cartel constituyente - copia - copia - copia (3)Consideraciones previas.

La ciudad de México es de lejos el área de mayor concentración de riqueza en el país. Esto tiene una serie de implicaciones claras para los socialistas. Por un lado, hay que entender que en el valle de México la pobreza y la carestía cobran un carácter distinto que el que tendrían en las regiones norte o sur del país.

Tomando en cuenta las raíces profundas de la conformación económica de la Cuidad de México en la actualidad tenemos que partir de la reconfiguración económica que sufrió México y el mundo a partir de los años 70’s y que fuera el inicio de la etapa neoliberal del capitalismo.

Al finalizar los 70’s y principio de los 80’s en el mundo acontecían una serie de crisis económicas y México y Latinoamérica no fueron la excepción. La caída de la tasa de ganancia exigiría poner fin al modelo fordista-taylorista de producción. Los intentos de los capitalistas por tratar de superar esta crisis irían en 2 sentidos. Por un lado se buscaría utilizar las innovaciones tecnológicas a fin de robar mercado a sus competidores y, por otro lado, se buscaría atacar a las instituciones que había garantizado los derechos laborales durante el llamado “Estado Benefactor”.

Por el lado institucional se atacaría a los sindicatos, y se modificaría las leyes en pos del mercado bajo el argumento de que un Estado pequeño era más eficiente. En la actualidad la continuación de estas políticas se ve claramente en el impulso de las Reformas Estructurales y se tratará llevar a la constituyente en este mismo sentido.

Todos estos elementos afectarían a la ciudad de forma directa, pero además, en términos más concretos, el proceso de regionalización progresiva que irá impulsando el neoliberalismo en México hará cambiar la manera en como crecía la Ciudad. La llamada “deslocalización” de mucha de la industria nacional junto con la entrada de capital extranjero a partir de los años 90’s cambiará la estructura productiva del país, con lo que muchos antiguos centros industriales en el centro del país, entre ellos algunos localizados en la Ciudad de México, desaparecerían o serían trasladados tanto a la frontera norte como al Estado de México. Entre los años 80’s y 90’s el flujo de inmigración desde los estados hacia el D.F. no se detuvo impulsado principalmente la falta de oportunidades y servicios en muchas zonas rurales; esto, combinado con el hecho de que mucha de la burguesía nacional estuviera siendo desplazada por extranjeros provocó un desempleo crónico, su manifestación más clara fue la formación de los famosos “cinturones de miseria”.

En principio el desempleo, los cinturones de miseria y el comercio informal parecieran ser tres problemas distintos, pero en realidad son facetas de la misma problemática, a saber, la bancarrota de buena parte la burguesía nacional. Así, el desarrollo de la Ciudad de México desde mediados de los 90’s a la fecha se ha caracterizado por una preponderancia del sector servicios, por la transformación de la Ciudad en el centro administrativo de la iniciativa privada y del gobierno, por el alza en el subcontratación y la conservación de centros industriales especializados.

A la par, se gesta una periferia netamente industrial (Naucalpan, Tlalnepantla, Cuautitlán, Ecatepec entre otros municipios) y un centro económico altamente informal. En la Ciudad de México podemos hablar de una especie de “exceso de mano de obra especializada” (profesionistas) que empuja los salarios de esta a la baja. En esencia, podemos hablar de cómo la Ciudad, como centro neurálgico del país, dota a la población de servicios educativos, de salud, entre otros, que resultan envidiables para el resto del país y que, sin embargo, excluyen a gran parte de la población y no son acompañados de buenas condiciones de trabajo; por el contrario, la concentración de la población ha permitido la subsistencia de métodos de explotación extensivos e intensivos de la mano de obra cuyas repercusiones negativas son muchas, entre ellas, una contaminación y hacinamiento excesivos.

