total (el 15 de julio pasado, se anunciaron los ganadores de la Ronda 1 de la reforma energética, asignándose 2 bloques para exploración y producción a empresas extranjeras), se busca entregar muchos más que desangren los recursos nacionales. A pesar de esto “el Estado mexicano obtendría una proporción de la utilidad operativa, sumadas las regalías de apenas 20.7%, calculó Víctor Rodríguez Padilla, experto en temas energéticos” (La Jornada, 20/08) mientras los privados se quedarán con el casi 80%, desde luego aquí se ve para quien es el negocio. A casi dos años de las modificaciones constitucionales, la reforma energética se envuelve en un contexto de crisis económica que hace más evidentes las mentiras del gobierno con las que promovieron y aprobaron dicha reforma. Como parte de la misma reforma, está el caso eléctrico donde se ha avanzado bastante en la misma política -pues desde antes de la última reforma energética, ya se implementaban medidas contrarias a la legislación y a la Constitución vigente en ese periodo-, al 31 de mayo del 2015, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) tiene 1091 permisos vigentes de generación eléctrica privada lo que representa el 64% de la generación total, esto quiere decir, que la CFE sólo genera el 36% de la energía eléctrica a nivel nacional -aunque tenga capacidades mayores-. Empresas trasnacionales como Iberdrola y Gas Natural Fenosa (ambas de origen español) son solo algunas de las que se reparten la generación eléctrica siendo estas dos las que concentran alrededor del 30% de la generación total. Y se seguirá avanzando hasta entregarlo todo y destruir de manera definitiva a Pemex y a CFE.

Con este panorama, el movimiento magisterial, ya generalizado en todo el territorio nacional, ha sometido a presión desde hace varios meses al régimen ante la punitiva y mal llamada “reforma educativa”, con manifestaciones en casi todos los estados de la república a diferentes niveles. Primero al anunciarla y ejecutarla jurídicamente sin poder llegar a implementarla plenamente, además de contar con dificultades en todo momento también por otros factores particulares. Con ello vemos que la manera de frenar las contra-reformas estructurales es con la organización y movilización de los trabajadores en las calles con una dirección política clara, consecuente, independiente y clasista que nos permita avanzar y terminar con cada uno de los atropellos que sufrimos día a día la clase trabajadora y el pueblo en general para después revertirlas en beneficio de las masas oprimidas y explotadas.