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Erick Huehuetzin

La reforma educativa de la mano con las reformas estructurales -producto de las cúpulas de poder económico y política nacional e internacional- así como los recortes presupuestales están entrando en una segunda fase de ataque en nuestro país, preparándose para la reforma a la Ley de Educación Superior en noviembre. En un primer momento fue el magisterio, la educación básica y media superior -considerando que otras instituciones como las normales han tenido como constante el embate estatal-, ahora, que al régimen ya se le hace tarde para cumplir sus propios objetivos, está intentando recuperar su paso después de la pausa a que se vió obligado a raíz del movimiento estudiantil del Instituto Politécnico Nacional y las movilizaciones por Ayotzinapa en 2014. En primer lugar se orientó a cambios en la Secretaría de Educación Pública, ante lo cuál golpeó a los trabajadores de las dependencias que hoy están bajo la Secretaría de Cultura y asimismo al legado cultural e histórico mexicano y, en segundo lugar, cambios institucionales-administrativos que buscan una fragmentación de las instituciones educativas para así poder tenerlas bajo mayor subordinación, como es la situación clara del IPN -lo cuál sería un precedente, en caso de que no se lograra parar o revertir, para la homologación del sistema educativo y una inclusión mayor de los intereses privados-, donde el 15 de abril más de 2000 estudiantes se manifestaron en respuesta contra Nuño y ahora tenemos más de 15 escuelas del Politécnico en paro.

Dentro de éste mismo contexto se han ido introduciendo reformas a los planes y programas de estudio, las cuales como es tradición son fomentadas de manera vertical por parte de las estructuras burocráticas de las universidades. Además está presente la incursión de grupos porriles sobretodo en el bachillerato que cobijan este proceso de reformas como es el caso de las vocacionales y CCH´s. Por otro lado también están los recortes presupuestales cuyos casos importantes son la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la Universidad Veracruzana las cuáles incluso se les ha bloqueado o desviado el presupuesto. El Estado mexicano, por si fuera poco, se ha conducido en estos casos rompiendo la “legalidad” que tanto presume.

Los retos siguen siendo lograr una mayor concientización de la problemática entre los estudiantes de base además de los correspondientes a la “vanguardia” -ya sea que así se reivindique o sea simplemente la que se movilice- cuyas críticas y tareas hemos mencionado en artículos pasados, y que nosotros insistimos llamando a la necesaria unidad, fuera de oportunismos, protagonismos, sectarismos en pro del movimiento. El Estado mismo no va a echar para atrás por sí mismo las medidas que impulsa, así que somos rmes en armar que lo determinante va a ser el avance que pueda tener el movimiento social para lograr determinadas victorias. Nosotros levantamos la defensa de las conquistas históricas y políticas que ha obtenido el movimiento, así como la defensa de los espacios por medio del trabajo político en favor de la comunidad. Apoyamos a quienes luchen en medida en que luchen, llamamos a recuperar las estructuras independientes que ha creado el movimiento para poder apoyarnos de ellas en la lucha. Sabemos que las autoridades educativas alineadas al régimen han renovado sus fuerzas para poder darle continuidad a los golpes también ante campañas de criminalización de la protesta.

El mismo interés del Estado es principalmente que las luchas estudiantiles no sean capaces de articularse con el movimiento nacional (también con grados de dispersión) ante lo cuál seguimos planteando como necesaria la construcción de un Frente Nacional de Lucha así como la formulación, discusión, aprobación y aplicación democrática, informada, crítica e inclusiva de un proyecto de reforma de la educación orientada a los intereses de los explotados y oprimidos, por el acceso irrestricto a la Educación Media Superior y Superior (EMSyS) de todo joven en edad de estudiar, universalización de la cobertura educativa, gratuidad y laicidad, becas para todo estudiante de escasos recursos, no condicionadas política ni académicamente, mayores espacios gratuitos para la recreación, el deporte y la cultura, para los jóvenes, estudiantes y trabajadores, y también mecanismos que propicien una adecuada inserción laboral de los egresados en sus ámbitos profesionales correspondientes. Saludamos la incorporación del movimiento politécnico a las movilizaciones del 1ro de mayo y el paro nacional del 15.

¡Por una nueva Asamblea Inter-Universitaria, forjemos un Encuentro Nacional de Lucha por la Educación que derribe la reforma educativa!

¡Abajo las reformas estructurales, por un aumento presupuestal progresivo a la educación!

¡Fuera Aurelio Nuño y Peña Nieto!

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