En esta caracterización de los aspectos económicos en la Capital hace falta, finalmente, hablar de cómo la crisis financiera de 2008 y la constante caída de la tasa de ganancia a nivel mundial ha orillado a los capitales a buscar nuevas cotas de valorización, siendo esta la raíz de los megaproyectos y la gentrificación. Un nuevo proceso de lo que podríamos colocar como “acumulación originaria en escala ampliada”, ha venido  a tratar de salir de la crisis a través de la privatización de los espacios y el despojo.

Así pues, cuantitativamente se debe considerar que incluso los sectores más desprotegidos del proletariado del valle de México no están sujetos al mismo nivel de pobreza que los campesinos de los municipios más pobres del país. La pobreza alimentaria está prácticamente erradicada de la CDMX, situación, que como se veía más arriba, se debe principalmente a la urbanización más que a buenas políticas gubernamentales. Desde el punto de vista cualitativo, la carestía en la CDMX indica que lo importante de la pobreza es su relación con la desigualdad.

Finalmente, la extensión de la informalidad en el comercio y en el empleo obliga a cualquier programa de izquierda a hacer un lugar especial para estos sectores. También por razones políticas: son los comerciantes y los trabajadores informales los que sufren más el peso del Estado sobre sus hombros; los que por un lado desarrollan relaciones clientelares con éste, pero también son conscientes de que son explotados, ilegalmente, por la burocracia. Es imprescindible desarrollar una política hacia ellos.

Ante este panorama hacemos las siguientes propuestas económicas:

  • Alza de emergencia al salario mínimo. 83 pesos es un chiste, es imposible vivir con eso. Es imposible sostener una familia con menos de 6,700 pesos al mes. Es necesario aumentar el salario mínimo de forma que se encuentre indizado a los precios de la canasta básica.
  • Por una imposición fiscal progresiva y contra los impuestos indirectos. Que los que tengan ingresos por menos de 8 000 pesos al mes paguen una cantidad simbólica, del 1% de sus ingresos, y que la tasa suba proporcionalmente al ingreso; especialmente cuando los ingresos al capital superen los 100 000 pesos al mes. Hay que reducir drásticamente el IVA a un 2 ó 3%, y utilizar los impuestos de una manera política (cobrar tasas altas a los refrescos, al segundo vehículo, a las segundas casas, etc.) La política fiscal está diseñada para que el grueso de la carga fiscal la lleven las clases medias, tanto asalariadas como comerciantes. Hay que reducir los impuestos directos e indirectos a las clases medias y cobrándoselos a la burguesía.
  • Por el control de precios de los artículos de primera necesidad, en donde se deben incluir los productos culturales. Si es necesario, el Estado debe asegurarle un precio mínimo a los productores y vender los artículos directamente, por lo menos como método de disuasión y para obligar a bajar los precios. Esto cuando los proveedores sean campesinos pequeños y medianos. En el caso de productos proporcionados por grandes transnacionales, el Estado debe simplemente tomar control de ellas y vender los productos a un precio sólo ligeramente más alto que el costo de la producción.
  • Para abaratar el transporte público el Estado debe hacerse cargo de él. Las mafias del transporte público son de las más enraizadas, corruptas y violentas del valle de México. Tanto por motivos ambientales, como económicas como de calidad de vida, es imprescindible una reestructuración profunda de éste. El primer paso es que las mafias sean expulsadas y el Estado substituya los horribles, incómodos e inseguros peseros con transporte público propio. El segundo es desarrollar una extensa red de metro y tren suburbano que llegue a las ciudades dormitorio del Estado de México y las conecte rápidamente con el centro del DF. Hay que pensar en que la red del metro deberá ser duplicada en una década para cubrir las necesidades de la ciudad. El Metro debe volver al precio anterior de 3 pesos, lo mismo que todos los peseros y el suburbano respectivamente, en el que se va hasta la tercera parte del salario de sus usuarios. El sistema de TP debe ser unificado inmediatamente, para no pagar los transbordos. Las carreteras del Edo Mex que toma la gente para entrar a la ciudad deben hacerse gratuitas en días de trabajo.
  • El Estado debe imponer máximos inmediatos a las rentas; y debe cambiar inmediatamente de política de construcción de casas habitación. Las unidades habitacionales son el peor modelo urbanístico imaginable. Es necesario hacer grandes unidades, con edificios altos, llenas de jardines, escuelas, centros médicos, etc. Se deben decretar leyes para que ninguna casa pueda ser construida de menos de 60 m2; para que toda vivienda tenga acceso a la luz solar y que por cada habitante haya 12 árboles. Las grandes constructoras deben ser expropiadas. El Estado bien puede hacerse cargo de construir vivienda.

Programa Social

Desde hace décadas se vienen cancelando gran parte de los derechos sociales del pueblo mexicano, desmantelando los sistemas públicos de educación, salud, vivienda, entre otros y atacando los derechos laborales de los trabajadores mexicanos. En la actualidad, como producto de la crisis económica por la que atraviesa el país y la imposición de las Reformas Estructurales -Energética, Laboral, Educativa, Fiscal, etc.- acordadas en el Pacto por México, firmado por los principales partidos del régimen (PRI-PAN-PRD), se han aprobado una serie de recortes presupuestales que han afectado principalmente los rubros en materia social. Frente a ello, la Coordinadora de Acción Metropolitana plantea el siguiente programa de lucha a la población de la CDMX:

Educación

Entre los afectados por la Reforma Educativa han sido profesores, alumnos y padres de familia de la CDMX, por ende, llamamos a luchar por la cancelación de la Reforma Educativa por atentar contra los derechos laborales del magisterio. Alto a las evaluaciones, ni un maestro despedido o removido de su función frente a grupo. Abajo a la autogestión escolar como vía para privatizar los servicios educativos y trasladar los costos de mantenimiento (agua, electricidad, etc.) de las escuelas a los padres de familia. Por la formulación (democrática e inclusiva con la participación de maestros, alumnos, padres de familia y especialistas) de un Proyecto de Reforma del modelo de educación que deje de someterse a los intereses empresariales y a los dictados de la OCDE y se centre en la atención a las necesidades del desarrollo económico, social y cultural del país, en especial, de los sectores más desprotegidos y marginados de la población. Elevación progresiva anual del financiamiento a la Educación pública (no menor al 8% del PIB) y por la democratización del SNTE como organismo que ha servido para el control corporativo del magisterio y como boquete por donde se va, a través de la corrupción de los dirigentes sindicales charros y con la anuencia de los funcionarios de la SEP, el presupuesto educativo.

Debido a que en la zona metropolitana se concentra el mayor porcentaje de demanda educativa del país, así como el fenómeno más agudo de exclusión de la juventud, en ese sentido planteamos la necesidad de organizarnos para luchar por lograr el acceso irrestricto a la Educación Media Superior y Superior (EMSyS) de todo joven en edad de estudiar, garantizando la universalización de la cobertura educativa a través de la construcción de nuevas universidades públicas y la ampliación de las ya existentes. Gratuidad y laicidad de toda la educación pública; la cancelación de los exámenes de admisión a la EMSyS y el establecimiento del pase automático general al bachillerato y licenciatura.; cancelación de todo cobro por inscripción, trámite y servicios en las Instituciones de Educación Superior (IES). Planes curriculares flexibles para estudiantes que trabajan o tienen hijos; cancelación de los mecanismos de titulación adelantada como los certificados intermedios. Alto a la tecnificación de los contenidos y métodos de enseñanza. Becas (no condicionadas política ni académicamente) para todo estudiante de escasos recursos. Democratización de las instancias de gobierno y representación así como de los mecanismos para la toma de decisiones en las IES, propiciando la participación informada y crítica de estudiantes, académicos y administrativos. Mecanismos que propicien una adecuada inserción laboral de los egresados en sus ámbitos profesionales correspondientes. Autonomía jurídica y efectiva del IPN, UPN y de todas las IES en la CDMX y el resto de la República. Desarrollo de las funciones sustantivas de la Universidad (Enseñanza, Extensión, Investigación y Vinculación) volcadas a la solución de los problemas de la zona metropolitana, con un carácter popular y comunitario. Defendamos el modelo educativo de la UACM y del IEMS. Mayores espacios gratuitos para la recreación, el deporte y la cultura, para los jóvenes, estudiantes y trabajadores.

Salud

Ante las recientes iniciativas del Gobierno por universalizar el sistema de salud, que responden a la presión de organismos empresariales como FUNSALUD (entre cuyos asociados se encuentran Coca-cola, Pepsico, TV Azteca, Grupo Televisa) que vienen desde hace años haciendo campaña mediática por desprestigiar a las instituciones de salud pública y promoviendo su universalización como una inversión redonda con la cual pretenden privatizar el servicio público de salud, proponemos a los derechohabientes y a la población excluida del sistema de salud de la CDMX organizarnos y luchar por:  atención médica universal y gratuita a toda la población, en todos los niveles de atención, por parte de los servicios de salud pública y mejora en la eficiencia y calidad de los servicios sanitarios (drenaje, recolección de basura, etc.). Para ello se requiere la construcción de más clínicas y hospitales, tanto de atención general como especializada pues el Seguro Popular sólo implica ampliar la afiliación pero no el acceso a los tratamientos necesarios pues contempla únicamente enfermedades comunes (resfriados, diarreas, etc.) y no las que requieren una atención especializada o larga (como el caso de enfermedades crónico-degenerativas tales como la diabetes, el cáncer, la hipertensión, que son generalizadas entre la población mexicana). Alto a los recortes presupuestales y privatización de los sistemas de salud públicos (IMSS, ISSSTE, SSA); no a la subrogación y licitación de servicios a particulares en los centros de salud pública. Mayor aprovisionamiento de medicamentos e insumos clínicos así como de aparatos de laboratorio e intervención quirúrgica hospitalaria. Mayor contratación de médicos y enfermeros, mejora sustantiva de su salario y en sus condiciones laborales; respeto irrestricto a su contrato colectivo de trabajo y sus derechos sindicales.

Programa para los trabajadores de la CDMX

La mayoría de los trabajadores de la CDMX son criminalizados y sancionados o sufren del hostigamiento y extorsión de policías, dirigentes de vendedores ambulantes y jefes delegacionales de los diversos partidos políticos por verse obligados a laborar en la informalidad debido a la falta de empleos formales bien remunerados y con todas las prestaciones de la ley. Por su parte, los trabajadores que se supone laboran formalmente, en su mayoría no cuentan con un contrato colectivo, con una base definitiva, con prestaciones de ley y acceso a la seguridad social (vivienda, salud, pensiones, etc.); sufren no solo de bajos salarios, condiciones de trabajo deplorables y jornadas mayores a las 8hrs diarias establecidas en la Constitución, sino que además, carecen de sindicatos con los cuales poderse organizar para defender sus derechos o, más aún, se hallan afiliados forzosamente a sindicatos blancos que ante cualquier conflicto laboral (retraso de sueldo, despido injustificado, etc.) o ataque a sus derechos se posicionan del lado del patrón y acaban reprimiendo a los mismos trabajadores. Para hacer frente a esta situación, llamamos a los trabajadores precarizados y despedidos a organizarse conjuntamente para luchar por un salario mínimo de $250 acorde al costo de la canasta básica y que aumente conforme a la inflación; por la incorporación al mercado laboral de toda la población en edad y condiciones para trabajar; estabilidad en el empleo y formalización de todos los trabajadores, con prestaciones, seguridad social y jubilaciones garantizadas -en ese sentido denunciamos la “nómina 8”, porque no garantiza una estabilidad real en el empleo. Por sindicalización, democrática e independiente, de todo trabajador. Por un sistema universal y regularizado de pensiones así como apoyos sin restricciones para todos los desempleados. Y en el caso de las mujeres trabajadoras, también debemos luchar por un salario igual por trabajo igual entre hombres y mujeres; alto a la discriminación, la violencia y el acoso sexual y laboral contra las mujeres; guarderías, licencia de gravidez, permiso de lactancia y para ausentarse por enfermedad de algún familiar (tanto para hombres y mujeres).

Programa para la mujer y la población sexodiversa

Si bien en la CDMX se han adoptado formalmente diversas disposiciones legales para fomentar los derechos de las mujeres y de la comunidad sexodiversa (tales como la despenalización del aborto, el casamiento y adopción por personas del mismo sexo, etc.) aun así, sabemos que la violencia contra la mujer y contra las personas que reivindican una preferencia sexual diversa no cesa sino al contrario ha venido en aumento, y que la discriminación sigue siendo un problema muy fuerte hacia estos sectores. Por tal motivo sostenemos la necesidad seguir levantando la voz por el derecho de casamiento y de adopción para personas del mismo sexo así como a tener acceso igualitario a la seguridad social. Igualmente, para exigir la implementación de medidas efectivas en contra del feminicidio a nivel de la zona metropolitana, y por el desmantelamiento de las redes de trata en la CDMX. Asimismo, por la defensa del derecho irrestricto al aborto, la ampliación de las clínicas especializadas en ello con mayor presupuesto para atender dicha problemática en todos los centros de salud, sin trabas burocráticas. Solo la organización de las mujeres y de la comunidad sexodiversa para exigir igualdad de derechos y equidad en el acceso a servicios públicos y oportunidades, así como la autodefensa organizada contra la violencia y la discriminación, será la garantía para acabar con estas problemáticas en la capital y en el resto del país.

Contra el despojo a las comunidades y la privatización de los espacios y servicios públicos

En los últimos años, en la zona metropolitana se han arreciado procesos de despojo contra diversas comunidades como ha sido el caso de San Salvador Atenco, San Bartolo Ameyalco y, más recientemente, San Francisco Xochicuautla, cuyos pobladores se han enfrentado a distintos intentos de desalojo violento por parte del gobierno para desplazarlos de sus tierras con miras a la realización de megaproyectos (aeropuertos, autopistas, plazas comerciales, complejos habitacionales, trasvases de agua, etc.) que solo benefician a grandes empresas inmobiliarias, constructoras y tratadoras de agua, que han establecido millonarios contratos con el gobierno vía la corrupción. En el caso concreto de la CDMX, los vecinos de diversas colonias se han opuesto a fenómenos como la gentrificación[1], a los intentos de privatización de espacios públicos (reservas naturales, bosques y parques) y a la realización de diversos proyectos urbanos como las ZODES[2] que afectan las condiciones de vida, transporte y trabajo de los habitantes de dichas colonias. Otro gran problema ha sido el acceso al agua en la ciudad, pues el gobierno ha implementado medidas de racionamiento desigual que recrudecen el escaso o nulo consumo de ciertas zonas y ha aprobado leyes que propician la privatización del vital líquido.

Por todo ello, proponemos a los habitantes de la CDMX y zona metropolitana a organizarnos en torno a los siguientes ejes: 1) la coordinación de todos los pueblos que se encuentren en resistencia contra el despojo de sus tierras y recursos, junto con los vecinos que se ha organizado contra proyectos urbanos privatizadores, a quienes les proponemos también la necesidad de conformar comités de lucha contra el desabasto y la inequitativa distribución del agua; 2) por una planeación urbana democrática con base en proyectos consultados y discutidos con la ciudadanía pues problemáticas como la contaminación ambiental, el tráfico excesivo y sobrecarga del sistema de transporte o el hacinamiento y la sobrepoblación de la zona metropolitana no se solucionarán con medidas administrativas o normativas de tránsito, reordenamiento urbano y construcción habitacional más “rigurosas”, -que terminan afectando a los pobladores y beneficiando a compañías corruptas- sino con la participación informada y organizada de la población en la solución de los problemas de la ciudad.

La izquierda ante la represión del Estado

Los marxistas entendemos que la esencia de cualquier Estado se encuentra en su función represora, y que esperar que esto se diluya o cambie es una ilusión. Lo anterior no debe impedir que denunciemos esta misma represión, so pena de naturalizarla.

La denuncia de la represión, pues, debe ser uno de los puntos nodales de cualquier campaña socialista. Esto debe articularse en cosas más concretas, por ejemplo en la lucha por la libertad de los presos políticos. Esto debe ser hecho exponiendo la injusticia del propio sistema capitalista; es decir, el hecho de que la propia burguesía es incapaz de respetar su constitución. En una sociedad donde la mayoría de la gente tiene una enorme fe en la constitución, articular la crítica a través de la violación de ésta misma es no sólo útil, sino imprescindible.

Frente a ello levantamos las consignas de:

  • El armamento popular como única solución de fondo al crimen. Hay que agregar que no se trata de cualquier armamento popular, sino de uno democráticamente controlado, y por supuesto independiente del Estado. Es decir, estamos por la formación de brigadas de seguridad/policías comunitarias en los barrios urbanos, cuyos miembros y dirigentes sean electos por la gente y que tengan un claro protocolo de funcionamiento y despliegue. En pocas palabras, luchamos por la autodefensa ciudadana democráticamente organizada.
  • La disolución de la policía militarizada y por la vuelta del Ejército a los cuarteles. Estamos a favor de la disolución de toda policía, y porque el pueblo organizado tome en sus manos esas tareas, pero la consigna sólo es políticamente útil si se refiere a aquéllas corporaciones policíacas más claramente ligadas a la represión: la PFP, las brigadas antimotines, los cuerpos de paracaidistas y de granaderos.

En el caso de la vuelta del Ejército a los cuarteles, esta consigna puede ser planteada como algo inmediato: en tanto que la misma sea aceptada por la mayoría de la población, lo anterior implicará no sólo una profunda desconfianza hacia el cuerpo castrense sino también, la posibilidad de resolver el problema de la criminalidad por fuera del ejército.

En general, aunque tome a veces el aspecto de una consigna abstracta, debemos demandar la sujeción de todos los cuerpos policíacos locales a la voluntad de la mayoría: aquéllos que no sean inmediatamente desarticulados por su fama como represores deben someterse, en cuanto a la designación de sus jefes, despido de elementos corruptos, tipos de tareas, etc., por la gente de los barrios en donde están presentes.

La idea política de las consignas anteriores, especialmente al tomar en cuenta que ninguna de ellas puede ser llevada a cabo en su totalidad dentro del capitalismo, es la de introducir ante el imaginario público la idea de que la lógica militar puede ser sometida a una lógica política: que las instituciones represoras no son algo natural y dado, en donde los ciudadanos no tienen ninguna influencia sobre, por ejemplo, cuál es el comandante de la policía de su barrio, sino algo susceptible de ser cambiado y eventualmente abolido en base a la acción política.

En la cuestión de la desarticulación de las instituciones represivas y la autodefensa ciudadana, el mejor ejemplo cercano que tenemos es el de las Policías Comunitarias, con todas las diferencias posibles y tomando en cuenta todos los errores llevados a cabo por ellas. Éstos últimos deben ser evitados cuidadosamente, particularmente la dependencia en armas y vehículos de parte de algunas de ellas hacia el Estado.

  • Es necesario actuar políticamente hacia las bases de esos mismos aparatos, e intentar ganar a las bases de aquéllos que no se encuentren completamente corrompidos. La supeditación de la lógica militar a la lógica política y democrática hace crisis al Estado burgués cuando sucede dentro de sus propias instituciones. En tanto esto sea música del futuro, es correcto considerar la sindicalización de las corporaciones no represoras de la policía (la policía de tránsito, posiblemente la policía de la Ciudad de México, definitivamente no la Policía Federal).

[1] La gentrificación se refiere a políticas destinadas a desplazar a los habitantes de sectores populares hacia zonas periféricas para que las zonas céntricas sean ocupadas exclusivamente por sectores con mayor poder adquisitivo.

[2] Iniciales de Zonas de Desarrollo Económico y Social.

 

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